Respeto a la vida

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El respeto a la vida no sólo se queda en el “no matarás”. Va mucho más allá porque nos impulsa a ser cariñosos, amorosos, compasivos y protectores de todo tipo de seres con los que compartimos el planeta.

Entendemos que somos parte de un ecosistema al que estamos poniendo en riesgo y que necesita que actuemos para detener el daño que hemos causado y que, por ende, nos perjudica.

Afirmamos la vida con risa, salud, aire, amistad y compasión. Podemos entender el sufrimiento y tomar una postura activa para ayudar a mitigar que los seres vivos, animales y vegetales pasen por momentos difíciles.

Entendiendo que todo lo que hacemos repercute en la vida de los demás y tomando responsabilidad de nuestras acciones es como hacemos respetar todo tipo de vida en el planeta.

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Apelando al sentido común y la compasión.

Entendamos que el planeta no nos pertenece, que somos tan sólo una especie más en un sistema enorme del que somos los únicos seres racionales. Entendamos que esta posición privilegiada no durará para siempre y que cada árbol o animal que destruimos nos repercute de manera directa. Y es tan fácil. Sólo hay que detenerse y ser compasivos y respetar a todo ser que habita este planeta, desde la araña mas pequeña hasta una persona que nos topemos en la vida.

TU ERES ENTERO, NO NECESITAS A NADIE PARA COMPLETARTE

 

 

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La capacidad de estar solo es la capacidad para amar. Puede lucir paradójico para ti, pero no lo es. Es una verdad existencial. Solamente aquellas personas capaces de estar solas son capaces de amar, de compartir, de entrar en las más profundas capas de la otra persona, sin posesividad, sin volverse dependientes del otro, sin reducir al otro a un objeto y sin convertirse en adictos del otro. Le permiten al otro absoluta libertad, porque saben que si el otro se va, permanecerán tan felices como están. Su felicidad no puede ser llevada por el otro, porque no proviene del otro.

 

Entonces, ¿porqué querrán estar juntos? Porque ya no es más una necesidad, sino un lujo: ellos disfrutan compartir; ellos tienen tanto disfrute en sí mismos que quieren verterlo en otro. Ellos saben como tocar el instrumento musical de su vida como virtuosos solistas. El flautista sabe disfrutar de su flauta como solista… y si viene y se encuentra con un solista de las cuerdas con quien disfrutar conjuntamente de su música a dúo, entonces harán armonía entre la flauta y las cuerdas.

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El gran poder de las palabras afectivas

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El lenguaje emocional es una forma de expresar sentimientos y emociones, a la misma vez que es un canal de conexión con la otra persona.

En muchas ocasiones, para entendernos en la relaciones de amistad, afectivas o familiares es suficiente con una expresión afectiva, emocional, con sentimiento, o dicho de otra forma, mostrar lo que sentimos.

El mundo de los afectos
Los afectos son sentimientos expresados con palabras y también de forma no verbal. Mediante palabras y gestos, los afectos van siempre acompañados de emoción, la emoción que permite darle validez a las palabras o expresiones.

Podemos definir afecto, como toda aquella expresión que muestra a la otra persona cómo nos sentimos con ella, hacia ella, o cuando estamos cerca o lejos de ella; o bien los deseos que tenemos hacia ella.

Y es precisamente la expresión afectiva lo que marcará el carácter de la relación, la profundidad de la misma y la importancia de ésta para ambas personas.

Las relaciones afectivas

Sin duda, no nos han enseñado a comunicarnos de ésta forma, y en muchas ocasiones, no hacemos uso de ésta comunicación afectiva, porque no consideramos que sea importante, sin embargo, es esencial para las relaciones humanas.

Utilizar palabras afectivas en las relaciones, dotará a las mismas de sentimiento, de alma, de deseos, de contenido y sentido; ya que cualquier otra comunicación, aunque puede resultar interesante, no nos marcará emocionalmente.

El poder de las palabras afectivas

Si nos enseñaran a utilizar las palabras afectivas, desde la infancia descubriríamos su fuerza, tanto por escucharlas, como por expresarlas. Tienen el poder de mostrar nuestro interior y conectar con el interior de la otra persona.

Si cerramos los ojos, y escuchamos un:

“Te quiero”
“Te amo”
“Me siento especial contigo”
“Me siento feliz a tu lado”
“Eres la persona más especial que conozco”
“Me siento bien cuando me escuchas”
“Me siento importante al escucharte”
“Me alegro de haberte conocido”
“Me siento en paz a tu lado”
”Quiero seguir a tu lado”
“Deseo seguir contando contigo”
“Deseo lo mejor para ti”
“Quiero abrazarte”
“Me siento amado por ti”
“Me siento cuidado”
Nos sentiremos mucho mejor…

Quizás algunas palabras afectivas te resuenen más que otras, aunque es seguro que te han hecho sentirte diferente hacia esa persona que te lo expresaba o hacia quien se lo expresabas.

El poder curativo
El poder de las palabras afectivas reside en su alto contenido emocional, que se transmite y emociona a quien lo recibe, a la misma vez, que la persona que lo emite, siente la emoción de lo que está expresando. Y de ahí, procede el poder curativo.

Al expresar afectos, liberamos emociones que en ocasiones, por no ser expresadas oprimían o bloqueaban a quien las guardaba.

Tras la escucha o expresión de afectos sentiremos el alivio y la liberación del dolor o del sufrimiento que encerraban las emociones relacionadas.

Las palabras afectivas curan y unen a las personas que las utilizan.

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¿Qué es el amor incondicional?

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El amor Incondicional

Es el amor que se da sin esperar recibir nada a cambio, ni siquiera amor. Es el amor que reconoce, acepta y aprecia todas las cosas, incluso aquellas que no entiende. Es el amor que nos llama a hacer brillar nuestra luz, aun cuando nadie esté mirando. Es la forma en que debemos amarnos a nosotros mismos y el único tipo de amor que podemos compartir libremente con los demás. El amor incondicional es la fuerza más poderosa en el universo y no hay nada en él que sea débil ni impotente, porque es una energía, que no debe confundirse con la emoción del amor. La palabra amor que utilizamos cuando describimos nuestras relaciones con aquellos a quienes quisiéramos o pensamos que deberíamos gustarles y deberían aceptarnos, es una energía de tercera dimensión, por lo que está sujeta a todos los matices, dudas y miedos que forman parte de nuestro mundo. Las emociones tienen además su origen en el pasado, amamos según nuestro karma, ADN emocional, historia y dinámica del grupo álmico. El amor emocional es condicional y cuestionable; el amor incondicional no lo es.
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El amor incondicional no tiene ninguna conexión con lo que sentimos por los demás. Porque es amor, lo confundimos con un sentimiento. Pero si lo consideramos semejante al aire que respiramos, se hace fácil de entender y de identificarnos con él. El aire está en todas partes, es esencial para la vida, es utilizado por todos, y está al alcance de todos. No juzga, condena, limita ni critica. Bendice y fomenta la vida, sin hacer preguntas. Podemos conectar con el aire o no, ésa es nuestra elección, así como los demás pueden conectar con nosotros o no, y nosotros con ellos, todo es elección. Pero cuando somos conscientes de estar en esta vibración, siempre atraemos los aspectos más elevados de la tercera dimensión porque estamos en este nivel de vibración.

Estamos en nuestra vibración más elevada al nivel del amor incondicional, y cuando retiramos la conexión emocional, estamos abiertos a dar y recibir esta energía. Con cada inhalación, recibimos amor incondicional, y con cada exhalación lo compartimos con el mundo.

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A medida que el amor pasa a través de nuestro campo vibratorio, nos bendice y nos eleva. Y cuando lo damos libremente a los demás, les permitimos compartir esta bendición. Cuando llevamos el amor incondicional a este nivel de simplicidad, se vuelve natural, y al ser conscientes de esta vibración también atraemos a nosotros todo el amor emocional que deseamos.

El gran destructor de la felicidad

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“No anticipes los problemas ni te preocupes por aquello que todavía no ha sucedido. Quédate en la luz.”
Benjamin Franklin

La preocupación es un gran destructor de la felicidad. Esto es algo totalmente improductivo y sin embargo la mayoría de nosotros participamos en ella con gran entusiasmo. Siempre escuchamos frases como: “esto es algo por lo que deubemos preocuparnos” o “esto se ve realmente preocupante”. Por supuesto, no deberías de preocuparte por nada – siempre hay una mejor opción.

La preocupación viene de vivir en el pasado o (más a menudo) en el futuro. Todos hemos cometido errores, todos hemos hecho las cosas mal. Hemos tomado decisiones insensatas y nos han salido mal. Esto es parte del pasado de todos y no importa que haya sucedido, nada puedes hacer para cambiarlo. Pero podemos aprender de esta experiencia y seguir adelante. Lamentarte y preocuparte por el pasado es un callejón sin salida.

Del mismo modo, nadie conoce el futuro. Nadie puede predecir qué va a pasar mañana y sin embargo gastamos mucho tiempo tratando de hacer exactamente eso y nos preocupamos por todas las cosas que podrían salir mal. Mark Twain escribió: “Yo soy un hombre viejo y he conocido un gran número de problemas, pero la mayoría de ellos nunca han pasado.” Sabía advertencia de hecho.

“Que los pájaros de la preocupación vuelen sobre ti, es algo que no puedes evitar. Pero que construyan nidos en tu cabeza, es algo que puedes prevenir.”
Proverbio chino

La cosa más importante a tener en cuenta aquí (como en todas las demás áreas de la vida) es que tú tienes el control. Tú estás tirando de tus propias cadenas, puedes elegir qué pensar y cómo actuar. Muchas personas no entienden esto, son incapaces de cambiar su forma de pensar y así quedan atrapados en sus propios pensamientos de preocupación y miedo. Es muy común que las personas culpen de su infelicidad al mundo exterior – a otras personas, a las circunstancias, al gobierno, etc.- sin darse cuenta de que los problemas y sus soluciones se encuentran dentro de ellos mismos.

La felicidad es una elección. Es una decisión que todos podemos tomar. Es posible ser feliz en cualquier situación porque la felicidad es un estado natural.

“La alegría no está en las cosas, sino que está en nosotros”
Richard Wagner

Hay un proverbio chino que dice. “La felicidad se encuentra justo en frente de tus ojos.” No tenemos que adquirir algo para ser felices. Muchas veces, pensamos que necesitamos “cosas” para ser felices: necesitamos dinero, necesitamos un buen trabajo, necesitamos que nuestra familia se comporte de manera diferente, necesitamos cambiar nuestra apariencia. Pero en realidad es al revés.

Cuando estamos felices las cosas comienzan a funcionar. Cuando deseamos algo, lo mejor que podemos hacer es ser felices y estar agradecidos ante la perspectiva de recibir lo que queremos y a no posponer la alegría hasta que ese algo llegue.

Una de las maneras más eficaces de encontrar la felicidad es hacer una lista de todas las cosas maravillosas que te han sucedido. Al final del día, basta que veas a través de las cosas que has apreciado durante ese día. Estas pueden ser cosas pequeñas, tal vez alguien te dijo una palabra amable, tal vez te reíste de algo, tal vez te dieron un cumplido o pasaste un tiempo con los amigos. ¿Estás bien? ¿Estás libre de dolor? ¿Has comido? Estas son todas las cosas que tienes que apreciar.

También es importante cultivar el hábito de ver lo bueno en las cosas. Muchos eventos pueden ser interpretados de manera positiva o negativa. ¿Está el vaso medio vacío o medio lleno?

Cada día, trata de desarrollar conciencia de tu pensamiento de manera que puedas darte cuenta de cuándo empiezas a preocuparte y toma entonces la decisión de pensar en cosas más productivas. Es difícil al principio pero con la práctica se convertirá en algo habitual.

Toma el compromiso de ser feliz

¡Es la obra más importante de tu vida!

La importancia de darte tiempo a ti

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En el ajetreado mundo de hoy en día es muy fácil poner a todos los demás en primer lugar. Con las exigencias del trabajo, de la escuela y de la familia podrías llegar a sentir que no te queda mucho tiempo libre. Tal vez hasta te sientas culpable por tomarte algo de tiempo para ti mismo, después de todo ¿No deberías pasar ese tiempo con tus hijos, con tu esposo o con tu familia?

Todos necesitamos un tiempo para descansar y recargar energías. Si sientes que tienes la vida tan ocupada que estás convencido de que no puedes llegar a tener un par de horas para ti, entonces es especialmente importante que forjes lo que llamamos un “tiempo dedicado solo a mí”. Aquí tienes las razones principales:

Tú necesitas tener más cuidado con tu salud

Si no pones empeño en tener cuidado con tu salud física y mental, no vas a ser de mucha ayuda para la gente que te rodea. Esto puede parecer una manera bastante fría de mirar las cosas, pero necesitas recordar que tu salud es vital y está antes que todo.

La buena salud física y mental requiere del mantenimiento de tu cuerpo, mente y alma. Esto se puede conseguir de la siguiente forma:

-Cuerpo: Camina 30 minutos, tres veces a la semana.
-Mente: Lee un libro durante tus horas de almuerzo.
-Alma: Medita o ve a un servicio religioso (cualquiera que sea tu religión)
Tú necesitas disponer de espacio para respirar y pensar

Si tu vida se está empezando a sentir como una cinta sin fin, es hora marcar el botón de parada.

Cuando estás con el agua hasta el cuello es más difícil para ti obtener una mejor perspectiva de las cosas. Tal vez estás tratando de tomar una decisión en particular, como que carrera elegir o que oportunidad tendrás si eliges o no ese trabajo.

Puede ser muy fácil postergar decisiones o tomar decisiones apresuradas si no se tomas el tiempo para detenerte y pensar.

Si estás involucrado en cualquier actividad creativa como la escritura, el diseño, la programación informática o la gestión de una empresa, entonces tomarse un respiro es de vital importancia. ¡Tienes que ser capaz de salir del ajetreo constante con el fin de que puedas seguir haciendo lo mejor en tu trabajo.

Para obtener un espacio para ti podrías:

Ir a una cafetería por tu cuenta durante un par de horas.
Dar un largo paseo por un parque
Programar una salida el fin de semana, lejos de la vida cotidiana.
Tú también eres importante

A veces, ponemos a otras personas en primer lugar porque estamos convencidos de que son más importantes o más necesitados que nosotros. Nos restamos importancia a nuestras propias necesidades con el fin de ayudarlos.

Tal vez tienes un familiar que está enfermo o un amigo que está pasando por dificultades de cualquier índole en su vida. Intenta ayudarlos por todos los medios, pero no te olvides que tú también eres importante. No gastes toda tu energía en hacer cosas por los demás a expensas del cuidado de ti mismo.

Puede que tengas que volver a conectar con tus propias necesidades y deseos:
-Haz una lista de metas que deseas lograr en los próximos 1, 3 y 5 años.

-Por más ocupado que puedas estar, siempre podrás encontrar un tiempo para ti, incluso si tienes que comenzar con sólo unos pocos minutos cada día, o una o dos horas cada fin de semana.

¿Qué podrías hacer esta semana para lograr tener más espacio para respirar en tu vida?

Cambiar algunas cosas y hábitos para ser feliz‏

Vivimos un tiempo donde todo es para ayer, todo es rápido y debido a este caos nos vemos llenos de presión y metas que dejan la felicidad a un lado.

Contrario a lo que pensamos, alcanzar la felicidad necesita de un esfuerzo constante. Los cambios que necesitas para alcanzarla son:
Dejar de darle vueltas a que todo urge y enfocarte en el presente.

Planear y prepararte es importante para lograr tus objetivos. Pero no debes gastar demasiado tiempo pensando en lo que harás. Es mejor tomar acción y hacer los movimiento necesarios para dejar las cosas hechas.

Incluso los trabajos que parecen más complejos y complicados resultan sencillos una vez que te pones en acción y ves los resultados.

Aunque no lo creas, comenzarás a ser feliz cuando vas tomando acción en desmenusar cosa por cosa y hasta el estrés disminuye.

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Cuida tu cuerpo

“Mantener el cuerpo con salud es un derecho… de otra forma no podremos mantener nuestra mente clara y fuerte”.

-Buddha-

El cuerpo humano es asombroso como máquina viva. Puede sobrevivir a distintos retos y condiciones. Tu cuerpo es capaz de sentir emociones muy complejas, positivas y negativas pero necesitas cuidarlo para que trabaje adecuadamente.

Al darte un tiempo para poner en orden todos los aspectos de tu cuerpo, creas el cambio más importante para ser feliz.

Basta con hacer un poco de ejercicio, comer sanamente y despacio, esto te ayudará a prestar más atención a tu mente y sentimientos. cuida tu cuerpo y ámalo tal como es.

 

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Encuentra lo que te hace sentirte feliz

“La felicidad no es algo que ya viene hecho. Viene de nuestras acciones”.

-Dalai Lama-

Los motivos de la felicidad son particulares para cada uno. Influyen tus sueños, tus metas, tus habilidades y tus deseos.

Si ahora no tienes claro qué te hace feliz, no te preocupes. Toma un tiempo a solas, prepárate con papel y pluma y analiza qué necesitas para alcanzar la felicidad, qué te hace sonreir, qué parte de tu día a día es tu parte favorita. Quizás necesitas viajar, aprender un nuevo idioma, entrar a un curso o unirte a una causa social. Analiza lo que te hace feliz y busca algo relacionado a eso.

Cada persona es distinta por lo que cada quien tendrá sus metas. Cuando sepas qué quieres, ¡hazlo!

 

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Libérate de lo que te hace daño

Todos tendemos a rodearnos de personas, cosas y herramientas que a veces nos resultan negativas. Por lo regular, no permiten que desarrollemos nuestro máximo potencial pero cambiar nos da miedo. Sólo es cuestion de dar ese pequeño pasito y alejarte, estando del otri lado, verás que todo es más claro.

Sal con amigos que aporten cosas positivas a tu vida, elimina lo que te hace daño y respira con más libertad.
Disfruta los buenos momentos

“Sé feliz ahora. Este momento es tu vida”.

-Omar Khayyam-

¿Te has fijado que la gente feliz suele darse tiempo para vivir despacio? Gozan cada instante que la vida les regala: el sol de la mañana, un paseo, una puesta de sol, la tarde con los amigos o el cariño de su mascota.

Una de las claves para ser feliz es respirar profundo, enfocarte en lo que tienes delante y disfrutarlo.

Esos momento se quedarán guardados en tu mente y llenarán el espacio de tus mejores recuerdos si te lo permites.

Disfruta de los buenos momentos en el momento que los tengas y guárdalos como buenos recuerdos.

 

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Haz lo que te apasione

“Mi misión en la vida no es solo sobrevivir, sino vivir y hacerlo con pasión, algo de compasión, algo de humor y mucho estilo”.

-Maya Angelou-

Date tiempo para desarrollar un hábito o pasatiempo, obtendrás estos beneficios:

Tendrás menos tiempo para dudar de ti y tus capacidades.
Desarrollarás más confianza al adquirir nuevas capacidades.
Te hará feliz ver los resultados de tu esfuerzo.
Podrás socializar con gente que tenga los mismo intereses, aumentando tu felicidad.
Tu energía estará mejor enfocada y tendrás menos estrés.

¡Apasiónate por algo! No importa de qué se trate. Solo vive la vida con pasión y deseo de hacer más por ti o por los demás.

Aceptar y dejar ir

Aceptar… y dejar ir, significa dejar de pelear con la vida, aceptando a las personas, las situaciones, las circunstancias y los hechos tal como se den, incluidas decisiones y acciones del pasado, lo “malo”, así como lo “bueno”. plica saber renunciar no aferrándonos a aquello que la razón nos dice es, en algunas circunstancias, muy costoso de lograr. Si dejamos de luchar y de resistirnos a lo inevitable, viviremos plenamente el presente, permaneciendo abiertos a todas las opciones sin aferrarnos rígidamente a ninguna de ellas. Esto estimula la capacidad de dar respuestas creativas a la existencia, tal como es en el aquí y en el ahora.

¿CÓMO SABER CUANDO ES BUENO LUCHAR Y CUÁNDO ACEPTAR Y DEJAR IR?

Una conocida oración, nos puede ayudar a decidir. En ella se pide a Dios fortaleza para aceptar lo que al cambio se resista, fortaleza para transformar lo modificable y sabiduría para reconocer la diferencia. Una de las enseñanzas del budismo, tal vez la más conocida, es que las expectativas son la causa del sufrimiento y que la forma de extinguirlo es eliminando las expectativas.
Cuando dejamos de esperar que las cosas sean distintas a lo que son comenzamos a transitar el sendero de la paz interior. La aceptación es casi milagrosa, nos permite cambiar y facilita igualmente el que lo demás también cambien, pues solo desde la aceptación de la realidad podemos iniciar caminos de transformación.
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Sin las enseñanzas de ayer no seríamos lo que somos hoy. Evaluar nuestras acciones pasadas a la luz de lo que somos en presente no es racional, pues si volvemos a atrás con el grado de consciencia e información que teníamos en ese momento, volveríamos a cometer los errores que hoy lamentamos.
Esta es también la base del perdón: la convicción de que todo ser humano actúa dentro de las limitaciones de su nivel de evolución y de sus circunstancias.

“Todo mundo hace lo mejor que puede, con lo mejor que sabe”

Siempre que enfrentemos cualquier evento busquemos explicaciones más que culpas, tratando de aprender de lo que nos pase. Para todo lo que sucede hay razones que, bien aprovechadas, trabajan en favor de nuestro desarrollo como seres humanos.

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En cada problema hay un principio de oportunidad, que nos permite transformar cualquier circunstancia adversa, en algo positivo. Cuando nos encontremos sufriendo ante cualquier situación hagámonos esta pregunta, ¿Qué es lo que no estoy aceptando? al hacérnosla encontraremos la causa del sufrimiento. Aquello que no somos capaces de aceptar es la única causa del sufrimiento, si logramos aceptarla obtendríamos una liberación casi instantánea del dolor.

La felicidad no depende de lo que está pasando afuera, sino de la forma como reaccionamos a lo que nos suceda. Solo existe una vida y es muy corta para ser felices y muy larga para sufrir…

Tienes miedo a que te hagan daño y te haces daño con tanto miedo

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Por: Melina Alfaro Gress.

Tienes miedo a que te hagan daño y te haces daño con tanto miedo

Esta es una frase que puede no tener un significado profundo, pero si observamos palabra por palabra tiene la profundidad de un océano.

Vamos por el mundo con miedo a volver a sentir rechazo, a volver a sentir dolor que por eso mismo no nos atrevemos a sentir algo “especial” por alguien, quitándonos todas las posibilidades de sentir dolor, pero también de no sentir amor, de no sentirnos especiales y amados por alguien igual de especial que nosotros. Así que lo único que podemos hacer POR NOSOTROS es perdonar, perdonarnos a nosotros mismos, por que eso es lo que más nos duele, el orgullo de no habernos dado cuenta a tiempo que saldríamos lastimados y no hacer algo por frenar eso que ya veíamos a pique pero que por una “leve esperanza” no quisimos soltar a tiempo, pero aquí hay una gran enseñanza: Nadie puede predecir el futuro, todo lo que pasa es perfecto como pasa, no por una orden divina, ni por destino, ya que creo fielmente que las almas y las personas son como las frutas estacionales, están en tu vida un tiempo (o por el resto de tu vida) por que hacen bien para tu vida en ese momento. Por ejemplo la guayaba (rica en vitamina C) crece en invierno para abastecernos de vitamina C durante el frío. Así son las personas en tu vida, nos abastecen de conocimiento y enseñanzas para hacernos más fuertes o con mayor sabiduría y llegar a ser las personas que somos.

Perdonar nos libera, cada experiencia tiene una carga emocional. Las cargas, como las baterías, tienen un aspecto positivo y otro negativo. El positivo vibra en conciencia de abundancia y el negativo en conciencia de carencia. ¿A cuál aspecto crees que esté ligado el resentimiento? ¿Qué tal el rencor? ¿Te das cuenta? Perdonar no sólo te asiste en sanar y aliviar a tu corazón, sino que te vincula con la Fuente de Creación. Lo último que podemos pensar es que ese dolor que sentiste lo vas a volver a sentir por que así como ya no eres el mismo niño o niña de 12 años con el mismo pensamiento, así evolucionamos y en un tiempo vas a ver para atrás y decir: ¿en verdad sufrí tanto como me acuerdo? ¡pero si era una tontería, ahora soy muy feliz y estoy tranquilo! No valía la pena esas noches que no dormí pensando en que había fallado, por que todo como pasó fue perfecto para que aprendieras y llegaras a ser quien en verdad eres. Así que si quieres hacerte el “rudo” y no volver a sentir amor o apego por alguien te tengo la noticia de que te perderías de increíbles experiencias como el amor verdadero, risas, viajes y momentos inolvidables que están destinados a ser para ti y tu felicidad…

Ni tus enemigos pueden hacerte tanto daño como tus propios pensamientos

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En nuestra vida diaria, influida a menudo por una sociedad competitiva acostumbrada a proyectar en los demás los propios fracasos e incluso la frustración, son muy pocas las veces en que nos otorgamos un instante de introspección para hablar con nosotros mismos.
Te aseguramos que no hay conversación más sabia y enriquecedora que aquella que podemos establecer con nuestra voz interior. Es ahí donde se encierran nuestros ángeles y nuestros demonios, puesto que en ocasiones, no existe tampoco mayor torturador que los propios pensamientos.
Es muy posible que el día de hoy te sientas incomprendido por los demás, que pienses que no estás siendo valorado, que hay quien te envidia, quien te detesta y quien posiblemente, no te quiera a su lado.

No obstante, esas son tus creencias, pero… ¿es la verdad? ¿y si eres tú mismo tu peor enemigo? Recuerda que en esta vida no hay peor forma de esclavitud que la de aquel que almacena odios y enfado. Toda emoción negativa te encadena.
Así que… ¿qué te parece si desde hoy mismo aprendemos a “soltar”? ¿a ir liberando peso de nuestra mochila existencial?

Tu peor enemigo puede habitar en tu propio interior

Todos hemos pasado por alguna que otra época de oscuridad, donde nos hemos sentido vulnerables. Hay quien vive estos momentos como instantes en los cuales puede “reconstruirse” por dentro.
Otros, sin embargo, caen en el error de transitar por este tipo de situaciones:

  • Ante un fracaso personal, laboral o emocional, nunca recurras a establecer atribuciones negativas del tipo “yo no valgo para nada”, “está claro que no merezco tener suerte”, “yo no sirvo para ser feliz”.
  • Los pensamientos negativos son grilletes que anudas a tu crecimiento personal. Y no hay peor instante para darles fuerza y aliento que en los momentos más desesperados. De hacerlo, de darles poder, te acercarán al borde del abismo.

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Debes asumir que la vida, es un complejo sendero donde nadie tiene garantizada la suerte o la felicidad. Es necesario que tengas conciencia de que existe la adversidad, y que lejos de rendirte a ella a través de pensamientos negativos, hemos de afrontarla con entereza.

Debemos tener mucho cuidado también con las frustraciones. Seguro que entre tus conocidos, amigos o familiares, hay alguien que no suele gestionar muy bien el hecho de no conseguir determinadas cosas. Lejos de ahondar en sí mismo para comprender qué ocurre, busca culpables  a su situación.
Es un acto tan inmaduro como negativo. El hecho de proyectar en los demás atribuciones como el odio, o el rencor, nos hace prisioneros de sentimientos que nos “involucionan” como seres humanos. Que nos encadenan al peor de los enemigos: nosotros mismos.
Quien te enfada te somete.
Si odias te esclavizas.
Si almacenas rencor jamás avanzarás como persona libre o plena.
Piensa en ello durante unos instantes.

No almacenes cada piedra que te encuentres en el camino

Hay quien a medida que avanza en su transcurso vital, y en el sendero de sus experiencias, elije la opción de acumular cada piedra que encuentra en su camino:

  • Almaceno la traición de un amor que no me supo querer.
  • No olvido lo mal que me trato el directivo de esa empresa en la que trabajé.
  • No puedo olvidar que mi padre no quiso ayudarme en aquel momento.
  • No puedo olvidar que mi mejor amigo me mintiera.
  • No pienso dejar de odiar a cada persona que no supo ver en mi lo que valía.

Todo ello, son sin duda piedras en el camino que has tenido que asumir, y aceptar. Ahora bien… ¿de qué te sirve guardarlas en tu mochila? Si te das cuenta, día a día ese peso cargará tanto tus espaldas, tu mente y tu corazón que te será imposible seguir avanzando.
Es más, al final te convertirás en tu propio peso: te convertirás en odio. ¿Es eso lo que quieres ver cada mañana cuando te mires al espejo?