¿SABES DÓNDE ESTÁ TU LÍMITE EMOCIONAL?

La importancia de nuestros límites emocionales

Suele decirse que nunca podemos llegar a saber hasta donde somos capaces de aguantar. Que la capacidad del ser humano para soportar y sufrir, puede ser a veces inmensa. Pero no es del todo cierto. Uno puede estar viviendo una situación con un alto nivel de estrés y ansiedad, y no aparentar exteriormente excesivo padecimiento, pero por dentro, el sufrimiento vital nos va quebrando.

No solo nuestra salud física se resiente, siendo más vulnerables a todo tipo de enfermedades, sino que además, nuestro autoconcepto empieza a distorsionarse, dejaremos incluso de reconocernos a nosotros mismos, y a perder claramente nuestra autoestima. Somos zombies en vida. Personas que no han podido o no han sabido marcar un límite de defensa, una barrera donde decirnos “hasta aquí voy a llegar”.

Sabemos que a veces no es fácil, que decir un “No” puede tildarnos de egoísmo ante determinadas personas, pero si no disponemos de esa barrera de autoprotección poco a poco nos quedaremos sin oxígeno para poder respirar, para poder mantener esa autonomía emocional en la cual, mantener el equilibrio y ser felices. Veámoslo a continuación.

1. ¿CÓMO SABER QUE HAN SOBREPASADO MI LIMITE EMOCIONAL?

No es algo sencillo. En el momento en que hablamos de emociones se entremezclan muchas otras dimensiones. Imaginemos un contexto laboral donde no somos bien tratados, donde se nos exige y no se reconoce nuestro esfuerzo. Donde se nos manipula. Somos conscientes de que se ha sobrepasado nuestro límite emocional, pero sin embargo necesitamos de dicho empleo para seguir subsistiendo. Para mantener una familia. ¿Qué podemos hacer?

Seguramente ampliaremos un poco más ese límite emocional, y lo haremos un poco más grande para aceptar dicha intromisión, dicha extorsión laboral. ¿Pero qué ocurrirá a largo plazo? El nivel de estrés al que llegaremos afectará directamente a nuestra salud, e incluso a nuestras relaciones familiares: menos tiempo, menos calidad de vida…

Pongamos otro ejemplo. Una relación afectiva. Una relación tóxica. Somos manipulados por una persona que antepone sus necesidades a las nuestras, que ejerce el chantaje emocional y que nos sume en un carrusel de altibajos donde nunca sabemos a qué atenernos. Sabemos que estamos sufriendo, que hemos perdido todo límite emocional a favor de esa persona. Pero sin embargo somos incapaces de reaccionar porque, simplemente, estamos enamorados. ¿Qué ocurrirá a largo plazo? El abanico de posibilidades ante estas conocidas situaciones puede ser inmenso, pero los finales nunca suelen ser buenos.

La vida, como ya sabemos, nos pone a prueba casi cada día a través de múltiples situaciones donde se ponen en juego muchas emociones. El saber gestionarlas y el saber auto-protegernos, es algo esencial.
2. Y TÚ ¿SABES DÓNDE ESTÁ TU LÍMITE EMOCIONAL?

Puede que tú, seas una de esas personas que lo da todo por los demás, que antecede las prioridades del resto antes que las tuyas. Una persona sincera, de gran sensibilidad que busca ante todo el bienestar de quienes le rodean. Puede que en más de una ocasión te hayas llevado una desilusión. Que sin más, haya llegado el sufrimiento ante alguien que lejos de respetarte, te ha despreciado. Suele ocurrir. Es el riesgo que sin lugar a dudas padecen en mayor parte las personas de gran sensibilidad y apertura emocional. No siempre reciben aquello que invierten.

Debemos saber poner unos límites y para ello nada mejor que conocernos a nosotros mismos. ¿Qué es lo que nunca soportaría? ¿Ser manipulado, ser engañado, la soberbia de otras personas? El conocer nuestras fortalezas y debilidades nos ayudará a establecer límites.

Otro aspecto esencial es darlos a conocer. Si yo por ejemplo no soy capaz de decir “no” en una situación puntual, seguramente poco a poco la montaña acabe haciéndose más grande y el problema insuperable. En nuestras relaciones afectivas es primordial que demos a conocer aquello que no nos gusta y que no estamos dispuestos a permitir: las malas palabras, la falta de respeto, la falta de diálogo, la manipulación o el chantaje…

Si no informamos de lo que no queremos, la otra persona en ningún momento sabrá a qué atenerse. Es una necesidad, es algo saludable y necesario. Marcar límites no es ser egoísta, es ser íntegro con nosotros mismos y con los demás.

Lo mismo ocurre con los niños, si no les damos pautas para el control de sus emociones, serán incapaces de gestionar sus miedos, sus rabietas y sus ansiedades. Todo tiene un límite. Todos tenemos un límite, y dentro de él está la correcta convivencia, y el equilibrio de nuestra felicidad.

Y tú, ¿Sabes dónde están tus límites emocionales?

Date el gusto de vivir


La vida es algo que pasa mientras tú estás ocupado haciendo cosas. No te has dado nunca el placer de vivir y vas a llegar inconsciente hasta la muerte, sin ser nunca libre como el pájaro que planea majestuoso, viviendo y siendo.

Se dice que un gran sabio le dijo a un emperador romano: “Cuando llegue el día de tu muerte, morirás sin haber vivido.” Despierta, para que este epitafio no sirva para nuestra tumba. ¡Qué bien se siente uno haciendo lo que quiere! Deja, mientras, a los burros que se reúnan para criticarte, están dominados por sus creencias pero no lo saben, mándales amor. El ser libre y estar despierto a la realidad te permite vivir como un rey.

No hay más que distanciarse uno de sí mismo y darte cuenta de cuándo actúa la programación en ti y de cuándo eres tú mismo. Al darte cuenta de tu programación y de cómo actúa a través de ti, ya te has disociado de ella, y ya no tiene fuerza sobre ti, ya no te puede, porque tú eres algo muy distinto a tu programación; ella no es más que una forma de expresión que usas por hábito, pero nada tiene que ver contigo. Entonces, cuando observas esos hábitos, los tomas con humor: “¡Ya se me pasará!” Y entonces ya no estás molesto, porque a tu yo verdadero no lo afecta.
La vida se escapa y hay que aprovecharla hasta el fondo. Importa fijarse en la ofensa, para aprender, pero no en el ofensor, que actúa por su programación.

Se cuenta de un oso al que metieron en una jaula de seis metros de largo, que caminaba de un lado a otro, sin parar. Al cabo de un año le quitaron la jaula y el animal seguía paseando los mismos seis metros, ida y vuelta, incapaz de ir más allá. Se había acostumbrado. Así, las personas somos incapaces de salir del espacio de la programación
Tony de Mello

Replanteate tus creencias, porque muy posiblemente hayan sido heredadas. Suéltalas, vive en el presente y observa todo lo que llega a tu mente. No lo juzgues, obsérvalo. Vive a través de la experiencia, y no de la creencia. Te limita, te encarcela, te adormece.
Libérate. Vuelve a ti. Date el gusto de vivir.

La importancia de leer más rápido?

Puede que te preguntes qué sentido tiene intentar leer más rápido, o que creas que con tu ritmo de lectura habitual ya es suficiente. Pero si eres un devorador de libros, estoy seguro de que más de una vez habrás deseado leer más rápido para poder leer más libros en menos tiempo. De hecho esta necesidad insaciable de leer un libro tras otro es la que te hará estudiar nuevas técnicas de lectura rápida. Para ello hablaremos de Photoreading

Te pasa que los libros que te interesan se van acumulando; primero en la mesita de noche y luego en las estanterías o libreros?. Reconozcamos que todos tenemos un punto enfermizo que hace que, aunque tengas una buena colección de libros pendientes por leer, si ves alguno nuevo que te llama la atención sientes el impulso de comprarlo y dejarlo en la recámara para más adelante.
El objetivo es conseguir que leas más rápido y lo más importante, no correr el riesgo de no entender bien lo que lees y seguir disfrutando de la lectura. Rétate a ver hasta donde puedes llegar si te lo propones, cuántos libros puedes leer en un sólo fin de semana incluso después, en un día.

Nuestros participantes han conseguido un buen ritmo de lectura que les permite completar más o menos 13 libros en un fin de semana. Y es que lo que al día de hoy nos parece lo más normal del mundo, hace un tiempo a nuestros participantes podría haberles parecido una completa locura porque parecía imposible leer más de un libro por mes.

Cuidando el entorno de lectura

Las ganas de leer muchas veces te hacen leer en cualquier sitio, de cualquier forma y con las condiciones que fuesen. Seguramente te ha pasado lo mismo en alguna ocasión ¿verdad? Y es que el hecho de no cuidar el entorno de lectura o no ritualizar el momento de leer, hace que no estemos completamente concentrados, que no disfrutemos tanto del momento de la lectura y que por lo tanto no leamos todo lo rápido que podríamos leer.  Así que primero te recomendamos que cuides los siguientes aspectos para leer mejor:

    • Buena iluminación: leer con poca luz, además de propiciar un buen dolor de cabeza, hará que no disfrutes de tu lectura y que no consigas concentrarte en lo que estás leyendo. Si estás más pendiente de intentar ver bien lo que lees, que de entenderlo, notarás que la lectura se te hace muy pesada. Ya leas en la sala, en la cama o en el lugar donde suelas leer habitualmente, trata de que la iluminación sea la correcta. No está de más iluminar el libro con una pequeña lámpara de escritorio si puedes hacerlo. Si eres de lo que te gusta leer en la cama, utiliza alguna mini linterna para libros que te permita leer con menos luz. Y
    • Buena postura: hace poco comentaba con un amigo lo nostálgico que soy para la lectura, ya que me gusta comprar los libros en papel. Él me explicó que prefiere leer en Kindle porque si el libro es muy pesado se le cansan los brazos al aguantarlo. “Sobretodo si estás cansado, el libro te vence y se te va hacia la cara” me decía. Todo eso se soluciona con una buena postura a la hora de leer.

Ahora bien, hablemos de que trata Photoreading:

Vivimos en una época en la que compiten la falta de tiempo y el exceso de información. Para triunfar, tenemos que desarrollar habilidades nuevas para procesar la información, aprender y tomar decisiones Photoreading® se basa en el dominio del mayor dispositivo de procesamiento de información del que dispone la humanidad: la mente humana”

Paul R. Scheele,
creador de Photoreading® y cofundador de Learning Strategies Corporation.

Photoreading® es una manera de procesar y entender grandes volúmenes de información rápida y eficientemente. Disfrutar, comprender y experimentar la velocidad es sólo el inicio…
Con esta novedosa tecnología tú puedes:

  • Leer y procesar información fácilmente con mayor entendimiento
  • Disminuir el estrés
  • Mejorar tu memoria
  • Afinar tu concentración
  • Incrementar tu productividad
  • Tener más tiempo libre
  • Disfrutar de la lectura
  • Estudiar y aprender eficientemente
  • Incrementar tu intuición

Puedes mejorar casi cualquier área de tu vida:

Ser más productivo en el trabajo, aprender algo nuevo, desarrollar nuevas habilidades, mejorar en los deportes, aprender un nuevo idioma, leer todos los libros que quieras, ser mejor en la escuela Photoreading® es posible porque cada persona ya posee las habilidades que se requieren, sólo es cuestión de utilizarlas.
Photoreading® se trata de lograr sus propósitos de manera efectiva, generalmente estos propósitos van más allá de “leer más rápido”, leer es sólo una herramienta, lo que verdaderamente queremos es  tener más tiempo libre, aprender, terminar un grado académico, tomar mejores decisiones, tener mejor calidad de vida, ser más inteligentes, tener una mejor memoria, concentrarnos mejor, ganar más, es decir, ser mejores personas.

Photoreading® es más que lectura rápida.

Duración: 27 horas
Dirigido a: Público en general, nadie requiere conocimientos o habilidades especiales para asistir a un curso de Photoreading®
Requisitos: Tomar el curso completo, realizar todos los ejercicios.

El reto de volver a empezar

Volver a empezar es una de las cosas más difíciles que se le puede pedir a una persona. Sin embargo , en algún momento de nuestras vidas, todos nos vemos forzados a hacerlo. Ya sea que enfrentes la ausencia de alguien a quien amas, un compañero o nuevas situaciones laborales; es importante que aprendas a tomar control de las circunstancias para poder continuar con tu vida. A veces solo nos queda una opción: volver a empezar.Puede ser que una relación de mucho tiempo haya terminado, que tus hijos hayan crecido y no estén todo el tiempo contigo o que simplemente tienes que reencontrar tu camino en la vida.

Es entonces cuando llegan las dudas: ¿qué debo hacer? ¿cómo empiezo de nuevo? ¿cuáles son los pasos a seguir?

Aunque la respuesta a estos interrogantes va a depender de tu situación en particular, adoptar un enfoque positivo siempre va a hacer que el viento se ponga a tu favor.

Aunque suene muy fácil decirlo, es probablemente uno de los pasos más complicados ya que no es raro que te topes con momentos y personas que te recuerden que has fracasado e intenten de esta manera sembrar la desilusión en ti.

La negatividad te lastima y evita que vivas realmente. Da igual que fuese el azar, otra persona o tú mismo quien te hizo caer la vez anterior, es el momento de avanzar y no quedarnos parados.

Lo contrario destruirá aspectos positivos de tu vida que han sobrevivido al fallo anterior. Las pérdidas por un error siempre pueden ser más grandes de lo que son en la actualidad. Así, otro de tus primeros pasos debe ser intentar que este daño sea del menor grado posible.

Distráete.Tal vez has terminado un proceso de divorcio largo y estresante, que ha absorbido todas tus energías. Tal vez simplemente te has separado de la persona a la que amas; pero cualquiera que sea el caso, hay una fórmula contra el desastre. Tu mente es una gran herramienta , pero cuando se obsesiona con el pasado, impide que disfrutes el presente. La idea no es destruir el pasado, algo irresponsable, sino más bien poner a un lado el pasado mientras recuperas una estabilidad suficiente para enfrentar lo sucedido.

  • Apóyate en tus amigos y tu familia. Especialmente tus amigos, que te ayudarán a distraerte. Puedes programar una noche de helado y películas baratas (pero entretenidas) con los amigos que mejor te entiendan. También puedes acampar con tus amigos y compartir actividades al aire libre, pescar , encender fuego, cocinar , etc. Crea actividades que involucren a tus amigos, ellos te ayudarán a recordar que la vida no gira en torno a una sola persona.
  • Quita de tu vista todos los recuerdos de la persona con la que ya no estás. No hay que llegar al extremo de quemar las fotos de tus recuerdos, pero es recomendable guardar esos recuerdos en un lugar seguro. De nuevo, la idea no es negar la existencia de esa persona en tu vida, es mantenerla fuera de foco mientras encuentras la estabilidad emocional necesaria para afrontar la situación de una manera madura y responsable.
  • Está bien retirarse por un tiempo , si encuentras que todos los recuerdos de tu vida anterior confluyen en un lugar que frecuentes, puedes considerar el tomar unas vacaciones cortas. Aprovecha para ir a los lugares a los que siempre quisiste ir y nunca tuviste la oportunidad o el tiempo para hacerlo. Puede ser India, Europa o cualquier lugar ,así sea cercano, donde puedas ver el mundo de una manera diferente. Lo importante es que te des tu espacio e importancia. Estando en un lugar diferente alejarás recuerdos de tu pareja anterior, al menos por un tiempo y lograrás despertar la curiosidad por eventos nuevos. Después de aproximadamente un mes puedes regresar a casa.

Otro de tus primeros pasos tiene que ser esforzarte por reunir apoyos. Aunque muchas personas te estén esperando para pasarte factura por haberte caído una, dos, tres… x veces seguro que hay otras que estarán encantadas de brindarte su apoyo de nuevo, que no van a abandonar al igual que no lo has hecho tú.

No dejes que la desconfianza que siembran las personas que te han retirado su apoyo te impida ayudarte de las personas que siguen dispuestas a ofrecértelo. Recuerda que solo se llega pocos sitios y si se llega suele ser más tarde y con peor camino.

Encuentra un propósito y deja ir lo que no te sirva

Aunque no lo creas en el momento, todos tenemos un propósito en la vida. Encontrar el tuyo es uno de los pasos más importantes para volver a empezar.

Deja de pensar en lo que ya no tienes y busca algo nuevo que te apasione, con lo que te sientas satisfecho y que disfrutes. Levanta el ancla y no intentes avanzar tirando de ella.

Puede que en los primeros días pienses que no hay nada más para ti en la vida y está bien, es parte del proceso. Lo que no debes permitirte es permanecer en esa posición por mucho tiempo, al justa para el duelo.

Para tener un vida pacífica y feliz a veces tendrás que enfrentar ciertas características propias de tu personalidad. Por ejemplo, si eres una persona que guarda rencor deberías aprender a disminuir esa característica o tú mismo llegarás a ser una traba infranqueable. Recuerda que vuelves a empezar y algunos cambios necesarios los vas a tener que realizar en ti.

Utiliza un espejo que te diga la verdad. No uno que sea complaciente y te diga lo que quieres oír.

Busca nuevas emociones y sorpresas

Una de las mejores formas de tomar impulso para empezar es hacer pequeñas cosas nuevas y tener la sensación de que estas salen bien y te acercan, al mismo tiempo, al objetivo que pretendes.

Si quieres obtener resultados distintos no hagas las cosas de la misma manera.

Lentamente vuelve al ruedo.Salir con alguien luego de un rompimiento es algo similar a volver al mercado laboral: Si tomas mucho tiempo en comprometerte con alguien, las personas comenzarán a preguntarse si algo anda mal contigo (así no sea el caso). Está bien lamentar la pérdida de algún ser amado, pero entre más te aísles de los demás, más trabajo te costará volver a conectarte cuando estés listo para hacerlo.

  • Pídele a tus amigos que te presenten a alguien. Tus amigos conocen muy bien tu carácter. Saben qué te conecta y qué te aburre. Pedirles presentarte a alguien puede ser una buena idea. Compartirás un grupo de amigos con la persona que te presenten, lo cual hace más probable que compartan gustos y se entiendan. En caso de que esta opción no de buenos resultados, no culpes a tus amigos. Ellos harán todo lo que puedan por ayudarte, y es imposible predecir si dos personas van a entenderse o no. A pesar de esto, debes asistir a la cita con una actitud optimista, sintiendo que mereces ser amado y la emoción de conocer una persona nueva.
  • Intenta las citas por Internet. Internet ha revolucionado la manera en que interactuamos y nos conectamos con los demás en el sigo 21. Las citas por Internet tienen poco riesgo de exposiciones incómodas y alto nivel de satisfacción: Puedes elegir las personas con las que quieras conectarte , sin ofender a las persona de la que te hayas apartado. Si decides intentarlo, asegúrate de crear un perfil de usuario de una manera honesta. Esto quiere decir incluir una foto real (pero atractiva), y ser sincero sobre tus gustos. A ti no te gustaría asistir a una cita con alguien y descubrir que es completamente diferente a como se presenta en su perfil; así que no le hagas lo mismo a otra persona.
  • Está bien salir sin compromiso, mientras seas honesto con la otra persona. Puede que no quieras nada serio por ahora y muy probablemente no sea necesario que hables de tu última relación al comenzar a salir con alguien, pero déjale saber — antes de entrar en intimidad — que no estás buscando un compromiso. Esto te ayudará tanto a ti como a tus posibles parejas: Estarás con el tipo de personas que buscas estar, y evitarás hacer sentir un desengaño amoroso , algo de lo que probablemente estés saliendo.

No te sientes solo a esperar a ver qué pasa o qué sorpresas te depara la vida, busca esas nuevas oportunidades e imponte nuevas metas. Procura cumplir cada día un objetivo, utiliza un pequeño cuadernito en el que al principio del día apuntes donde quieres haber llegado al final.

Un objetivo grande, que necesite mucho esfuerzo y dedicación, no es lo mejor para estos momentos

Necesitas motivación, volver a recuperar la sensación de control, sentir que la corriente se ha puesto de nuevo a tu favor antes de lanzarte al mar abierto. Así, establece pequeños objetivos por los que puedas obtener la recompensa de de haberlos realizado en un corto espacio de tiempo.

La necesidad de la aprobación de los demás

Seguro que te suena la necesidad de buscar la aprobación de los demás. ¿Sabes cuánto esfuerzo requiere eso? Si el deseo de aprobación se ha convertido en algo indispensable y fundamental en tu vida, tienes ¡mucho que hacer!

Sabemos que es una situación muy cómoda y agradable. Sentir una palmadita en la espalda de vez en cuando sienta bien ¿a qué sí?

La cuestión es si somos capaces de sentirnos igual de bien en el caso de que nuestro trabajo no despierte una buena acogida en los demás. Es más, debemos preguntarnos hasta qué punto influye en nuestras decisiones, ¿Elegimos normalmente aquellas tareas en las que sabemos que vamos a encontrar este reconocimiento social?

Seguro que por dentro dirás inmediatamente que no. Socialmente está mal visto que nuestras decisiones estén condicionadas por los demás, suena a que no tenemos personalidad. Sin embargo, esta es una tarea de crecimiento, no nos escucha nadie y la influencia de esta motivación es tan poderosa es muy sutil.

La búsqueda constante de aprobación

A todos nos gusta que los demás nos apoyen, es una fuerza muy especial la que surge cuando sentimos este calor. ¡no es negativo!

Pero, ¿Cuándo la búsqueda de aprobación se vuelve negativa?

Cuando cada cosa que alcancemos, cuando para cada cosa que hagamos necesitemos que los demás la aprueben.

búsqueda de aprobación

Te preguntarás, ¿Se puede vivir así?

¡Claro que sí! Pero, la frustración por no lograr la aprobación que quieres cuando quieres te abordará, tarde o temprano, sumiéndote en una tristeza y ansiedad constantes. Unos sentimientos que habitualmente sentimos como extraños porque no es fácil identificar la causa de los mismos.

¿Eres esclavo de la búsqueda de aprobación?

Si aún no estás seguro de si eres o no esclavo de la búsqueda de aprobación, aquí te mostraremos algunos ejemplos que te pueden orientar y con los que te puedes sentir identificado:

Te sientes atacado, insultado y humillado si los demás tienen una opinión contraria.
Suavizas un comentario para evitar reacciones de desagrado.
Haces cosas por otra persona, sintiendo al mismo tiempo resentimiento porque no le dijiste que “no”.
Dices constantemente “perdón” y “lo siento”.
Llegas tarde a un sitio o cualquier otra acción en la que te hagas notar.
Dices cosas que los demás quieren oír para lograr que te quieran.
Compras algo que no te gusta porque te intimida el vendedor; no devolver una pieza de ropa porque eso disgustará al vendedor.

Si te sientes identificado con alguno de estos ejemplos ¡sigue leyendo! Vamos a ayudarte a superar esta búsqueda de aprobación.

1. Di lo que te disgusta

Si hay alguien tratando de manipularte, una opinión que no es correcta o, simplemente, contraria ¡manifiéstalo! No intentes agradar a tu interlocutor solo para evitar diferencias.

Sabes que después no te sentirás tan bien como deberías, así que ¿por qué no empiezas a ser sincero contigo mismo y expresar aquello con lo que no estás conforme?

2. Agradece

En vez de complacer a los demás, agradece. Si hay algo que mencionan sobre tu comportamiento, por ejemplo, “eres una persona muy tímida”. En vez de complacer a la persona que lo dice, intentando modificar esa faceta que disgusta a los demás ¡agradécelo!

agradecer

Todo agradecimiento elimina la búsqueda de aprobación. Agradece sus palabras, dale la razón si estás conforme, pero no cambies tu forma de ser si no puedes ni quieres hacerlo.

3. Busca la desaprobación

Una de las formas para superar la búsqueda de aprobación es someterte a todo lo contrario, buscar la desaprobación. Es una forma brusca pero efectiva de aprender a escapar de la aprobación de los demás. Además, así podrás ver el lado negativo de esa búsqueda de aprobación.

4. Corrígete en voz alta

El primer paso que debes dar es corregirte en voz alta cada vez que busques la aprobación. Quizás te parezca una tontería, pero es una buena técnica para darte cuenta de esta tendencia y encontrar nuevas opciones para no caer en ella. Trabaja esto conscientemente y ¡notarás la diferencia!

5. Confía en ti mismo

La base de todo cambio, especialmente del que tratamos en este artículo, es confiar en ti mismo.

¿Buscar la aprobación de alguien para darte un capricho? ¿Respaldarte bajo eso para justificarlo? ¡Ya basta!

Tú decides y si crees que mereces darte un capricho o cambiar algo en tu vida, hazlo sin esperar la aprobación de nadie. Es tu vida.

Eres el único que debe aprobar ese comportamiento.

Si te has identificado con esto, ya tienes algunas ideas para ponerte en marcha. No vivas bajo la sombra falsa que ofrece la aprobación de los demás. A la larga eso te hará muy infeliz e impedirá que vivas tu vida como realmente quieras vivirla.

No tengas miedo a decir y actuar como piensas, porque aunque en un principio complacer a las personas que te rodean te puede hacer más atractivo, a la larga las personas continuamente complacientes resultan muy aburridas.

Aprender a soltar

“Soltar” es algo desconcertante para la mente, e inaceptable para el ego, por eso muchas personas que sienten hoy la necesidad de soltar…lo experimentan como algo casi imposible, pero no es así lo cierto es que soltar…es lo natural y lo que emana expontáneamente del interior, en un determinado momento de la evolución espiritual y nuestro verdadero Ser; Nuestro verdadero Ser Divino exige con claridad cuando se llega a ese estadio del devenir conciencial.  Por eso para soltar… Basta con fluir, basta con dejarse llevar, por lo que brota de nuestro interior más hondo y sagrado; se comprende entonces desde el corazón que ya no queda otra alternativa, ya no hay otra opción que desapegarse… desapegarse y vaciarse de todo… incluso de uno mismo… y del enorme peso que nos mantiene atado a una realidad que no es más que un sueño aplastante; una colosal matríz que nos vuelve cadáveres vivientes, muertos que entierran a sus muertos.  Que se sueñan viviendo dentro de una dinámica, de un stress de: tener que… deber de… y yo quiero.

Una de las razones de por qué es complicado es porque no existen recetas ni fórmulas mágicas para aprender a dejar ir, se trata de un proceso personal donde los tiempos son plazos administrados por nosotros mismos. Nadie puede decirnos cuando hacerlo y afirmarnos si estamos preparados, es uno el que debe llegar a ese momento transitando todo el camino de lo que significa poder soltar.

¿Y a qué nos referimos? ¿Cuáles son esas cosas que nos cuestan dejar ir? Estas preguntas no tienen una única respuesta, porque las personas vivimos permanentemente aferrándonos a situaciones distintas, creando relaciones que nos atan desde el presente con el pasado, pero que sin embargo eso no representa el punto cuestión, sino cuando esas ataduras se vuelven lo suficientemente rígidas como para no permitirnos avanzar.

Lo más fundamental es siemprecomprender lo importante y saludableque tiene que ser para nosotros aprender a #cerrar. Cuando nos empecinamos en que algo que ya termino, siga vigente, revitalizamos la situación, dándole la suficiente consistencia para evitar realizar su cierre. No hay que instalarse nunca en los finales, sino elaborarlos, para lograr a partir de ahí construir lo nuevo. Mientras más demoremos ese proceso, más lejos vamos a estar de poder soltar.

Tener presente las razones que hacen esencial el concepto de “aprender a dejar ir” constituye una muy buena herramienta para poder empezar a transitar todo el camino que implica. No viene mal, un repaso de las mismas:

.Sin soltar, siempre estaremos en el mismo lugar. Todo crecimiento lleva implícito el dejar atrás etapas, forma parte de nuestra evolución, no podemos construir sobre lo que ya vivimos, sino que podemos crear y decidir sobre lo que aún nos falta vivir.

.Aceptar lo finales, es permitirse ver los comienzos. Solo cuando podamos comprender que algo terminó, vamos a poder percibir lo nuevo y desde esa base empezar a construir proyectos. Aferrarnos a algo que ya pasó no nos deja proyectar, nos quita las posibilidades de poder llevar adelante nuestras metas.

.No podemos oponernos al tiempo. Por mas que, muchas veces, uno desea detener el tiempo, es imposible impedir su ritmo, y es trabajo nuestro ver como abordamos su paso, intentando siempre buscar recursos para enfrentar el presente, en lugar de invertir nuestra energía intentando retener el pasado.

.Dejar ir no significa olvidar. Nunca nos vamos a despertar y olvidar automáticamente todas cosas que nos marcaron, se trata de poder seguir adelante resolviendo lo que nos frena y evitando que se vuelva un obstáculo para el desarrollo de nuestra vida. Se trata de poder estimular una actitud resiliente.

Bueno, pues una sugerencia que nos ha funcionado a algunos es aceptar lo que sentimos en lugar de huir, juzgar o tratar de frenar y controlar el sentimiento. Date cuenta qué estás sintiendo en este momento, ¿dónde lo sientes en tu cuerpo? ¿cómo se siente?¿cómo se ve?¿tiene color?¿suena de alguna manera? ¿tiene voz?¿es alguna palabra? Abraza esa emoción, sensación o sentimiento lo mejor que puedas, acéptala, ahora permite que pase a través de ti, date cuenta cómo va pasando, cómo se va diluyendo, como una gota en un vaso de agua, en una jarra, en una tina, en una alberca, en un océano, diluida, completamente. Aquí y ahora ¿podrías soltar esa sensación? ¿la soltarías?

La sensación es originaria, antes de mal viajarnos con tanto pensamiento sobre los pensamientos que debimos tener y no tenemos, de pensar en lo que deberíamos sentir y no sentimos, hacer y no hacemos, vivir y no vivimos, y demás juicios. Verla, sentirla, oírla, abrazarla, aceptarla y dejarla ir, aquí y ahora. Que sea para bien.

Por lo tanto, lograr soltar, es lo que nos va a permitir seguir adelante, es un proceso importante porque nos empuja, ni mas ni menos, que a avanzar, nuestra dirección es vivir hacia adelante y si nos mantenemos aferrados a situaciones del pasado no hacemos más que impedir su elaboración. Quedarnos atados a lo que ya pasó es dar vueltas en círculos, es volvernos anacrónicos mientras intentamos ir en contra del tiempo. Debemos siempre mirar hacia lo nuevo porque la vida nunca se va a detener a esperarnos, y seremos nosotros los que debemos ajustarnos a su paso, como dice un proverbio oriental: Camina.y el mundo caminara contigo, frénate y el mundo caminará sin ti.

La importancia de ser agradecido

 

Muchas veces nos olvidamos de este dicho popular que es una gran verdad. Son muchos los temas que escapan a nuestro control en la vida, pero sí podemos controlar cómo reaccionamos ante las cosas.

Nuestra mente es bombardeada con millones de bits de información por segundo, razón por la cual  tiene que filtrar todo lo que no está buscando activamente.

El problema radica en que, como regla general, nuestra mente tiende a ver lo que está mal y las carencias. Esto se debe a que, a fin de evitar el peligro y asegurar nuestra supervivencia, buscamos lo que está fuera de lo esperado o puede representar un peligro.
Sin embargo, si nos dejamos llevar por estos pensamientos negativos, ellos pueden comenzar a dominar nuestra mente y a afectar a nuestras expectativas. Empezamos a esperar situaciones negativas y a crear lo negativo en nuestra vida. El resultado final: una vida de experiencias y resultados decepcionantes y frustrantes.

Sin embargo, podemos detener la tendencia negativa natural de nuestra mente mediante la reorientación hacia la abundancia y lo que es positivamente posible, centrándonos en aquello de lo que estamos agradecidos.

Con este cambio de visión, casi al instante tu vida puede cambiar su trayectoria. Tu mundo puede revolucionarse y todo lo que puedes crear en él.

De esta forma nos vamos a sentir mucho mejor, siendo agradecidos, incluso cuando las cosas no van del todo bien y cuando surgen conflictos o problemas.
Aprender a ser agradecido para disfrutar más

¿Qué visión tienes acerca de tu propia vida? ¿Eres capaz de valorar aquellas cosas positivas que tienes? ¿En qué aspectos te concentras al ver tu propia existencia? Los puntos a continuación pueden estimular tu reflexión y ayudarte a cambiar la perspectiva que hasta ahora tienes:

Abre los ojos al mundo.Tenemos que salir de nuestro “universo cerrado”, mirar hacia el exterior, a los demás y darnos cuenta de todas las cosas que tenemos y agradecer por ello. Lamentablemente, hay muchas personas en peor situación que tú, hazte consciente de ello y fíjate. Seguro que después vas a estar mucho más agradecido de la situación en la que te encuentras, de la que muchas veces quizás te quejes.

Date cuenta de todas las cosas malas que no te suceden. A veces ocurre un pequeño percance que podría haber sido mucho peor. Es importante darse cuenta de ello y estar agradecido de que el problema no haya sido mayor.

Presta atención a las cosas buenas que sí te ocurren. Muchas veces vivimos la vida sin prestar atención a las pequeñas buenas cosas que nos suceden a diario porque las cosas más “espectaculares” son más evidentes y llaman más la atención. Sin embargo, si piensas un poco verás la cantidad de cosas positivas que hay en tu vida. Es fundamental re-educarnos para aprender a pensar en positivo y ver todo lo bueno que vivimos cada día.

Aprende a ser agradecido practicándolo. Todo puede ser aprendido y la capacidad de experimentar el agradecimiento es una parte de tu carácter que siempre puede mejorarse si lo practicas. Existen formas de hacerlo, como por ejemplo escribir cada día en un “Diario de Gratitud”, tal como recomienda Martin Seligman. ¿Sabes que la eficacia de la gratitud en la vida de las personas está comprobada científicamente?

Rodéate de personas con una actitud positiva y agradecida. Las actitudes negativas y pesimistas se contagian rápidamente, por eso es importante que aquellos que nos acompañen en la vida tengan una visión optimista. También podemos nosotros mismos ayudar a otros a ver todo lo bueno que tienen en sus vidas.

Decide no ser la víctima. En momentos difíciles, o cuando pierdes a alguien, es muy importante ser agradecido con lo que todavía tienes y por las oportunidades que aún se te presentan. Se trata de no enfocarse solo en lo que consideramos malo y buscar lo positivo de cada situación. Porque siempre hay algo favorable, aunque en un principio nos cueste descubrirlo.

Ser agradecido es una cualidad que todos admiramos en el carácter de los demás, ¿verdad? Para ello no hay razones, ni excusas. Tampoco hay edades, nunca eres demasiado viejo como para intentar ser positivo y valorar todo lo maravilloso que tienes.

Inténtalo. Verás que puedes empezar poco a poco a sentirte agradecido por las pequeñas cosas que te ocurren.

No existe la casualidad, existe la sincronicidad.

“No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas”

(Friedrich Schiller).

A todos nos ha pasado en alguna ocasión una coincidencia que parecía tan improbable que nos resulta mágica y epifánica, como si existieran conexiones entre sucesos, personas o información a través de hilos invisibles que tan sólo podemos vislumbrar por momentos.

Seguro que alguna vez te ha pasado que un libro o un anuncia publicitario te han dado la respuesta a esa duda que continuamente te estabas planteando, que ibas a llamar por teléfono a una persona y en ese mismo instante, es ella la que te llama, que has tenido un encuentro inesperado en un lugar inesperado o que has encontrado a la persona exacta cuando la necesitabas apareciendo de la nada… Esto no es casualidad, sino sincronicidad, uno de los aspectos más enigmáticos y sorprendentes de este universo.

¿Qué es la sincronicidad?

El psicólogo Carl G. Jung fue quien acuñó el término de sincronicidad, refiriéndose a “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera no causal”, como la unión de los acontecimientos interiores y exteriores de un modo que no se puede explicar pero que tiene cierto sentido para la persona que lo observa.

Jung llegó a la conclusión de que hay una íntima conexión entre el individuo y su entorno, que en determinados momentos ejerce una atracción que acaba creando circunstancias coincidentes, teniendo un valor específico para las personas que la viven, un significado simbólico. Son este tipo de eventos los que solemos achacar a la casualidad, la suerte o incluso a la magia, según las perspectivas que tenemos.

La sincronicidad nos representaría en el plano físico por ejemplo, la idea o solución que se esconde en nuestra mente, maquillada de sorpresa y coincidencia, siendo de esta manera mucho más fácil alcanzar.

Una experiencia sincrónica suele venir a nuestras vidas cuando menos nos lo esperamos, pero en el momento exacto, cambiando en ocasiones la dirección de nuestras vidas e influyendo en nuestros pensamientos. Pero para ello, tenemos que estar receptivos y atentos al mundo que nos rodea, creando la apertura a esa posibilidad de sincronicidad.

Cuanto más alertas estemos con respecto a nuestro entorno, más probabilidades habrá de que ocurra la sincronicidad a nuestro alrededor o al menos, que le prestemos atención… desde pequeñas conversaciones, canciones de la radio o mensajes publicitarios, por ejemplo, hasta encuentros aparentemente “fortuitos”. Tan sólo hay que estar atentos.

Si dejamos a las circunstancias fluir y no presionamos ni forzamos la ocurrencia de sucesos o la voluntad de las personas, mientras mantenemos una actitud receptiva y de apertura, dejándonos llevar por nuestra intuición y nuestra sabiduría interior, nos abriremos a “la magia” que nos ofrece la experiencia de la sincronicidad. Si sabemos escucharla puede convertirse en una buena guía para nuestras vidas.

Quizás esta sea una de las muchas leyes universales que no puedan ser probadas con demasiada seguridad, pero que sin embargo su presencia ha guiado la vida de multitud de personas sin siquiera pensarlo, y es una de las razones que nos hace mantenerla vigentes.

Incluso este artículo puede haber sido fruto de la sincronicidad.

La soledad, una oportunidad para encontrarnos

“La soledad es un buen lugar para encontrarse, pero uno muy malo para quedarse”

(Anónimo)

A menudo, la soledad es entendida como algo negativo, constituyendo así uno de nuestros miedos más importantes tanto al comienzo como al final de nuestras vidas. Muchas personas tienen miedo a “estar solos” o “sentirse solos” en algún momento de sus vidas. Pero más allá, de la connotación negativa que tanto acompaña a la soledad, ¿podemos encontrar algo positivo?

La concepción negativa de la soledad

El sentimiento de soledad se encuentra relacionado con el aislamiento o la idea de no formar parte de algo o constituirlo, incluso a veces, las personas lo relacionamos con la creencia de que a nadie le importamos lo suficiente como para pertenecer a su mundo, constituyendo por lo tanto una experiencia negativa.

La soledad puede ser entendida en este aspecto como aquella experiencia interior que deriva del aislamiento o del distanciamiento físico y/o afectivo. Así, para la mayoría de las personas la soledad supone un contratiempo, experimentando un bloqueo en su vida afectiva, acarreando sentimientos y emociones negativas. Aun así, es importante saber que la vivencia de la soledad depende de cada persona.

Casi todo el mundo alberga su propia soledad, lo que nos diferencia es nuestra actitud hacia ella, algunos luchando por vencerla, otros ignorándola y unos pocos profundizando en ella.

La cara positiva de la soledad

La soledad constituye a veces una oportunidad para encontrarnos.

Aunque el ser humano sea un ser social por excelencia, estar solo es un hecho muy común para todos nosotros, ya que no siempre tenemos la oportunidad de estar acompañados. Y es ciertamente en estos momentos, cuando podemos disfrutar más de nosotros mismos.

¿Cuántas de las actividades de tu rutina diaria sueles hacerlas en compañía? Seguro que buena parte de ellas las realizas cuando estás solo, ya sea leer un libro, estudiar para un examen importante, desempeñar un trabajo, escuchar música, deleitarse con la visión de un paisaje o pensar en la forma de solucionar un problema, entre otras. Existen numerosas actividades en las que nos sumergimos en ausencia de compañía. Y aunque parezcan quizás que son actividades de ocio, muchas de ellas están ligadas a nuestro crecimiento y desarrollo personal, ya que permitirnos estar solos con nosotros mismos de vez en cuando, nos permitirá encontrarnos y pensar sobre nuestra vida. De hecho aprender a ser persona, es un proceso que también reclama la experiencia de saber estar solo.

Elegir la soledad en determinados momentos es positivo, ya que por un tiempo nos alejamos de aquellos estereotipos y creencias que nos rodean y determinan nuestras vidas, a veces, sin darnos cuenta.

Quizás haya mucho miedo a la soledad en nuestra sociedad, pero si somos capaces de encontrar un equilibrio entre los momentos que dedicamos a los demás y a aquellos que nos dedicamos a nosotros mismos, podremos disfrutar de una grata experiencia cuando estemos en soledad, liberándonos de ese miedo que tenemos a sentirnos vacíos y quedarnos solos. Escucharnos, es tan importante como oírnos.

El complejo de Cenicienta o miedo a ser independiente

La existencia no admite representantes – Jorge Bucay
Hay personas que tienen miedo a ser independientes y que desean, inconscientemente, ser atendidas, cuidadas y mimadas por otras personas.

Descrito por primera vez por Colette Dowling, el complejo de Cenicienta se basa en la idea de la feminidad que retrata este cuento. Cenicienta es una mujer hermosa, elegante, educada y trabajadora que es criticada y explotada por sus hermanas y su madrasta.

Sin embargo, Cenicienta, no es capaz de cambiar su situación por sus propios medios, por lo que tiene que ser ayudada por una fuerza exterior, en este caso el Príncipe.

Es probable que estés pensando que este guión se repite en la mayor parte de los cuentos de hadas clásicos y en los de Disney en particular. Lo cierto es que, tristemente, esto es así.

Aunque hemos superado muchos de los tabúes de antaño, aún se conserva en la mente colectiva un resquicio de ese complejo de inferioridad que nos hace esperar al “príncipe azul”, a alguien que nos cuide, nos proteja y nos haga sentir seguridad.

Como consecuencia, crecemos adoctrinados por una educación que aprueba el sometimiento y la dependencia de las mujeres hasta tal punto que coartan su autonomía y su capacidad de sentirse personas válidas.

Así, parece que vivimos en un mundo lleno de peligros de los que tenemos que ser protegidos y salvaguardados, lo que fomenta que haya personas que se bloqueen y vivan esperando que algo o alguien les dé un meneo a su vida.

El anhelo del rescate

Es frecuente que fantaseemos con el rescate o, dicho de otra forma, con la salvación. Pero, eso sí, si la liberación viene a galope y tiene sangre azul, mucho mejor.

Desde la más tierna infancia nos hemos creado la odiosa expectativa de que todo cambio proviene de fuera y que es difícil que logremos hacer algo diferente por nosotros mismos.

De todas formas, el complejo de Cenicienta no se encuentra en exclusiva entre las mujeres, pues, como todos sabemos, también está muy presente en hombres.

Me da lo mismo que el complejo de Cenicienta ponga como excusa una feminidad insustancial de “muñecas de porcelana”. Hay muchos hombres que esperan que alguien les rescate, que saquen sus castañas del fuego y que hagan algo por ellos y su bienestar.

Al fin y al cabo, da igual el género del que hablemos, lo verdaderamente importante es que las personas con miedo a la independencia abundan y que nadie nos muestra herramientas para hacer frente a esto.

Un ser independiente no nace, se hace

Aprendí que el valor no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que conquista ese miedo. Nelson Mandela

Lo cierto es que tendemos, con frecuencia y demasiado rápido, a perder nuestra identidad. Generalmente, somos personas independientes, con objetivos y con aficiones hasta que empezamos una relación.

Cuando comenzamos un nuevo idilio solemos dejar de lado lo que nos definía y empezamos a ver el mundo desde un prisma conjunto, lo cual merma nuestra individualidad.

Esto nos suele suceder con mayor frecuencia a las mujeres, dejamos de ser fieles a nosotras mismas y nos olvidamos de volar.

Ser independientes es lo ideal, pues te deja tomar tus propias decisiones y plantearte tus propios objetivos. Tenemos que tener siempre muy presente que la necesidad de estar dentro de la jaula la creamos nosotros mismos, al igual que la sensación de libertad emocional.

Entonces, ¿de quién depende tu felicidad y tu destino? La responsabilidad es tuya. Cada mañana, cuando abras los ojos, piensa si lo que quieres es vivir tu día con la tristeza a modo de gorro invernal o, por el contrario, prefieres refrescar tus emociones y hacerlas propias.

La clave está en dejar de compararnos, en crecer por y para nosotros y en creer en lo que nos hace sentir. Los límites emocionales que establezcas en tu vida dependen de ti en exclusiva.