Antes de nacer, elegimos a nuestros padres

¿Tu estas seguro de que elegimos a nuestros padres antes de nacer?. Hay una pregunta esencial que se hace todo ser humano alguna vez en su vida y que es la esencia de la conciencia que nos hace ser quien somos, esto es, la pregunta de por qué estamos aquí. El pensamiento moderno apoyado en la ciencia responde muy bien al cómo llegamos aquí: la unión de un esperma y un óvulo, el abrazo carnal de dos seres con los que no teníamos nada que ver hasta el momento de la concepción. Para la ciencia establecida no es necesario ir más allá de esto, puesto que, según el paradigma materialista, no existíamos antes de la concepción en el vientre de nuestra madre y no venimos al mundo por ninguna razón o necesidad en específico, lo único que de alguna manera traemos con nosotros son los genes de nuestros antepasados.
Los aspectos cualitativos de la existencia, las intuiciones, las “verdades espirituales”, no pueden comprobarse científicamente, pero aún así ejercen una atracción y nos dotan de una razón de ser, son aquello que nos mueve e impulsa a crecer y desarraollarnos moral y espiritualmente, puesto que el ser humano, creemos, no deja de crecer cuando se convierte en adulto.
El psicólogo James Hillaman explica que si bien nuestra cultura tiene la noción de la genética y la influencia de la naturaleza, “estas teorías no nos hablan a la individualidad y a la unicidad que sientes que eres tú”. Otras culturas tienen un mito fundacional que debemos reconsiderar, como por ejemplo el Mito de Er que expone Platón en La República: El mito dice que el alma elige sus padres particulares, y así son parte de tu destino, ya sea que experimentes una carencia paternal, padres solteros, adoptivos o lo que sea. En el mundo actual llenamos a los padres de un gran peso, como si fueran dueños y totalmente responsables del destino total de sus hijos. Este otro mito sugiere que tú tienes tu propio destino y que los padres tiene la tarea de proveer el lugar en el mundo en el que puedes enraizarte en la vida y hacer más fácil que crezcas.
Ya sea que las coordenadas de la reencarnación hayan sido elegidas por la voluntad del alma o hayan sido computadas por el cosmos conforme a la ley de la necesidad o del karma, de cualquier manera el resultado –la encarnación particular en un cuerpo determinado en el seno una familia determinada– es exactamente lo que merecemos y necesitamos, según la teoría de la reencarnación en diversas las culturas. Es decir, la vida que tenemos es la oportunidad perfecta para crecer. La reencarnación supone una teoría de la evolución espiritual –una teoría de la evolución más completa puesto que incluye los aspectos morales y espirituales de la existencia.
De esta forma cada encarnación es la continuidad de nuestro esfuerzo evolutivo, de nuestra estancia en una escuela metafísica de aprendizaje, de autoconocimiento, de amaestramiento del vehículo del cuerpo en servicio del espíritu. Asimismo, la reencarnación y el karma garantizan la moralidad y la causalidad inherente en todos los aspectos del universo. Sin ellas, nuestros actos y pensamientos no tendrían ninguna regulación ni ningún sentido ya que se desvanecerían en la nada, y podríamos hacer lo que se nos plazca sin cosechar los efectos integrales de cada acto. Intuimos, sin embargo, que esto no es así, lo que hacemos en un sentido no sólo físico y cuantitativo, sino también metafísico y cualitativo tiene consecuencias en directa relación a la naturaleza de nuestros actos.
En un sentido práctico, existen dos importantes nociones que la reencarnación nos brinda. Por una parte nos exhorta a reconocer por nuestro propio bien, que existimos en un universo moral, donde nuestras actos tienen consecuencias y en el que somos responsbables de nuestra actualidad, de todas las condiciones con las que enfrentamos el mundo. No hay manera de descargar: no fue el azar, no fueron nuestros padres. Somos siempre lo que hemos sido. El presente es la co-presencia de todos los momentos que hemos vivido bajo el condicionamiento funcional de un cuerpo en el tiempo con una cierta memoria. Asimismo, nos llama a optar por una actitud de reverencia y comprensión en lo que se refiere a nuestros padres, una actitud que ya no busca juzgar o culpar, sino que entiende que nuestros padres son el vehículo de la manifestación de aquello que somos, no los dispositores. Y cualquiera interesado en responder a la pregunta con la que empezó este artículo y con la que empieza toda búsqueda de sentido en la vida, entonces verá en sus padres una rica fuente de enseñanzas para acercarse a resolver el misterio de por qué está aquí.
¿Qué es lo que venimos a aprender de ellos, o qué es lo que venimos aprender al mundo que fue necesario que fuéramos engendrados por este padre y esta madre y no cualquier otro par? Pueden existir muchos maestros, algunos muchos más evolucionados y cercanos a la iluminación –algunos de ellos serán quizás nuestros padres espirituales– pero lo que si es seguro, es que en nuestros padres tenemos maestros inmediatos, insoslayables, a veces crueles, a veces amorosos, pero siempre poseedores de una valiosa lección, de una profunda joya psíquica, de una historia que va más allá de la sangre y que necesitamos comprender para conocer quiénes somos y a dónde vamos.

Antes de nacer elegimos a nuestros padres

¿Tu estas seguro de que elegimos a nuestros padres antes de nacer?. Hay una pregunta esencial que se hace todo ser humano alguna vez en su vida y que es la esencia de la conciencia que nos hace ser quien somos, esto es, la pregunta de por qué estamos aquí. El pensamiento moderno apoyado en la ciencia responde muy bien al cómo llegamos aquí: la unión de un esperma y un óvulo, el abrazo carnal de dos seres con los que no teníamos nada que ver hasta el momento de la concepción. Para la ciencia establecida no es necesario ir más allá de esto, puesto que, según el paradigma materialista, no existíamos antes de la concepción en el vientre de nuestra madre y no venimos al mundo por ninguna razón o necesidad en específico, lo único que de alguna manera traemos con nosotros son los genes de nuestros antepasados.
Los aspectos cualitativos de la existencia, las intuiciones, las “verdades espirituales”, no pueden comprobarse científicamente, pero aún así ejercen una atracción y nos dotan de una razón de ser, son aquello que nos mueve e impulsa a crecer y desarraollarnos moral y espiritualmente, puesto que el ser humano, creemos, no deja de crecer cuando se convierte en adulto.
El psicólogo James Hillaman explica que si bien nuestra cultura tiene la noción de la genética y la influencia de la naturaleza, “estas teorías no nos hablan a la individualidad y a la unicidad que sientes que eres tú”. Otras culturas tienen un mito fundacional que debemos reconsiderar, como por ejemplo el Mito de Er que expone Platón en La República: El mito dice que el alma elige sus padres particulares, y así son parte de tu destino, ya sea que experimentes una carencia paternal, padres solteros, adoptivos o lo que sea. En el mundo actual llenamos a los padres de un gran peso, como si fueran dueños y totalmente responsables del destino total de sus hijos. Este otro mito sugiere que tú tienes tu propio destino y que los padres tiene la tarea de proveer el lugar en el mundo en el que puedes enraizarte en la vida y hacer más fácil que crezcas.
Ya sea que las coordenadas de la reencarnación hayan sido elegidas por la voluntad del alma o hayan sido computadas por el cosmos conforme a la ley de la necesidad o del karma, de cualquier manera el resultado –la encarnación particular en un cuerpo determinado en el seno una familia determinada– es exactamente lo que merecemos y necesitamos, según la teoría de la reencarnación en diversas las culturas. Es decir, la vida que tenemos es la oportunidad perfecta para crecer. La reencarnación supone una teoría de la evolución espiritual –una teoría de la evolución más completa puesto que incluye los aspectos morales y espirituales de la existencia.
De esta forma cada encarnación es la continuidad de nuestro esfuerzo evolutivo, de nuestra estancia en una escuela metafísica de aprendizaje, de autoconocimiento, de amaestramiento del vehículo del cuerpo en servicio del espíritu. Asimismo, la reencarnación y el karma garantizan la moralidad y la causalidad inherente en todos los aspectos del universo. Sin ellas, nuestros actos y pensamientos no tendrían ninguna regulación ni ningún sentido ya que se desvanecerían en la nada, y podríamos hacer lo que se nos plazca sin cosechar los efectos integrales de cada acto. Intuimos, sin embargo, que esto no es así, lo que hacemos en un sentido no sólo físico y cuantitativo, sino también metafísico y cualitativo tiene consecuencias en directa relación a la naturaleza de nuestros actos.
En un sentido práctico, existen dos importantes nociones que la reencarnación nos brinda. Por una parte nos exhorta a reconocer por nuestro propio bien, que existimos en un universo moral, donde nuestras actos tienen consecuencias y en el que somos responsbables de nuestra actualidad, de todas las condiciones con las que enfrentamos el mundo. No hay manera de descargar: no fue el azar, no fueron nuestros padres. Somos siempre lo que hemos sido. El presente es la co-presencia de todos los momentos que hemos vivido bajo el condicionamiento funcional de un cuerpo en el tiempo con una cierta memoria. Asimismo, nos llama a optar por una actitud de reverencia y comprensión en lo que se refiere a nuestros padres, una actitud que ya no busca juzgar o culpar, sino que entiende que nuestros padres son el vehículo de la manifestación de aquello que somos, no los dispositores. Y cualquiera interesado en responder a la pregunta con la que empezó este artículo y con la que empieza toda búsqueda de sentido en la vida, entonces verá en sus padres una rica fuente de enseñanzas para acercarse a resolver el misterio de por qué está aquí.
¿Qué es lo que venimos a aprender de ellos, o qué es lo que venimos aprender al mundo que fue necesario que fuéramos engendrados por este padre y esta madre y no cualquier otro par? Pueden existir muchos maestros, algunos muchos más evolucionados y cercanos a la iluminación –algunos de ellos serán quizás nuestros padres espirituales– pero lo que si es seguro, es que en nuestros padres tenemos maestros inmediatos, insoslayables, a veces crueles, a veces amorosos, pero siempre poseedores de una valiosa lección, de una profunda joya psíquica, de una historia que va más allá de la sangre y que necesitamos comprender para conocer quiénes somos y a dónde vamos.

una hermana es más que una amiga, es la mitad de nuestro corazón

Aunque podamos tener épocas de menos relación, lo cierto es que nuestras hermanas siempre estarán ahí cuando las necesitemos, y serán esa amiga a la que le podemos contar todo, en cualquier momento. Una hermana es más que una amiga. El vínculo que establecemos con ellas va más allá de lo familiar. Es esa compañera de batallas, ese pilar cotidiano e inquebrantable con el que siempre podremos contar.
A pesar de que puedan existir algunas diferencias, y de que los años de infancia o adolescencia fueran, sin duda, todo un campo de competición, discusiones, ropa que compartir y envidias que disimular, al final, los años nos hicieron comprender la importancia de este lazo.
A menudo suele decirse aquello de que la verdadera familia es aquella que uno elige, sin necesidad de que exista un mismo código genético. Es cierto, todos lo sabemos. Sin embargo,muchas veces la unión que se establece con una hermana supera cualquier relación. Es una conexión emocional, biológica y de intimidad tan exclusiva que, quien tiene la suerte de tener una hermana, sabe muy bien que es un auténtico tesoro que atender y valorar.
Una hermana, el vínculo que trasciende a la propia familia
Es posible que hayas pasado algún tiempo sin hablarte con tu hermana. La vida en ocasiones nos pone en extrañas encrucijadas donde pesa mucho el orgullo, o esas discrepancias marcadas por un momento de poco tacto.
Ahora bien, a pesar de la distancia y del enfado, el corazón siempre se queda dolido y nos es muy difícil mantener por mucho tiempo esa separación, esa enemistad. Al fin y al cabo es nuestra hermana pequeña, o nuestra hermana mayor, ella quien siempre nos guió y nos aconsejó de la forma más acertada.
Una llamada de teléfono, unas risas, un recuerdo que evocar y al instante, surge de nuevo esa conexión que jamás podrá romperse, a pesar de la distancia, a pesar de los reproches. Veamos ahora cómo se caracteriza esa relación con nuestras hermanas.
Una misma crianza pero con caracteres muy diferentes
En ocasiones, resulta casi asombroso cómo, a pesar de haber recibido una misma educación, de haber vivido casi las mismas cosas, cada hermana acaba siendo muy diferente de la otra.
Las hay reaccionarias y rebeldes, ellas quienes nos enseñaron a defender nuestros espacios, nuestros derechos, a tener voz y a saber elegir qué es lo mejor para nosotras.
Otras hermanas, en cambio, son ese mar de calma y equilibrio que siempre supieron aportarnos cobijo y consuelo. Son ese apoyo en días de dificultad donde sentirnos escuchadas y comprendidas.
Los hermanos nunca tienen por qué compartir una misma personalidad. Al igual que los hijos nunca son copias de sus padres, entre hermanos suelen presentar intereses muy diferentes y reacciones muy distintas sobre las mismas cosas. Eso es también una ayuda y una forma de crecer, puesto que pueden complementarse en muchos aspectos.
Cuando no hacen falta las palabras
No suele hacer falta indicarle a una hermana que estamos mal cuando estamos frente a frente con ella. El vinculo de la emocionalidad, de la sangre y la experiencia hace que intuya casi al instante que algo ocurre. Es entonces cuando se despliega esa cercanía y esa preocupación que tanto nos reconforta.
A pesar de que tengamos amigas, pareja y de que contemos con nuestros padres, una hermana comparte con nosotras todo un legado de historias y situaciones que le harán comprender muy bien de qué manera puede ayudarnos.
Una hermana siempre será más que una amiga porque ya hemos pasado con ella múltiples vicisitudes. La experiencia de la infancia, en ocasiones complicada, esos fallos de juventud donde tuvimos su apoyo y esa madurez a la que ambas hemos llegado son triunfos personales compartidos que dejan huella. Marcas en el corazón…
Si en estos mismos momentos estás distanciada de tu hermana por una pequeña desavenencia, guardad vuestro orgullo. No merece la pena. La vida es mucho más sencilla de lo que pensamos, y el apoyo entre hermanos es un regalo excepcional del que deberíamos disfrutar cada día.

Consejos para poner el cerebro en orden y liberar la mente

Cuando los pensamientos nos ahogan y disparan en contra de nuestra realidad llenándonos de dudas, miedos, tensiones, preocupaciones, frustraciones, necesidades de control, imposiciones, puede resultar verdaderamente difícil ponerles freno.
La psicóloga y arte-terapeuta Victoria Nazarevich explica como el acto de pintar o dibujar permite conectar con nuestro interior, crear nuestra realidad, olvidarnos de las cargas que la mente crea y sin exigencias ni imposiciones ni auto-juicios “debo calmarme”, “tengo que cambiar forma de ser o pensar”, “así no puedo seguir”. De esto, Victoria sugiere unos métodos sencillos para liberar la mente y recuperar el equilibrio psico-físico-emocional:
Si estás cansado, dibuja flores.
Si estás enojado, dibuja líneas.
Si te duele algo, esculpe.
Si estás aburrido, llena una hoja de papel con colores diferentes.
Si estás triste, dibuja un arcoíris.
Si tienes miedo, teje macramé o elabora aplicaciones de telas.
Si sientes angustia, haz una muñeca de trapo.
Si estás indignado, rompe el papel en pedazos pequeños.
Si estás preocupado, practica origami.
Si estás tenso, dibuja patrones diferentes.
Si necesitas recordar algo, dibuja laberintos.
Si estás decepcionado, haz una réplica de una pintura.
Si estás desesperado, dibuja caminos.
Si necesitas entender algo, dibuja mándalas.
Si necesitas restablecer las energías, dibuja paisajes.
Si quieres entender tus sentimientos, dibuja un autorretrato.
Si es importante recordar tu estado, dibuja manchas de colores.
Si necesitas sistematizar tus pensamientos, dibuja celdas o cuadrados.
Si quieres entender tus deseos, haz un collage.
Si quieres concentrarte en tus pensamientos, dibuja usando puntos.
Para encontrar la solución óptima a una situación, dibuja olas y círculos.
Si sientes que estás estancado y necesitas seguir adelante, dibuja espirales.
Si quieres concentrarte en una meta, dibuja cuadrículas y un blanco.
Si eres capaz de contar tus pensamientos, es que realmente vives en un estado de quietud y conexión en tu interior, donde la mente cumple con su función y no estorba con un exceso de pensamientos tóxicos.
Pero si eres entre los que, al intentar contar los pensamientos no puede llegar ni siquiera a 20 sin perder la cuenta, pues estas en el mundo de las personas neuróticamente normales que se levantan cada día intentando hacerlo lo mejor posible y luchando para lograr ser si mismas.
Victoria Nazarevich

el significado emocional de la gripa

El resfriado expresa una dificultad de adaptación social, nos cuesta mucho relacionarnos, por eso se manifiesta con mayor frecuencia en épocas en la que debemos convivir con la gente más de cerca, es decir, en aquellas estaciones donde las personas están más en casa. Se trata de los pequeños conflictos familiares o profesionales, breves y violentos, repetitivos, la mayoría de las veces expresados bajo forma de disputas y, en general, ligados con el territorio, los conflictos de amenazas por el territorio. Hay algo que me desagrada mucho o tengo una relación tensa con alguien. “Hay amenaza en el aire.” “Huele mal por aquí.”

El resfriado es el medio por el que liberamos una gran dosis de tristeza que hemos ido acumulando en nosotros. Puede aparecer después de haber sufrido alguna decepción o como consecuencia, de un arrepentimiento por no haber dicho o hecho algo. O después de una vivencia en la que nuestros sentimientos han sido heridos y hemos sentido falta de calor y de apoyo. “Quiero estar separado del olor para reencontrar el contacto conmigo mismo”.

También puede manifestarse un resfriado cuando hay un exceso de actividad en el plano mental y nos sentimos confundidos, preocupados, sin saber por dónde empezar. Estamos hartos, cansados de una situación, de nosotros mismos o de los demás.

“Algo me disgusta mucho, o estoy frio con alguien”.
Existen también otras causas basadas en creencias populares que pueden desencadenar en un resfriado, por ejemplo: creer que después de haber ocurrido un “enfriamiento” o por colocarnos en una “corriente de aire” nos vamos a resfriar; creer que podemos “pescar un resfriado de otra persona”. Esto se manifiesta solamente en aquellas personas que así lo creen. Cuanto más difundida esté una creencia, mayor es su influencia en la sociedad.

para recuperar la salud física, emocional y espiritual

El resfriado es el motivo idóneo que inconscientemente provocamos, para escapar de una situación (conflicto) que nos agobia, pero que no estamos dispuestos a reconocer y a expresar.

Sin embargo, si nuestra nariz está tapada, si nos lloran los ojos, si no podemos casi ni hablar por la irritación de la garganta o por la tos de perro e incluso, nuestros estornudos se convierten en la mejor arma: “no te acerques que estoy resfriado”, nos permite alcanzar nuestro objetivo de apartarnos de la situación molesta, sin conflictos y además, con la benevolencia y la comprensión de todo el mundo. Ahora podemos centrarnos un poco más en nosotros.

El resfriado es considerado por la medicina naturista como una crisis de desintoxicación del organismo. A través de él se eliminan las toxinas físicas (alimentación inadecuada, vida sedentaria, medicamentos) o psíquicas (problemas emocionales) y el cuerpo y el alma se liberan de las sustancias que lo intoxicaban y ambos salen de la crisis fortalecidos.

La enseñanza que recibimos es que debemos estar preparados para afrontar los conflictos que nos plantean nuestras relaciones, aceptando que proyectamos en los demás aquellos que rechazamos para que lo podamos ver, reconocer e integrar dentro de nosotros.

Nunca es tarde para volver a ser TU

No importa cuánto tiempo te hayas extraviado.

No importa cuánto te hayas equivocado. Tampoco cuánto te hayas dejado seducir por el sistema, el consumo, la tecnología, las relaciones conflictivas, la vida superficial, el sexo, las drogas (alcohol, cigarrillo), la vida social, el dinero. No importa cuánto te hayas ocupado de los demás, olvidándote de ti;, cuánto hayas ignorado a tu cuerpo y a tu corazón; nunca es tarde para volver al SER.

Jamás pongas tu atención en tus errores. No te arrepientas de nada que hayas hecho, o hayas dejado de hacer. Debes saber que eres perfecto. Todo error que cometas, no importa cuán grave sea, es tan sólo un producto de un programa. No te apropies de él, no creas que el error es tuyo. Los errores los comete el ego, y el ego no eres tú. Debes comprender esta abismal diferencia para no sentir culpa ni arrepentimientos jamás.

Cuenta la historia que un hombre se enteró donde estaba Buda con sus discípulos y fue a visitarlo. El quería ponerlo a prueba, a ver si en verdad estaba iluminado como decían. Entonces, se acercó a él y le escupió en la cara. Buda no tuvo reacción alguna. El hombre se marchó. Luego de un tiempo, arrepentido, volvió y le dijo “disculpéme maestro, fui un tonto”, para lo que Buda respondió “no tienes que disculparte, pues no eras tú el que me escupió ni soy yo a quien escupiste”.

No pierdas un sólo segundo en mirar al pasado, sino que simplemente Vuelve ahora al ser. Si quieres reparar un error, no hay mejor cosa que puedas hacer en tu vida que dedicarte a elevar tu propia frecuencia para acelerar tu evolución y eliminar cualquier karma negativo que se encuentre presente todavía en tu interior. No le des tiempo a la mente para pensar “hubiera sido distinto de haberlo sabido antes” o “cómo pude haber hecho esto o aquello”. No importa si te equivocas debido a tu ignorancia y a la desconexión u olvido de lo que eres en esencia, pero sí importa que hagas todo lo que esté a tu alcance para no volver a cometer el mismo error. Allí empieza tu verdadera responsabilidad.

La vida es simple. Se torna difícil sólo cuando reina la intranquilidad en la mente y la ansiedad por querer a toda costa otra cosa distinta de la realidad presente. Somos todos seres maravillosos que tan sólo se han extraviado de su hogar. Debemos volver lo antes posible y no perder un segundo en tratar de comprender o cambiar lo que no se puede cambiar. Una vez que retomas el contacto con tu esencia y te dedicas a experimentar el gozo del Ser, las respuestas vendrán de manera natural y sin esfuerzo.

No les des ninguna importancia al factor tiempo, salvo para comprender lo valioso que es aprovecharlo. Si dedicaste tu vida a lo efímero, vuelve ahora al Ser. Si te ocupaste de ser madre olvidándote de ti, vuelve ahora. Si perdiste tu tiempo en relaciones malsanas, trabajos negativos o superficiales, profesiones que no te representaban en verdad; si viviste desde el ego creyendo que ese eras tú, si no diste suficiente amor como deseabas. Sea lo que sea que haya ocurrido, vuelve al SER. Y cuando digo “ahora”, no me refiero a mañana o en esta nueva etapa de tu vida, sino en este mismo momento. Ahora mismo. Vé a tu interior y refúgiate en tu corazón. Deja de hacer cualquier cosa que estés haciendo, y adéntrate en el YO. Sana al yo con el YO. Libera al yo con el YO.

Si no puedes hacerlo ya, organízate para que suceda apenas llegues a tu hogar. Espera el momento para encontrarte contigo mismo en silencio como esperarías ganar la lotería o encontrar el amor de tu vida, pues de hecho, tú eres el amor de tu vida. No dejes que nada ni nadie te distraiga. Apenas llegues, dile a tu familia “ahora no puedo, tengo primero algo muy importante que hacer”. Entonces cierra todas las puertas del mundo exterior y dedícate a darte a ti mismo el amor, la paz y la felicidad que siempre buscaste y sigues buscando. De esta manera inundarás de luz tu corazón y luego esa luz desbordará hacia afuera. Contagiarás a tu familia, amigos, extraños, animales, plantas, y finalmente al mundo entero.

Si hay una sola cosa que debes comprender en toda tu existencia, es que tu felicidad, tu paz y tu libertad, dependen exclusivamente de cuánto tiempo por día dediques a estar a solas contigo mismo. Todos tus problemas se deben a que no practicas lo suficiente, a que no te das suficiente amor. Tus problemas con tus hijos, con tu pareja, con tu trabajo, con el dinero, con tu salud; tu tristeza, tus miedos, tu bronca, tu stress. Es producto de que te la pasas haciendo y haciendo, escapando, justificando, postergando… y no le das tiempo al no hacer. A tu sanación.

Vuelve ahora y comprobarás por tu propia experiencia que no es tarde. Siempre hay una solución. Todo se puede reparar, inclusive la muerte misma. Toda la oscuridad, el dolor acumulado de años, la amargura de la vida, las peores experiencias del pasado, todas ellas desaparecerán con tan sólo cinco minutos de verdadera conexión con lo eterno, con lo que ES, con el Ser único brillante, resplandeciente, puro gozo y amor.

No importa cuánta oscuridad haya en tu vida, aprende a prender la luz y se esfumará instantáneamente, de la misma manera que sucede cuando entras a una habitación.

Nunca es tarde para volver a ser TU

No importa cuánto tiempo te hayas extraviado.

No importa cuánto te hayas equivocado. Tampoco cuánto te hayas dejado seducir por el sistema, el consumo, la tecnología, las relaciones conflictivas, la vida superficial, el sexo, las drogas (alcohol, cigarrillo), la vida social, el dinero. No importa cuánto te hayas ocupado de los demás, olvidándote de ti;, cuánto hayas ignorado a tu cuerpo y a tu corazón; nunca es tarde para volver al SER.

Jamás pongas tu atención en tus errores. No te arrepientas de nada que hayas hecho, o hayas dejado de hacer. Debes saber que eres perfecto. Todo error que cometas, no importa cuán grave sea, es tan sólo un producto de un programa. No te apropies de él, no creas que el error es tuyo. Los errores los comete el ego, y el ego no eres tú. Debes comprender esta abismal diferencia para no sentir culpa ni arrepentimientos jamás.

Cuenta la historia que un hombre se enteró donde estaba Buda con sus discípulos y fue a visitarlo. El quería ponerlo a prueba, a ver si en verdad estaba iluminado como decían. Entonces, se acercó a él y le escupió en la cara. Buda no tuvo reacción alguna. El hombre se marchó. Luego de un tiempo, arrepentido, volvió y le dijo “disculpéme maestro, fui un tonto”, para lo que Buda respondió “no tienes que disculparte, pues no eras tú el que me escupió ni soy yo a quien escupiste”.

No pierdas un sólo segundo en mirar al pasado, sino que simplemente Vuelve ahora al ser. Si quieres reparar un error, no hay mejor cosa que puedas hacer en tu vida que dedicarte a elevar tu propia frecuencia para acelerar tu evolución y eliminar cualquier karma negativo que se encuentre presente todavía en tu interior. No le des tiempo a la mente para pensar “hubiera sido distinto de haberlo sabido antes” o “cómo pude haber hecho esto o aquello”. No importa si te equivocas debido a tu ignorancia y a la desconexión u olvido de lo que eres en esencia, pero sí importa que hagas todo lo que esté a tu alcance para no volver a cometer el mismo error. Allí empieza tu verdadera responsabilidad.

La vida es simple. Se torna difícil sólo cuando reina la intranquilidad en la mente y la ansiedad por querer a toda costa otra cosa distinta de la realidad presente. Somos todos seres maravillosos que tan sólo se han extraviado de su hogar. Debemos volver lo antes posible y no perder un segundo en tratar de comprender o cambiar lo que no se puede cambiar. Una vez que retomas el contacto con tu esencia y te dedicas a experimentar el gozo del Ser, las respuestas vendrán de manera natural y sin esfuerzo.

No les des ninguna importancia al factor tiempo, salvo para comprender lo valioso que es aprovecharlo. Si dedicaste tu vida a lo efímero, vuelve ahora al Ser. Si te ocupaste de ser madre olvidándote de ti, vuelve ahora. Si perdiste tu tiempo en relaciones malsanas, trabajos negativos o superficiales, profesiones que no te representaban en verdad; si viviste desde el ego creyendo que ese eras tú, si no diste suficiente amor como deseabas. Sea lo que sea que haya ocurrido, vuelve al SER. Y cuando digo “ahora”, no me refiero a mañana o en esta nueva etapa de tu vida, sino en este mismo momento. Ahora mismo. Vé a tu interior y refúgiate en tu corazón. Deja de hacer cualquier cosa que estés haciendo, y adéntrate en el YO. Sana al yo con el YO. Libera al yo con el YO.

Si no puedes hacerlo ya, organízate para que suceda apenas llegues a tu hogar. Espera el momento para encontrarte contigo mismo en silencio como esperarías ganar la lotería o encontrar el amor de tu vida, pues de hecho, tú eres el amor de tu vida. No dejes que nada ni nadie te distraiga. Apenas llegues, dile a tu familia “ahora no puedo, tengo primero algo muy importante que hacer”. Entonces cierra todas las puertas del mundo exterior y dedícate a darte a ti mismo el amor, la paz y la felicidad que siempre buscaste y sigues buscando. De esta manera inundarás de luz tu corazón y luego esa luz desbordará hacia afuera. Contagiarás a tu familia, amigos, extraños, animales, plantas, y finalmente al mundo entero.

Si hay una sola cosa que debes comprender en toda tu existencia, es que tu felicidad, tu paz y tu libertad, dependen exclusivamente de cuánto tiempo por día dediques a estar a solas contigo mismo. Todos tus problemas se deben a que no practicas lo suficiente, a que no te das suficiente amor. Tus problemas con tus hijos, con tu pareja, con tu trabajo, con el dinero, con tu salud; tu tristeza, tus miedos, tu bronca, tu stress. Es producto de que te la pasas haciendo y haciendo, escapando, justificando, postergando… y no le das tiempo al no hacer. A tu sanación.

Vuelve ahora y comprobarás por tu propia experiencia que no es tarde. Siempre hay una solución. Todo se puede reparar, inclusive la muerte misma. Toda la oscuridad, el dolor acumulado de años, la amargura de la vida, las peores experiencias del pasado, todas ellas desaparecerán con tan sólo cinco minutos de verdadera conexión con lo eterno, con lo que ES, con el Ser único brillante, resplandeciente, puro gozo y amor.

No importa cuánta oscuridad haya en tu vida, aprende a prender la luz y se esfumará instantáneamente, de la misma manera que sucede cuando entras a una habitación.

Las caricias son necesidades básicas como la comida o el agua

El psicólogo Claude Steiner, protagonista del Congreso Internacional de Inteligencia Emocional y Bienestar, defiende la importancia de identificar y controlar las emociones para obtener efectos positivos de ellas. Anima a las personas a acariciarse, con el tacto y con las palabras, y a expresar sus sentimientos sin miedo para ser felices. Claude Steiner nació en Francia, pero su familia es de origen austriaco, estudió en Estados Unidos y vivió durante mucho tiempo en México. Visitó Zaragoza para participar en el Congreso Internacional de Inteligencia Emocional y Bienestar, en el que cientos de expertos procedentes de todo el mundo han trabajado en la búsqueda de la felicidad.

Considerado uno de los padres del análisis transaccional y de la psiquiatría radical, Steiner ha estudiado en profundidad la relación entre la información racional y las emociones, y cómo éstas influyen en la vida de las personas. En sus conferencias, es capaz de conseguir que el público intercambie “caricias” en forma de halagos.

¿Qué es la inteligencia emocional?
La inteligencia emocional está basada en la capacidad de entender nuestras propias emociones y las de otros. Eso significa no sólo identificar qué emoción sentimos en cada momento –rabia, amor, tristeza, miedo, alegría– sino además conocer su intensidad y su causa, porque las emociones no son caprichosas, siempre tienen una razón. Una vez capaces de entender las emociones propias y también las ajenas a través de la empatía, es importante aprender a controlarlas de forma que tengan efectos positivos, incluso si son emociones negativas, para que nos beneficien no sólo a nosotros mismos sino también a las personas a nuestro alrededor.
Llevemos ese concepto a la práctica. Uno de los problemas sociales más importantes actualmente es la elevada Tasa de desempleo. ¿Cómo podría un desempleado controlar sus emociones de rabia y desesperación para sacar algo positivo?
Cualquier persona desempleada atraviesa un proceso tremendamente doloroso, sobre todo si lleva mucho tiempo sin trabajo y llega a pensar que ya nunca lo encontrará. Estas emociones pueden aliviarse en parte pero son muy reales y es posible que no desaparezcan. Uno puede sentirse mejor al reunirse con otras personas que tienen el mismo problema. Puede compartir con otros desempleados la rabia hacia el Gobierno, la tristeza de no poder mantener a su familia o el miedo de no volver a trabajar. Estas emociones se pueden comunicar para que no sean tan pesadas, pero a fin de cuentas son reales y no se pueden evitar.
Caricias y nuevas tecnologías

Usted propone que todas las personas vivimos en un estado continuo de hambre de caricias. ¿Puede ocurrir que los mensajes de celular y las redes sociales acaben sustituyendo a las caricias reales y recurramos a ese tipo de comunicación para saciar ese apetito de estímulos?
El apetito de caricias es igual que el de comida, lo tenemos y no lo podemos cambiar. Si no comes, vas a morir de hambre. Si no tienes bastantes caricias, te vas a deprimir e incluso puedes morir de depresión. Las caricias son tan necesarias como la comida y la bebida. Qué va a pasar con toda la gente que esta sustituyendo caricias reales por virtuales es una pregunta importante y no sé la respuesta. Da miedo. Si no aprendes a comunicarte personalmente, cuando llegue el momento de casarte o tener hijos, no sabrás como manejar relaciones reales en lugar de virtuales. Porque virtualmente no puedes estar casado ni tener niños. Podemos anticipar problemas debidos a este cambio, aunque no sé cuáles serán.
Igual que tenemos hambre de caricias, dice usted que tenemos hambre de información.

¿Deberíamos marcarnos algunos límites para no consumir toda la que hay disponible hoy en día?
Está claro que uno necesita aprender a filtrar la información de Internet porque existe tal cantidad que podríamos pasarnos toda la vida viendo videos de Youtube y nunca terminaríamos de verlos todos. Además hay que tener cuidado, porque incluso yo he descubierto que algunas de las cosas que Wikipedia dice no son ciertas. Aunque la verdad es que es imposible corregir todo lo que pueda haber mal, y ni siquiera es necesario.

Emociones Universales

Desde su experiencia como psicoterapeuta en países diversos, ¿cree que las emociones son diferentes según el lugar en el que viva cada persona?
Las emociones son universales. Todo el mundo tiene emociones y son las mismas, pero es cierto que ciertas culturas enfatizan unas sobre otras. Hay países donde la gente es más amorosa, otros donde la gente tiene miedo, donde la gente odia… Son preferencias que pasan de generación en generación. Pero las emociones son las mismas. Otra cosa es la forma de expresarlas, y eso sí que puede variar mucho.
En sus libros define a las mujeres como eternas guardianas de las emociones. En el siglo XXI, ¿los hombres ya dicen “te quiero”?
Más que antes pero no tanto como deberían. El problema clásico entre hombres y mujeres es que ellas dan amor y ellos lo reciben, pero a la inversa no es tan fácil. Así que todavía queda mucho camino por recorrer, pero estamos en ello.
Cuando hablamos de educación emocional, ¿nos referimos a algo que se puede enseñar en el colegio?
Los maestros pueden tener mucha influencia, en el sentido de que pueden enfatizar las emociones que tienen los niños y animarles a expresarlas. El problema es que si en casa reciben la educación contraria, no sirve de nada. Por eso hay que educar emocionalmente a los niños, pero también a los adultos.

¿Cómo ve el futuro de la inteligencia emocional?

Cada vez hay un entorno más acogedor para permitir a las personas que expresen sus emociones, aunque sean difíciles, como la tristeza, el miedo o el amor, que también es una emoción muy difícil de expresar. Se va incrementando la facilidad y el permiso que damos a las personas para compartir emociones; estos es un síntoma muy positivo y creo que seguiremos por este camino.

Cree en tus pensamientos positivos y desecha los negativos

¿Sabías que todos tenemos creencias y que en función a ellas se crea tu realidad? Piensa por un momento en lo que tienes y en lo que no tienes. Es el resultado de tus creencias. ¿Qué crees acerca del amor: consideras que te mereces a una buena persona a tu lado o piensas que nunca habrá nadie especial que se fije en ti?

¿Y qué opinión tienes sobre el dinero: crees que los ricos son personas frías o por el contrario el dinero ayuda a ser más feliz? ¿Y qué me dices de tus metas: te crees capaz de lograrlas o en cambio consideras que no eres lo suficientemente bueno, listo, alto, rápido, creativo, hábil (y cualquier otro adjetivo que se te ocurra) para ello?

Absolutamente todos tenemos creencias, y cada una de ellas contiene una alta carga de energía que crea un gran impacto en tu vida. Cuando esas creencias te hacen sentir bien y potencian tus capacidades estás atrayendo a tu vida más éxito, más bienestar, y más paz, armonía y prosperidad. Pero también existen otra clase de creencias que no te hacen tanto bien. Se trata de las creencias que sabotean tus sueños, limitan tu potencial y se convierten en un obstáculo para alcanzar tus metas. Son las creencias limitantes.

Ellas impiden que alcances tus metas, que tengas éxito en todas las áreas de tu vida y que seas muchísimo más alegre y feliz. Aprender a desafiarlas es el primer paso para mejorar tu calidad de vida y ser una persona feliz, relajada y equilibrada física, mental y emocionalmente. Y eso es así porque cuando tu subconsciente deja de ponerte trabas, los límites desaparecen. ¿Te animas a dar el primer paso para desafiarlas?

Las creencias limitantes: cómo lo que crees pone límites a tu realidad

¿Te dijeron que hay que trabajar muy duro para ganar dinero? ¿Te repitieron que no eres lo suficientemente inteligente para lograr todo lo que te propongas? ¿Dejaste de creer que algo es posible por el simple hecho de haber tenido una mala experiencia? ¿Quieres un trabajo mejor pero piensas que siempre habrá alguien más preparado para ese puesto?

Todos esos pensamientos que un día creaste o te transmitieron, con el tiempo han ido ganando terreno en tus pensamientos y han terminado por convertirse en creencias que tomas como ciertas sin ni siquiera cuestionarlas. Y eso pone límites a lo que sí eres capaz de lograr.

Todas esas creencias tienen un gran poder. Y no solo eso: son las que te han guiado en cómo has vivido tu vida y las que te guiarán en cómo vivirás el resto de tu vida. Por eso, para convertirte en la persona que logra todo lo que se propone, antes debes desafiar tus creencias limitantes.

Meditación: la mejor forma de acallar los pensamientos

¿Sabías que tu mente genera cerca de 50.000 pensamientos por día? La mayoría de esos pensamientos parten de creencias negativas y se repiten día tras día. Eso significa que tu subconsciente pone límites a la vida que quieres y mereces. ¿Cuándo fue la última vez que dijiste “no puedo”, “no soy capaz” o “nunca lo lograré”?

Esas son tres de las creencias más repetidas por personas de todos los lugares del mundo; y no solamente impiden que logres tus propósitos, sino que además te alejan de tu bienestar, te separan de una vida mucho más relajada y feliz, y actúan como un muro para que no logres lo que en realidad sí eres capaz de lograr.

Una de las soluciones más eficaces para hacerlo es la meditación. Gracias a ella (y mientras estás en estado Alfa) puedes instaurar nuevos hábitos y eliminar los pensamientos que no te hacen ningún bien. Cuando estás en Alfa tienes mayor facilidad para aprender, memorizar y retener información, para cambiar unas actitudes por otras y entre otras muchas cosas cambiar tus pensamientos nocivos o creencias limitantes por otras positivas.

Consejos: Aprende a desafiar tus creencias

Cuanto antes aprendas a desafiar tus creencias, antes llegarán los resultados. Empieza a poner en práctica estos tips que te compartimos y los resultados llegarán antes de lo que crees.

1.- Para cambiar una creencia actual primero debes identificarla.

2.- Escribe todo lo que deseas en todas las áreas de tu vida, y al lado anota por qué crees que no lo lograste todavía. De ahí saldrán tus creencias limitantes.

3.- Haz una lista de todos tus peros. Cada uno de ellos refleja una creencia limitante.

4.- Cuando hayas identificado tus creencias negativas, define las nuevas creencias positivas que quieres crear.

5.- Medita todos los días para tomar conciencia de tu nueva realidad. Entrar en Alfa diariamente te dará la oportunidad de experimentar tu nuevo “yo” y fortalecer tus creencias positivas.

6.- Usa la visualización para lograr tus propósitos y desafiar tus creencias.

7.- Busca ejemplos reales que dejen tus creencias sin validez.

8.- Cree en ti y en tu derecho a tener lo que buscas. Cree que puedes y eres digno.

No importa si quieres más salud, más dinero, conocer al amor de tu vida, ser exitoso o lograr la más lejana de tus metas. Si te lo propones y aprendes a desafiar tus creencias, ya no habrá nada que te frene.