Cómo ayudar a alguien que está pasando por un mal momento

Deja que cada quien pase por sus experiencias. Algunos están cansados de luchar, cansados de fingir y de mentir, de tener que sostener, mantener y pretender, y grandes olas de energía están siendo liberadas a través de su cuerpo.

Mantente presente con ellos. Si comienzas a sentirte incómodo, o como si quisieras apresurarte para “sanarlos”, o “salvarlos”, o evitar que se sigan sintiendo como se sienten, o hacer que todo les parezca “bien”, acéptalo – es tu necesidad, tu incomodidad, tu temor, y no el de ellos. No los trates como víctimas o como inválidos. No los confundas con aquello que tú crees que son. Honra el poder que se mueve dentro de ellos; valida su experiencia, absolutamente. Confía en la impredecible inteligencia del sanar, y reconoce que sus “síntomas” podrían acentuarse justo antes de empezar a mejorar; que la energía podría intensificarse antes de apagarse. Lo que ahora aparece como caos y desintegración podría, de hecho, ser una liberación necesaria y reorganización inteligente de un sistema bloqueado.

A veces, nuestros corazones se rompen. Permite que tu cálida presencia le recuerde al ser que tienes enfrente su propia cálida presencia, tan estable, tan apacible, tan libre, tan profundamente arraigada en este mismo suelo, aquí. Recuerda que lo que realmente es cada quien, jamás podrá ser descompuesto, es perfecto tal y como es, aquí y ahora.

Sé quien siempre quisiste ser

Si eres tú mismo, eres una persona muy valiosa para esta sociedad. La gente vive con máscaras, se protege, teme a lo desconocido. Pero el mundo necesita personas auténticas. Personas que lloren y que rían sin vergüenza. Personas que enfrentan su miedo. Personas que aceptan sus demonios y sus infiernos así como sus ángeles y sus cielos.

El mundo necesita personas que den amorosamente. Que jueguen, que miren a los ojos, que presten atención auténticamente al otro conocido o no.

El amor del ego ama de acuerdo a lo que recibe de los demás. En cuanto el otro no tenga nada para ofrecerle; ni amor, ni dinero, ni atención, pierde todo interés. El amor del Ser en cambio, ama, no teme al rechazo, no espera admiración, no espera amor, no espera nada. Ama de la misma manera que el sol; desplegando sus rayos de luz y calor sin hacer distinciones.
¿Y si nos amáramos con ese amor?. Amar nuestra luz y oscuridad, nuestros errores e imperfecciones, nuestras capacidades y habilidades, aceptándonos tal y como somos, sólo así amamos y aceptamos a los demás tal y como son.
Entonces, cuando salgas a la calle, ya no verás extraños, sino seres de luz. Habrás cumplido con la parte que te corresponde para cambiar al mundo.

Técnica poderosa, lo que quiero lo atraigo

Yo creo que todo empieza en mi mente y luego la visión es lo que impulsa las acciones y decisiones que tomo, atrayendo las oportunidades y las situaciones a mi vida que me permiten cumplir con mi visión. La gente entonces me pregunta exactamente cómo uso la técnica de la Ley de la Atracción para atraer las cosas que quiero a mi vida y yo les digo que tengo y practico un proceso simple de 4 pasos que siempre ha funcionado en mi vida. Y hoy, voy a compartir esta técnica contigo.

Paso 1. Llega a algún lugar donde puedas estar tranquilo. Ten un espacio de meditación en la oficina, o también puede ser en tu coche, en el estacionamiento, en el parque, incluso en el lobby de las empresas. Lo importante es sentarse en algún sitio y conseguir tranquilidad. El punto aquí es sólo aquietar tu mente durante unos instantes. Haz esto contando solo cinco respiraciones. Una vez que estés tranquilo, entonces:

Paso dos: Cambia tu enfoque y piensa en Dios. Si prefieres pensar en otra cosa más grande, hazlo. Puedes pensar en la energía del Universo, El Gran Espíritu, la Ley de la Atracción o la Energía que impulsa las olas en el océano. Basta con pensar en un poder superior a ti mismo. Concéntrate en su poder y piensa en todos sus atributos. Una vez que te concentras en esto durante unos minutos, entonces:

Paso tres: Piensa en lo que quieres lograr. La clave aquí es pensar hacia lo que te sientes atraído. Sé consciente de cómo te sientes, cómo se sienten esas cosas que deseas y lo que significa realmente vivir y convertirte en tu deseo. Experimenta sentimientos y emociones en este momento crucial. Si eres capaz (y se puede con un poco de práctica) de creer realmente que has logrado tu objetivo, entonces lo has logrado aquí, en este momento. Después de un tiempo, esto será un paso muy divertido y querrás hacer este ejercicio una y otra vez ¡porque se siente muy bien!

Paso cuatro: Dá gracias a Dios, al Universo o a cualquier poder en el que hayas pensado para llevar este don a tu vida. Este es un paso importante y aprender a vivir en gratitud cambiará tu vida. Este último paso ha sido el más importante para ayudar a mantener la sensación de “estar” en un nuevo nivel de rendimiento que es lo que se busca. Y es éste sentimiento de Gratitud lo que actúa como un imán atrayendo las circunstancias y oportunidades a la vida.

Significado emocional de los hombros

Los hombros representan mi capacidad de llevar una carga. Mis hombros llevan mis alegrías, mis penas, mis responsabilidades y mis inseguridades. Como cualquier otra persona, no estoy exento de llevar una carga. Si me hago responsable de la felicidad y del bienestar de los demás, entonces aumento el peso que llevo y me duelen los hombros. Tengo la sensación de tener “demasiado por hacer” y de nunca ser capaz de realizarlo todo. Puede también que tenga la sensación de que me impiden actuar, bien a causa de opiniones diferentes, o porque simplemente no quieren asistirme y apoyarme en mis proyectos.

También me duelen los hombros cuando vivo grandes inseguridades afectivas (hombro izquierdo) o materiales (hombro derecha) o que me sienta aplastado por el peso de mis responsabilidades, tanto afectivas como materiales.

Tengo tanto miedo al mañana que me olvido vivir hoy. Las dificultades que encuentro, la responsabilidad de deber crear, hacer, perfeccionar, todo esto puede “aplastarme”. Puedo querer probarme que, a pesar de todo, puedo enfrentarme con las situaciones echando los hombros hacía atrás, poniendo el pecho más en evidencia, pero la realidad es que mi espalda es débil y distorsionada por el miedo.

Si la parte afectada de mi hombro se refiere a los huesos (fractura, ruptura), esto se relacionará más con mis responsabilidades fundamentales. Si la parte afectada de mi hombro es muscular, ésto se relacionará más con mis pensamientos y emociones.

Aprendo también a dejar circular la energía de mi corazón hasta los hombros y después, en mis brazos, lo cual evitará la rigidez y el dolor, porque mis hombros representan la acción y también el movimiento, desde la concepción hasta la materia. Pasan a través de ellos mis deseos interiores de expresarme, crear y ejecutar porque nacieron al nivel de mi corazón. La energía emocional debe dirigirse hasta en mis brazos y mis manos para realizar dichos deseos.

Si me freno en decir o hacer cosas, si me “encasillo” en vez de hundirme en la vida, si llevo máscaras para tapar mis miedos y mis aprensiones, mis hombros estarán tensos y más rígidos. Si el hueso de mi hombro va hasta quebrarse o romperse, existe en mi vida un conflicto que es muy profundo y que toca la esencia de lo que soy.

La tensión o cualquier otro malestar que sienta en la área de los hombros me da una indicación según se trate del hombro derecho o izquierdo. Si mi hombro derecho está afectado, se trata de mi lado masculino activo: puedo vivir un conflicto o una tensión con relación a mi trabajo, a mi modo de actuar frente a la autoridad. Es el lado “recio y controlador” que gana; en cambio si es mi hombro izquierdo el que está afectado, la tensión que pueda vivir está relacionada con el aspecto femenino de mi vida, es decir creativo y receptivo, a mi habilidad por expresar mis sentimientos.

Tomo consciencia de lo que me aplasta, acepto que soy responsable de MÍ y dejo que los demás se cuiden de ocuparse de su propia felicidad. Aprendo a delegar. Un hombro helado significa que se vuelve frío y doloroso y que está molestado en su completa utilización. Me vuelvo frío e indiferente con relación a lo que hago (justo para hacerlo?) o puedo realmente hacerlo? Existe una profunda tensión que me indica que quiero realmente hacer algo diferente de lo que hago actualmente.

También acepto aprender a vivir el instante presente, lo cual me permite aliviar el peso que llevo en mis hombros. Hago confianza al universo que atiende mis necesidades cotidianas.

Las enfermedades y el árbol genealógico

Nuestro cuerpo refleja los problemas o enfermedades heredadas del árbol genealógico. Hemos de tener en cuenta que en cada zona corporal conviven tres informaciones:

La memoria de nuestro árbol genealógico.
La memoria biográfica personal.
Los mensajes que el sabio interior nos envía a través del cuerpo.
1. La memoria de nuestro árbol genealógico.

familia está viva en la piel, en el cuerpo, está hablando. Hasta tal punto que podemos reconocer a nuestro árbol por la huella que éste ha dejado en nosotros. Esa “cierta especialización” de la que hablábamos, en la que los estratos de nuestro árbol genealógico vive en cada uno de nosotros se podría expresar así, muy a grandes rasgos:

Parte derecha del cuerpo – rama paterna.
Parte izquierda – rama materna.
Hombros, cabeza – bisabuelos.
Tórax y brazos – abuelos.
Desde la cintura a las rodillas – padres.
Desde rodillas a plantas de los pies – hermanos.
2. La memoria biográfica personal.

Desde la manera en la que somos concebidos, pasando por el tipo de parto, cómo nos han acariciado de niños, todo queda escrito en el cuerpo. Por ejemplo, consideramos que el peso de la culpa se asienta en la parte alta de la espalda y los traumas infantiles en los pies. La piel es un gran lienzo en la que queda escrita la historia de nuestras relaciones con el mundo.

3. Los mensajes que el sabio interior nos envía a través del cuerpo.

Nuestro cuerpo es el mapa físico de nuestra conciencia, un fiel reflejo de cómo funcionamos en las distintas áreas de la vida. Cualquier síntoma físico es una oportunidad para hacernos conscientes de que hay un área en nuestra vida que necesita atención.

El cuerpo en su totalidad se inclina al andar: hacia atrás o hacia delante Estaremos huyendo del pasado si caminamos inclinándonos ligeramente hacia delante. Si nos inclinamos hacia atrás al andar tenemos miedo a entrar en la vida.
La cabeza también puede simbolizar al padre y a todos los ancestros varones. Caminar con la cabeza por delante es igual a no reconocer nuestros deseos, andamos refugiados en el intelecto.
Los tumores cerebrales tienen que ver con los secretos escondidos del árbol. Las migrañas con las retenciones sexuales.
Los ojos como conjunto son de carácter masculino. El ojo derecho es el intelectual, el racional. El izquierdo es el del corazón, el ojo profundo, el de la receptividad.
La boca y las orejas simbolizan el linaje materno (son receptivas). La sordera en el oído izquierdo puede ser algo que no quiero escuchar del linaje femenino.
Los dientes picados son el resultado de la rabia no expresada.
La garganta es el canal de expresión y de creatividad. Tras una amigdalitis se esconde el miedo, las emociones reprimidas y la creatividad sofocada.
El pecho: aquí está la relación corazón-emociones. Si no nos han amado desarrollaremos un pecho endurecido e insensible.
Las manos son el símbolo de la elección. La mano derecha es el símbolo de la elección racional, sin fe. La izquierda es la intuitiva.
Las uñas son nuestras defensas simbólicas. ¿Heredamos uñas de mucho grosor?.
La espalda: los problemas simbolizan que cargas a los padres. Si no nos acariciaron de pequeños podemos sufrir una desviación de columna. En la espalda se van archivando los conflictos no resueltos de nuestro pasado:
– En la parte lumbar está la conexión con nuestra sexualidad y creatividad (los padres).
– En la parte dorsal es la conexión con nuestra parte emocional (los abuelos en el árbol).
– En la parte cervical nos conectamos con nuestro intelecto (los bisabuelos).
El vientre: la madre y todo lo que “digerimos de la vida”.
Los problemas de estómago están asociados al miedo, a la angustia y la ansiedad.
La pelvis se conecta con la sexualidad y con nuestros padres. El miedo a la sexualidad puede traducirse en una pelvis movida hacia atrás.
Las rodillas nos muestran nuestra flexibilidad, nuestra adolescencia. Si vivimos encerrados en nuestro castillo, inflexibles, sufriremos con las rodillas.
Los pies simbolizan el territorio, conectados con nuestra hermandad. Cuando no estamos viviendo nuestra vida, caminamos como un ladrón sin hacer ruido. Si somos hijos de padres divorciados, o separados…las puntas de los pies se separan. Vivimos una época de regresión a la infancia, las puntas de los pies miran hacia dentro. Cuando los pies se inclinan hacia fuera nos señalan que no tenemos un lugar en el mundo.
Somos un espíritu que utiliza un cuerpo de vehículo para pasearnos por esta vida, pero él no es una carrocería inerte, cada célula contiene lo que fueron nuestros ancestros y lo que somos nosotros

El amor de mi vida soy yo

El amor de mi vida soy yo. Y decirlo en voz alta no es ningún acto de egoísmo ni de soberbia, es una reflexión que todos deberíamos interiorizar cada día como quien empieza sus mañanas con una buena taza de café. No es egoísta quien se atiende, quien resuelve sus miedos, quien sana sus heridas, quien deja atrás lo que le hizo daño para afrontar el mañana con optimismo y resistencia. Porque si yo estoy bien, seré capaz de dar lo mejor de mi mismo a los demás. Seré capaz de ser feliz y ofrecer felicidad.

Aunque nos sorprenda, no resulta fácil llegar a este estado donde uno es capaz de amarse a sí mismo en plenitud y sin limitaciones. De algún modo, estamos casi acostumbrados a priorizar no sólo las necesidades de otros, sino que muchas veces, nos “apegamos” a cosas como si fueran nuestra única identidad: un trabajo, una casa, el dinero. Hay muchas dimensiones que van cubriéndonos capa tras capa con una coraza donde poco a poco, perdemos esa esencia que es el amor por uno mismo.

Porque nunca debemos olvidar que si tú estás bien, el mundo que te rodea está bien. Si tus pensamientos, si tus emociones no vibran con esa armonía interna que es el respeto por uno mismo, tu realidad estará distorsionada.

Lo había olvidado: el amor de mi vida soy yo

Puede que en algún momento llegaras a olvidar que el amor de tu vida eras tú, porque priorizaste demasiado a otras personas. O puede también, que nunca lo supieras, que ya desde tu infancia proyectaran sobre ti una inseguridad y unos valores donde nunca se te priorizó como persona.

Tener amor propio no es algo que se enseñe en las escuelas, en realidad, es un aspecto que todos nosotros vamos descubriendo poco a poco como quien encuentra un arma de poder de la que nadie le había hablado antes. ¿Por qué suele ocurrir esto?

En nuestra sociedad nos educan y nos trasmiten el necesario valor de amar y respetar a los demás, lo cual es, sin duda, algo esencial.

No obstante, no es común que nos inculquen la necesidad de querernos a nosotros mismos. En ocasiones, no se ve con buenos ojos el priorizarnos, e incluso que un niño tenga determinadas reacciones que a veces, relacionamos con un acto de egoísmo infantil.

El amor propio, el pensar simplemente que yo soy el amor de mi vida, no es un acto de egoísmo. No desde el momento en que esta dimensión está enfocada a construir y proteger nuestra autoestima.

Nadie se quiere a sí mismo porque se considera mejor que nadie, o con mejores méritos, o con más derechos. Nos queremos para protegernos, para conocernos mejor, para que nada ni nadie nos manipule, para saber lo que queremos y lo que no.

El amor propio es un sentimiento que no debe avergonzarnos. Se trata no sólo de una herramienta para el bienestar interno, es mantener un equilibrio con el cual, empatizar y respetar también a los demás.
Estrategias para recordar que el amor de mi vida soy yo

Sean cuales sean las circunstancias que nos han llevado a olvidar que el pilar de nuestras vidas somos nosotros mismos, nunca es tarde para recuperar este amarre. Esta fuerza interior con la cual,volver a nuestro equilibrio para ser felices, y poder ofrecer bienestar a quienes amamos. A quienes lo merecen de verdad.

Te invitamos a tomar nota sobre una serie de aspectos sobre los cuales, reflexionar. Toma aire y piensa en ellos detenidamente, para recordar sin reparos que efectivamente, el amor de tu vida eres tú.

Mantén un diálogo interno: analiza qué aspectos y situaciones cotidianas vulneran tu autoestima, y te alejan de quien eres en realidad. Tal vez debas dejar determinadas cosas, e incluso algunas relaciones puntuales.

Empatiza contigo mismo: empatizas con todo aquel que tienes ante ti. Comprendes su situación, su dolor, sus necesidades… pero ¿y las tuyas? ¿qué te dirías a ti mismo si estuvieras ante ti?

Eres auténtico, único e irrepetible. No es un slogan, no es una frase hecha. Es una realidad que debes empezar a creer desde hoy mismo. Dispones de virtudes, características y de una esencia que te hacen único en este mundo, y por tanto, importante.
Atrévete a quererte y a dedicarte lo que mereces, porque quererte a ti mismo no es en absoluto dejar de amar a los demás. Es reconocerte y hacerte feliz, porque cuando uno empieza a ser feliz, llegan las mejores cosas de esta vida.

Tu mente es tu karma Eckhart Tolle

La voz en la cabeza tiene una vida propia. La mayoría de las personas están a merced de esa voz; ellos están poseídos por el pensamiento, por la mente. Y como la mente está condicionada por el pasado, están entonces forzados a volver a revivir el pasado una y otra vez.

El término utilizado en el Oriente para esto es karma. Cuando te identificas con esa voz, no lo sabes por supuesto. Si lo supieras, ya no podría poseerte porque estás solamente verdaderamente poseído cuando confundes la entidad que te posee con quienes eres, o sea, cuando te conviertes en lo que esa voz dijo que eras.

Durante miles de años la humanidad ha incrementado esta posesión mental, ignorando que la entidad posesora “no es el yo”. A lo largo de una total identificación con la mente, apareció un falso sentido del yo – el ego. La densidad del ego depende del grado en el cual – la conciencia – se identifica con tu mente, con tu pensamiento. El pensamiento no es más que un pequeño aspecto de la totalidad de la conciencia, la totalidad de quien eres.

El grado de identificación con la mente varía de una persona a otra. Algunas personas disfrutan de la libertad de su mente durante algunos períodos, aunque breves, y la paz, la alegría y la vivacidad que experimentan en esos momentos hacen que la vida merezca la pena. Estos también son los momentos en los cuales surgen la creatividad, el amor y la compasión.

Otros están atrapados constantemente en el estado egoíco. Están alienados de sí mismos, así como de los demás y del mundo que los rodea. Cuando los ves, puedes ver la tensión en sus caras, quizás el ceño fruncido, o una expresión ausente en sus ojos. La mayor parte de la atención de ellos está absorta en el pensamiento y así ellos no te ven realmente y tampoco te escuchan a realmente. No están presentes en ninguna situación, porque su atención está en el pasado o en el futuro, lo cual por supuesto existe solo en la mente como formas de pensamiento. O se relaciona a través de algún tipo de papel que ellos juegan y por tanto no son ellos mismos. La mayoría de las personas están alineadas a partir de quienes son y algunos en un grado tal que la forma en la que se comportan e interactúan se puede reconocer como ‘falsa’ por parte de los demás, excepto por parte de quienes son igualmente falsos, igualmente alineados a partir de quienes son.

La alienación significa que no te sientes cómodo en ninguna situación, en ningún lugar, o con ninguna persona, ni siquiera contigo mismo. Siempre están tratando de ir “a casa”, pero nunca se sienten en casa. Algunos de los grandes escritores del siglo veinte, tales como Franz Kafka, Alberto Camus, T.S. Elliot y James Joyce reconocieron a la alienación como el dilema universal de la existencia humana, probablemente lo sintieron más profundamente dentro de sí mismos y por eso fueron capaces de expresarlo de manera brillante en sus obras. Ellos no ofrecen una solución. Su contribución consiste en mostrarnos un reflejo del infortunio y sufrimiento humano para que podamos verlo con mayor claridad.

Ver el infortunio y el sufrimiento propio con claridad es un primer paso para poder superarlo. Así que mientras todavía esperas porque algo significativo suceda en tu vida, puede que no percibas que la cosa más significativa que puede sucederle a un ser humano ya ocurrió dentro de ti: el comienzo del proceso de separación del pensamiento y la percepción.

Extracto del libro de Eckhart Tolle, A New Earth

Nuestros pensamientos crean nuestra realidad

Puedes crear tu propio mundo. Si el pensamiento que transmites sobre lo que quieres es bien claro y definido, y tus emociones están en sintonía con ello, lo atraes.

¿Qué señal estás transmitiendo al universo?.

El testigo cambia el resultado del experimento, esto ha sido planteado científicamente cuando se experimente en el ámbito de física de las partículas o física cuántica. Es decir, el pensamiento influye contundentemente en la realidad.

Así de fuerte y claro, es urgente tomar consciencia y comenzar a vivir con una actitud más responsable, a dejar de ser horrorosamente reactivos sino proactivos.

Para que ante la conflictividad que vivimos, seamos más adultos y reflexionemos, para elegir de nuestros pensamientos, los más positivos, los más constructivos para solucionar las problemáticas y no para atizarlos.

Les informo con base científica a los que tienen un pensamiento tóxico constante de rabia desasosiego, desesperación: no importa a quién están culpando de sus desgracias, a los únicos que les están haciendo daño, es a ustedes mismos.

Nada justifica quedarte en la lamentación, lapidando a otros para justificar tu desgracia, ya basta. Levántate, piensa y hazte cargo de un mundo mejor para ti y los tuyos. El momento es ahora.

Lourdes P. Bouton

Aprende a estar contigo mismo

Practicar la meditación sentado cultiva la bondad incondicional y la compasión, nos permite acercarnos más a nuestros pensamientos y emociones para entrar en contacto con nuestro cuerpo. Es un método para cultivar una incondicional amistad con nosotros mismos y para abrir la cortina de la indiferencia que nos separa del sufrimiento de los demás. Constituye nuestro vehículo para aprender a ser realmente afectuosos.

Poco a poco, a través de la meditación, empezamos a notar que hay espacios entre nuestro diálogo interior. Mientras estamos hablando constantemente con nosotros mismos, experimentamos una pausa, como si despertáramos de un sueño. Reconocemos con claridad nuestra capacidad para relajarnos, el espacio, la ilimitada consciencia que existe ya en nuestra mente. Experimentamos momentos de vivir el presente que son sencillos, directos y despejados.

Sin embargo, no tenemos ninguna garantía de que meditar sentados nos aporte algún beneficio, ya que podemos practicar durante años sin penetrar en nuestro corazón y en nuestra mente, si usamos la meditación para fortalecer nuestras falsas creencias: para que nos proteja del malestar que sentimos; para cambiar; o para cumplir nuestras esperanzas y eliminar nuestros miedos. Y esto nos ocurre al no comprender bien por qué practicamos.

¿Por qué meditamos?, es una pregunta que es bueno hacerse. ¿Por qué hemos de preocuparnos en pasar un tiempo a solas con nosotros mismos?.

En primer lugar, es conveniente comprender que la meditación no sólo sirve para sentirnos bien. Creer que meditamos con este fin es estar abocados al fracaso. Cada vez que nos sentamos a meditar, todos suponemos que no lo estamos haciendo a la perfección, incluso el meditador más avezado experimenta algún tipo de dolor psicológico y físico. La meditación nos muestra tal como somos, con nuestra confusión y nuestra cordura. Este hecho de aceptarnos tal como somos se llama maitri, es mantener una sincera y directa relación con lo que somos.

La meditación se convierte en un proceso transformador sólo cuando empezamos a relajarnos con nosotros mismos. Sólo cuando nos relacionamos con nosotros mismos sin moralizar, sin dureza y sin engaños, podremos desprendernos de los patrones mentales perjudiciales.

Practicamos la meditación para conectar con la maitri y con aquella apertura incondicional que hay en nosotros. Al no bloquear nada adrede, sentir directamente nuestros pensamientos y dejar que se vayan con una actitud de no darles importancia, descubrimos que nuestra energía original es tierna, sana y fresca. Empieza el entrenamiento de un guerrero descubriendo por ti mismo que lo básico en ti no es la confusión sino la bodichita (chita=mente o corazón,o actitud; bodi= despierto, iluminado, o totalmente abierto).

Ejercicio para liberar tu mente de miedo y limitaciones

Para que desarrolles tu conciencia, este es un importante ejercicio de liberación mental. Trabajarás tu “auto-engaño sagrado”. El inconsciente, cuando le mientes sabiendo que le mientes, acepta como verdadero lo sublime que le dices que eres y comienza a realizarlo.

Compra un espejo nuevo (en el que nadie se haya mirado), escóndelo y úsalo sólo tú mismo con el exclusivo fin de desarrollar tus valores. Aquí tienes un ejercicio que podrás utilizar para erradicar tus miedos y limitaciones. Es muy sencillo llevarlo a la práctica.
1. Mírate en tu espejo y acepta con objetividad tu tontera, ignorancia e insignificancia. Luego exclama: “¡Soy inteligente, sabio, yo existo!”.

2. Mírate en tu espejo y acepta tu agresividad, deseos destructivos y tu egoísmo. Luego exclama: “¡Soy bueno, soy puro, estoy unido al mundo!”.

3. Mírate en tu espejo y acepta tus complejos creativos, debilidad moral, impotencia. Luego exclama: “¡Soy fértil, soy fuerte, lo puedo todo!”.

4. Mírate y acepta que no tienes bastante dinero, te sientes feo, temes enfermarte. Luego exclama: “¡Soy rico, soy bello, tengo salud perfecta!”.

Es importante que nadie se mire en tu espejo. Repite este ejercicio tantas veces como te sea necesario. Haz de tu inconsciente un aliado

Alejandro Jodorowsky