Cuidado con lo que pidas, se puede hacer realidad

¿Te sientes atrapado en tu realidad?. Has leído el libro o visto la Película El Secreto y todavía no sabes cómo hacer para cambiar Tu Realidad?. ¿Sientes que todavía te quedan muchos sueños por lograr?. ¿Desearías que existiera algo que te ayude a aplicar la ley de atraccion en tu vida?
Hay muchas personas haciéndose las mismas preguntas. Hay muchas personas deseando e intentando manifestar sus deseos. Si tan solo tuviera la una lámpara mágica para cambiar mi vida. Me creerías si te digo que realmente YA la tienes.
¿Recuerdas la historia de la Lámpara de Aladino?. La historia cuenta sobre un niño que encuentra una lámpara y decide frotarla, despertando al Genio que está en su interior.
El Genio sale y le dice, “Te regalo tres deseos”. El niño le dice su primer deseo y el Genio contesta, “Su deseos son órdenes”. Y así continua cumpliendole al niño todos sus pedidos. ¿Fácil no? Quien no deseo alguna vez encontrar una lámpara así?
Lo que tenemos que entender es que esto no es solo una historia para niños, sino que REALMENTE tenemos una lámpara en nuestro poder. Como se menciona en la película The Secret o en el libro El Secreto, la Ley de Atracción funciona siempre y para todos, nos demos cuenta de ello o no. Por ejemplo, ¿alguna vez pensaste cual es el auto de tu sueños?. Ese rojo convertible y no paraste de encontrarte ese auto en todos lados, Bueno, así funciona nuestra mente o mejor dicho, nuestra Lámpara Mágica Interior.
Entonces, supongamos que Tú deseas fuertemente una ascenso en tu puesto de trabajo. Y constantemente dices para tu interior, “Yo lo merezco ya que soy la persona indicada para ese trabajo”. El tiempo pasa, pero tu asenso no llega. Algunos pensamientos negativos empiezan a crecer en tu interior, y tu empiezas a dudar; ¿seré realmente la persona indicada? ¿Realmente me lo merezco?
Ahora, recuerda que cada pensamiento que tienes, el genio dice, “Tus deseos, son ordenes”. Por eso, ten cuidado con lo que deseas. Si tus deseos se asocian con tus pensamientos negativos, al final, eso es lo que vas a obtener. Si tienes dudas, miedos o inseguridades, eso es lo que vas a atraer a ti.
Todo lo que digas, piensas o sientas, el Genio te lo dará; él no puede distinguir si son buenos o malos deseos. Mantén tus pensamientos positivos, ten tus sueños y deseos presentes en tu mente todo el tiempo, y el Genio te dará lo que pidas.

La gente feliz no habla mal de los demás

En lugar de obsesionarte con las críticas o de criticar a otros, dedica tu tiempo a mejorarte a ti misma y a mejorar tu entorno. En la vida hay pocas cosas tan agotadoras como escuchar a una persona criticar a todas horas. Además de hacernos vivir en un pozo lleno de comportamientos negativos, nos acaba haciendo sentir muy mal. En definitiva, las palabras y las actitudes de un entrometido nos desgastan de tal manera que dejan nuestra mente devastada.
Cuando nos encontramos ante estas situaciones tenemos dos opciones: alejarnos o intentar ayudarles. Y es que, como ilustra la célebre frase del comienzo, no hay un indicio más acertado de pobreza emocional y vital que el hecho de que una persona dedique su tiempo y esfuerzo a criticar a los demás. Si estamos cerca de una persona criticona tenemos que tener muy presente la capacidad que tienen para intoxicar nuestras emociones, ya que pueden desequilibrarnos totalmente de manera sencilla.
En este sentido, vivir en paz no tiene precio, por lo que siempre debemos proteger nuestro espacio físico y psicológico. Hay que crearse una coraza anticríticas no constructivas, pues digamos que las palabras solo hieren cuando te importa quién las dice, qué es lo que dice y cómo lo dice.
Lo que otras personas piensen de ti es su realidad, no la tuya
Lo que otras personas digan de ti es su realidad, no la tuya. Ellos saben tu nombre, pero no tu historia, no han vivido en tu piel, no han calzado tus zapatos. Lo único que los demás saben de ti es lo que tú les has contado o lo que han podido intuir, pero no conocen ni tus ángeles ni tus demonios.
Hay personas que, de manera malintencionada o sin ningún tipo de criterio, dan su opinión sobre cualquier circunstancia aunque nadie se la haya pedido. El objetivo de estas críticas enmascaradas es hacer daño, menospreciar y disfrutar con la preocupación ajena.
La gente que hace esto suele tener tan baja su autoestima que no logran aceptarse a sí mismos ni a los demás. Esto explica su facilidad para juzgar y poner etiquetas, lo cual solo refleja la realidad de cómo se sienten y su capacidad para proyectar sus propias dificultades emocionales. Aunque creamos hacerlo normalmente, nadie es capaz de descodificar el sentir ajeno. Nos cuesta entendernos a nosotros mismos como para saber lo que otros viven, sienten, aprenden o padecen.
Así, no deberíamos darle importancia a lo que los demás dicen de nosotros, pues sus palabras obedecen a una realidad ilusoria que su mente ha creado con el afán de saberlo todo. Las personas más infelices en este mundo son las personas que se preocupan demasiado por lo que piensen los demás. Si atiendes de manera frecuente a las críticas estás haciendo peligrar tu bienestar y tu equilibrio emocional. Por eso, es mejor que dediques tu tiempo a mejorarte a ti y a mejorar a tu entorno.
No te corresponde señalar ni ser señalado, sino preocuparte por corregir tus errores hasta alcanzar el mayor nivel de bienestar emocional existente. Si nos superamos en el orden personal, ganaremos sinceridad, respeto, humildad, generosidad y honradez. No podemos pretender ser perfectos, pero sí que es importante que mantengamos una actitud de mejora constante que nos ofrezca la posibilidad de vivir nuestra vida sin sometimientos, sin chantajes y sin dependencias emocionales.
Sanar nuestra parte dañada
Para sanar las heridas emocionales que nos causa la crítica, debemos de tener claro, en primer lugar, que somos personas únicas y excepcionales. Conforme a esto, lo próximo que nos toca es perderle el miedo a sentir y a pensar por nosotros mismos.
Son los demás los que están juzgando y criticando, no tú. La crítica no constructiva lleva consigo gran pobreza emocional en el mundo interno de quien la hace. Por lo tanto, si la persona no se deja enriquecer, en estas ocasiones te conviene ser emocionalmente egoísta y “que cada palo aguante su vela”.
Pero, ¿cómo podemos hacer frente al daño emocional que nos ocasionan las críticas? Vamos a pararnos a pensar sobre ello. La consecuencia directa de dar crédito a lo que los demás piensen y digan sobre nosotros, es que acabamos convirtiéndonos en alguien que no somos. Querer complacer a los demás a costa de perder nuestra identidad no es en absoluto saludable.
¿Eres una buena madre? ¿Eres una persona con éxito? ¿Eres inteligente? ¿Realizas bien tu trabajo? ¿Les gustas a los demás? Date cuenta de toda la energía que pierdes preocupándote por lo que otros piensan de ti. Aunque solemos sentirnos el centro de las miradas de la gente, en realidad normalmente lo que hacemos o dejamos de hacer no es relevante para ellos. O sea, los demás piensan en nosotros mucho menos de lo que creemos.
Da igual lo que hagas o cómo lo hagas, siempre habrá alguien que lo malinterprete. Intenta vivir y actuar como crees oportuno. Sé natural y date cuenta de que la única vía para sintonizar contigo mismo es hacer lo que sientes en cada momento.
No esperes que los demás comprendan tu viaje, especialmente si nunca han tenido que recorrer tu camino.

La familia y tus lealtades inconscientes

Se denomina Lealtades Invisibles a aquella lealtad consciente o inconsciente hacia un ancestro o familiar que nos impulsa a repetir una conducta de un modo ciego, sobre el que no tenemos el menor control. Da lo mismo si esa persona ha muerto hace mucho o poco tiempo, si sigue viva, si nos caía bien o mal, si tuvimos mucho o poco contacto con ella, si sabemos algo de su vida… la lealtad a esa persona nos impulsa a repetir conductas que esa persona llevaba a cabo, o lleva aún a cabo en su vida si sigue con vida, e incluso muy habitualmente nos hace repetir literalmente, su vida entera como si fuera una gran historia que se perpetúa.
Por ejemplo, una mujer fue infeliz en el amor y sus hijas repiten esa infelicidad con recurrentes fracasos en su vida de pareja. El mensaje de la lealtad es el siguiente: si mi madre no fue feliz, nosotras no tenemos derecho a serlo.
Un hombre muere prematuramente de manera brusca y alguien, quizá nosotros, sufrimos un accidente o fallecemos en el aniversario de su muerte décadas después (Síndrome de Aniversario).
El inconsciente lo sabe todo
Importa realmente poco lo que tu consciente piense al respecto, es tu inconsciente el que tiene el control de la situación. Todo el control, incluso aunque tu pienses y opines todo lo contrario. Según los últimos estudios científicos, nuestro inconsciente recuerda Todo, absolutamente todo sobre el árbol familiar hasta la séptima generación, conoce toda la historia de la familia, los secretos, las verdades, las mentiras, lo que ha sido ocultado por uno o varios miembros, lo que todos o casi todos ignoran, lo que se ha escondido u olvidado, lo que es evidente y lo que no lo es. Si hubo crímenes, abandonos, infidelidades, traiciones o graves atentados a la dignidad de las personas, tu inconsciente lo sabe todo.
Por eso, de nada sirve mentir ni ocultar la verdad termina reapareciendo. Mediante hipnósis o kinesiología es posible acceder a ese inconsciente para que revele esos misterios del árbol que permanecen ocultos y conocer tus lealtades familiares, a quién eres fiel, de quién repites la vida. Terapias como Resonnance Repatterning, Constelaciones Familiares o Biodescodificaciónpermiten acceder a éstos secretos y misterios, así como disolver los nudos que atan y comprimen nuestra vida.
¿Alguna vez has pensado que nuestra tristeza, nuestra rabia o nuestras adicciones son realmente nuestras?
A menudo son las emociones de otro familiar, abriéndose paso a través de vosotros y el campo mórfico (que une a todos los seres y que científicos de la Universidad Max Planck, en Alemania, ya han demostrado como vehículo transmisor de mucho de lo que sucede en un sistema familiar). Estas conductas y emociones se reproducirán en nosotros u otros miembros del clan hasta que el problema sea resuelto.
Muchas enfermedades son el resultado de un dolor familiar que hay que sanar y llevar a la luz. Una adicción al sexo puede ser la sobrecompensación de la represión sexual de alguno de tus padres o abuelos; una enfermedad crónica es, a menudo, el síntoma de un dolor emocional no expresado ni resuelto en alguna parte del árbol. La falta de afecto nos anestesia para sentir, nos dificulta el acceso al amor y también perpetúa una vida con poco amor, tanto expresado como recibido.
Cargar con éstos lastres y lealtades no son un castigo, sino un honor, un privilegio para nuestro crecimiento personal y aprendizaje, pues solo lleva una carga aquel que puede resolverla y sanarse y sanar a su árbol familiar mediante un proceso de indagación y catarsis. Al inconsciente hay que sacudirlo, convencerle de que ya no es necesario seguir con esa lealtad. Esa es la razón por la que a veces no basta con conocer un problema con la cabeza, hace falta interiorizarlo con el corazón y el cuerpo.
Lealtad ciega
Podemos ser inconscientemente leales a la infelicidad de alguno de nuestros padres y, de manera recurrente, repetimos conductas y patrones de vida que nos hacen infelices. Repito, no necesitamos llevarnos necesariamente bien con ése familiar para serle leal. A menudo, tu consciente cree estar buscando su felicidad, mientras tu inconsciente repite fracasadas historias de pareja o conductas que te conducen a una infelicidad constante y reiterada a corto o largo plazo en el trabajo y en la vida. Y el problema es que la lealtad invisible es poderosa, incluso siendo lejanamente consciente de ella, se reproduce cada vez con mejores estrategias de ocultación, a fin de que no puedas librarte de ella.
Por ejemplo, si repites conductas de pareja fracasadas, cada vez te autoengañarás mejor, enamorándote de parejas con las que con el tiempo todo irá mal, para ser leal a la infelicidad de pareja que vivió una abuela o viven tu padre o tu madre. En las primeras ocasiones verás con facilidad que esas parejas no eran adecuadas desde casi el principio, pero cada vez te autoengañarás mejor a la hora de elegir, convenciéndote de que ésta vez si que has encontrado al hombre o la mujer de tu vida. Y dentro de unos años acabarás pagando semejante presunción con otra separación más o menos dolorosa.
De hecho, inconscientemente rechazarás a aquellas parejas con las que todo iría bien si estuvieras con ellas, personas que pueden amarte y respetarte de verdad, personas que se pueden vincular contigo sin problemas pero, fiel a la lealtad familiar, a esas no las eliges, no son adecuadas para repetir el patrón de infelicidad recurrente al que estás anclado. Apartándolas de tu lado cuando llegan a tu vida, sencillamente sigues siendo leal a tu infeliz ancestro, que jamás logró una estabilidad de pareja.
Si él no consiguió ser feliz ¿qué derecho tienes tu a serlo? Eso opina tu inconsciente, con independencia de lo que tu quieras o creas desde tu consciente.
¿Cuál es la solución a éstos embrollos y nudos familiares que padecemos?
El camino de la luz pasa por investigar en tu árbol familiar, descubrir de quién eres el Doble, detectar las Lealtades Invisibles que te atan y a quién o quienes lo hacen y de qué modo lo hacen, cómo se manifiestan en tu vida. Hemos venido a aprender, a entender, a conocer y a investigar, a resolver los misterios del árbol. Porque todo aquello que tu no resuelvas pasará a tus descendientes directos o indirectos. Todo lo que tu dejes sin resolver o pendiente, de lo que no te hagas responsable, caerá sobre las espaldas de otros y tendrá consecuencias para ti y para otros.
Una vida de inconsciencia, como lleva la mayoría de la gente, no resolverá gran cosa los grandes atascos de tu árbol familiar, perpetuará los problemas.
Hay que recordar que a esta vida no hemos venido a seguir durmiendo, hemos venido a traer la Luz y eso incluye buscar la luz y la verdad de tu árbol. Resolver los dolores y misterios que se ocultan en él. Hacer como si éstos no existieran. Apartar la vista, no mirar a donde duele, no sirve de nada. Pagaremos muy cara ésta actitud a corto o a largo plazo y nuestros descendientes también lo harán.

Nuestro miedo más profundo es ser poderosos sin límite

El ex presidente de Sudáfrica en su discurso como presidente electo en 1994 hizo una importante reflexión sobre los miedos que tenemos los seres humanos a brillar, a desarrollar todo nuestro potencial, porque mas que tener miedo de nuestras debilidades tendemos a tener más miedo a hacer eso de lo que sabemos que somos capaces de lograr pero que no lo intentamos, y es que ciertamente el ser humano tiene un poder sin límites pero oocuando el miedo se apodera de una persona no la deja avanzar.

Lo peor que hace el miedo es que se propaga hacia los que rodean a la persona que lo tiene, pero si por el contrario alguien logra vencer ese miedo, sucede algo magnífico y es que también se pierde el miedo en conjunto y los que rodean a ese valiente se van a sentir inspirados a vencer sus miedo también. Es así que el ex presidente Mandela llamaba a la gente a perder el miedo y sacar todo nuestro potencial para inspirar a todos los que nos rodean.

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.
Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?
En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?
Eres hijo del universo.
El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.
No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.
Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.
No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.
Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.
Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

Discurso de Nelson Mandela comoPresidente Electo de Sudáfrica (1994).

El placebo eres tú, la teoría de Joe Dispenza

Joe Diespenza como investigador, exploró la ciencia que hay detrás de las ‘remisiones espontáneas’, como la gente puede curarse a si misma, de distintas enfermedades desde crónicas hasta terminales. Actualmente lleva a cabo una investigación con diversos científicos para registrar los efectos de la meditación durante sus talleres. En su reciente libro ‘El Placebo eres Tú, el Dr. Dizpenza abarca muchas experiencias, estudios y avances científicos, que acreditan sus investigaciones.

La anatomía de nuestro cuerpo en lugar de permanecer estática va cambiando de un instante a otro. A cada segundo el cerebro está modificándose debido a la creación y la destrucción de conexiones neuronales. Joe nos enseña que podemos dirigir este proceso con nuestra intención al ponernos al volante, un papel muy poderoso, en lugar de desempeñar el papel pasivo del pasajero.

El descubrimiento de que la cantidad de conexiones de un haz neuronal puede doblarse a través de una estimulación repetida revolucionó el mundo de la biología en la década de los 90. Y le valió a su descubridor, el neuropsiquiatra Eric Kandel, el Premio Nobel. Kandel también descubrió que si no usamos las conexiones neuronales, estas se empiezan a reducir en solo tres semanas. De modo que podemos moldear nuestro cerebro mediante las señales que enviamos por las redes neuronales.

En la misma década que Kandel y otros expertos efectuaban mediciones de la neuroplasticidad del cerebro, otros científicos descubrían que hay muy pocos genes que sean estáticos. La mayoría (de un 75 a un 85 por ciento como promedio) son activados y desactivados por las señales del entorno, entre las que se cuentan los pensamientos, las creencias y las emociones que cultivamos en nuestro cerebro.

Al cambiar tu estado interior, cambias tu realidad exterior. Joe explica de maravilla la cadena de acontecimientos que se inicia con las intenciones, originadas en el lóbulo frontal de tu cerebro, y que luego se traducen como neuropéptidos, los mensajeros químicos que envían señales por el cuerpo activando o desactivando los mecanismos genéticos. Algunas de estas sustancias químicas como la oxitocina, la «hormona del afecto» estimulada por medio del contacto físico, se vinculan a sentimientos de amor y confianza. A base de práctica puedes aprender a ajustar rápidamente tus puntos de referencia para las hormonas del estrés y las hormonas curativas.

LA ACTITUD LO ES TODO

En la actualidad muchos estudios demuestran que nuestra actitud afecta a nuestra salud, incluyendo la esperanza de vida. Por ejemplo, la Clínica Mayo publicó en el 2002 un estudio de un seguimiento realizado a 447 sujetos a lo largo de más de treinta años, revelando que las personas optimistas estaban más sanas física y mentalmente.9 Optimista significa literalmente «mejor», lo cual sugiere que aquellas personas del estudio se fijaban en el mejor aspecto del futuro. Es decir, tenían menos problemas con las actividades diarias como resultado de su buena salud física o de su estado emocional: experimentaban menos dolor, tenían más energía, gozaban más de las actividades sociales, y se sentían más contentas, tranquilas y serenas la mayor parte del tiempo.

No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo. —Epicteto
¿Y si creyéramos en nosotros mismos en lugar de en algo exterior? ¿Y si creyéramos que podemos cambiar algo de nuestro interior y adquirir el mismo estado del ser de alguien que toma un placebo? ¿Realmente necesitamos tomar una pastilla o recibir una inyección para cambiar nuestro estado del ser? ¿Se puede enseñar a la gente a obtener el mismo resultado al mostrarles cómo actúa el placebo?

Extracto del libro: El placebo eres tú por Joe Dispenza.

Tu impacto ante los demás por: Wayne W. Dyer.

Cuando te sientes conectado y en armonía con la intención notas una gran diferencia ante la forma que reaccionan las personas hacia ti. Sé consciente de esas reacciones, porque afectarán directamente a tu capacidad para llevar a cabo tus propósitos individuales. Cuanto más estrecha y automática sea tu sintonía con las frecuencias de la Fuente universal y omnicreadora, más impacto tendrás en los demás y más contribuirás a anular su baja energía. Serás un polo de atracción para ellos, y traerán paz, alegría, amor, belleza y abundancia a tu vida.

Tu presencia transmite calma

Cuando coincides con la intención, ejerces una influencia tranquilizadora sobre los demás. La gente suele sentirse más tranquila, menos amenazada y más a gusto. La fuerza de la intención es la fuerza del amor y de la receptividad. No pide nada a nadie, no juzga a nadie y alienta a los demás a ser libres, a ser ellos mismos. Como las personas se sienten más tranquilas en tu presencia, también se sienten seguras, en virtud de las frecuencias energéticas que irradias. Sus sensaciones se alimentan con tu energía de amor y receptividad, y desean acercarse a ti, estar contigo.

Si por el contrario llevas a tus interacciones las calibraciones más bajas, la crítica, la hostilidad, la ira, el odio o la depresión, atraes ese nivel de energía si está latente en las personas con las que interactúas, lo que funciona como fuerza contraria a esas mismas energías si están presentes en otras personas. El impacto intensifica las energías más bajas en ese nivel y crea un campo en el que se sitúan ciertas exigencias como consecuencia de los sentimientos de inferioridad o de rivalidad. Las personas que se sienten energizadas por tu presencia se transforman en almas gemelas, y eso únicamente ocurre si se sienten a salvo en lugar de atacadas, seguras y no juzgadas, tranquilas y no acosadas.

permite a los demás sentirse mejor con ellos mismos.

¿Has notado alguna vez que en presencia de ciertas personas te sientes mejor contigo mismo? Su energía compasiva surte un efecto perceptiblemente agradable, sencillamente el de sentirte bien contigo mismo. Los que te rodean notarán que los comprendes, que te preocupas y te interesas por ellos como individuos.

Por el contrario, estar en compañía de alguien que se muestra desdeñosa o indiferente te influye de una forma completamente distinta. Si esa es la baja energía que transmites a los demás, es bastante probable que después del encuentro contigo no se sientan precisamente bien con ellos mismos, a menos que estén tan fuertemente conectados a la intención que puedan anular el efecto de la baja energía. Estos pensamientos y conductas de energía sumamente baja son evidentes si te sirves de cualquier tema de conversación que surja para hablar de ti mismo.

Tu presencia permite a los demás sentirse unidos.

El efecto de estar en presencia de personas que expresan altas frecuencias consiste en sentirse unidos y conectados con toda la naturaleza» la humanidad y la intención. A medida que elevas tus frecuencias, el efecto que tienes sobre los demás los invita a estar en el mismo equipo. Os sentís unidos y deseáis ayudaros mutuamente para cumplir un objetivo común.

Ei sentimiento contrario al de la unidad consiste en sentirse polarizado y aislado. La baja energía exige mucho y siempre va en contra de los demás. Por consiguiente, es inevitable que derive en una situación de victoria o derrota. Las energías del antagonismo, la censura, el odio y similares crean una fuerza contraria en la que alguien tiene que perder. Cuando tienes un enemigo, necesitas establecer un sistema de defensa, y la defensa llega a ser lo que caracteriza tu relación. La necesidad de una persona de llevar la contra y polarizar pone en movimiento las condiciones de la guerra. La guerra siempre es cara. Todo eso puede evitarse manteniéndose conectado a la intención y llevando esa energía más alta a tus relaciones, permitiendo a cuantos conozcas que sientan la unidad contigo, con todos los demás, con la naturaleza y con Dios.

Tu presencia transmite la sensación de un propósito.

Cuando te encuentras en las energías espirituales más altas, proporcionas a los demás algo casi inexplicable. Tu presencia y tu conducta en un espacio de amor, aceptación, generosidad, sin crítica, se convierte en catalizador para que los demás sientan que tienen un propósito en la vida.

Al mantenerte en las energías más altas del optimismo, el perdón, la comprensión, la veneración por el Espíritu, la creatividad, la serenidad y la dicha, irradias esa energía y llevas las energías más bajas a tus vibraciones superiores. Esas personas, a quienes no influyes a propósito, empiezan a notar tu veneración y tu serenidad. Cumples tu propio objetivo, que gira en torno al servicio a los demás y por consiguiente a Dios; y por añadidura, ganas aliados.

Tu presencia permite a los demás confiar en las auténticas conexiones personales.

Al transmitir los rasgos de la intención a los demás, permites la presencia de la confianza. Observarás la tendencia y la disposición de los demás a confiar en ti y abrirse a ti. Esto guarda relación con la cualidad de la confianza. En la atmósfera de la energía superior, las personas confían y desean compartir, contigo su historia personal. Al estar tan conectado con la intención, eres más como Dios, ¿y en quién confiarías más que en Dios para compartir tus secretos?

Recientemente, en el transcurso de una excursión, una mujer que no sabía nada de mí me desveló la historia de sus relaciones fracasadas y lo insatisfecha que se sentía. Durante la conversación, en un campo de energía que permite y alienta la confianza, se arriesgó a abrir su corazón a un desconocido. Al final descubrirás que al llevar esta energía de la intención, incluso los desconocidos harán todo lo posible para servirte y ayudarte a lograr tus intenciones. Se ponen de manifiesto los resultados opuestos cuando emites las frecuencias de la energía inferior. Si tu energía de desconfianza se muestra de una forma ansiosa, crítica, dictatorial, superior o exigente, los demás no se sentirán dispuestos a ayudarte a conseguir lo que quieres.

Tu presencia sirve de inspiración a los demás para alcanzar la grandeza.

Cuando estás conectado con el Espíritu y reflejas sosegadamente esa consciencia, te conviertes en fuente de inspiración para los demás. En cierto sentido, es uno de los efectos más potentes que transmite a los demás el estar conectado con la intención. La palabra inspiración significa «en el espíritu». El hecho de que estés en el espíritu significa que más que informar inspiras con tu presencia. No inspiras a los demás insistiendo o exigiendo para que te presten atención.

Cuando inspiras a los demás con tu presencia, utilizas la fuerza creadora de la intención en beneficio de todas las personas con las que tienes contacto, incluido tú mismo. Apoyo con entusiasmo esta forma de ser, y no me cabe duda de que todos podemos ser una presencia que inspire a los demás.

salud en lugar de enfermedad.

La conexión con tu Fuente te mantiene centrado en lo que intentas poner de manifiesto en tu vida, evitando dedicar energía a lo que no deseas. Ese centro interno no te permite lamentarte de tus achaques ni pensar en la enfermedad, el dolor o los problemas físicos. Tu energía está siempre centrada en crear amor y en expandir la perfección de la que surgiste, lo que incluye tu cuerpo y todas tus creencias sobre tu ser físico. En el fondo sabes que tu cuerpo es un sistema de milagros. Sientes gran respeto por su prodigiosa capacidad de autocuración y de funcionar por sí mismo sin tu intervención. Sabes que tu ser físico está inspirado por una fuerza divina que hace que lata su corazón, que digiera su comida y que sus uñas crezcan, y que esa misma fuerza es receptiva a una salud infinitamente abundante.

Cuando llevas ante la presencia de los demás un reconocimiento sano del milagro que representa tu cuerpo, desactivas sus esfuerzos por pensar en la enfermedad, la mala salud y el deterioro. Aún más; cuanto más alta sea la resonancia de tu campo de energía, más podrás influir en los demás con tu energía curativa. Toma conciencia de tu prodigiosa capacidad para influir en la curación y la salud de quienes te rodean sencillamente con la presencia silenciosa de tu conexión de alta energía a la intención. Es una energía que literalmente emana de ti.

Extracto del libro: “El Poder de la Intención” de Wayne W. Dyer.

Los mandalas, firmas y colores que sanan

Muchos aseguran que para meditar no es necesario quedarse paralizado por horas. Tienen razón, aunque normalmente pensemos de forma equivocada, que sólo se medita de una manera: quietos, callados y con los párpados pegados. Pero existen otras formas de hacerlo, pintar mandalas es una de ellas. Estos círculos originarios de La India son una manera hermosa y beneficiosa de disfrazar una meditación; meditación que se vuelve activa y con la que obtenemos paz no sólo los adultos, sino los niños.

La palabra mandala significa en sánscrito “círculo sagrado”. Es una representación o dibujo de diseño libre que comúnmente es circular, en donde los símbolos están ordenados de forma geométrica en torno a un punto central. Podemos observar un mandala completamente pintado: este acto tan sencillo ya resulta terapéutico. Y es que mientras contemplamos estas figuras llenas de colores brillantes, nuestra mente se aquieta; aunque para aprovechar todos los beneficios de esta práctica, lo ideal es pintarlos. Si lo hacemos de adentro hacia afuera, nuestra intención es poder exteriorizar las emociones; pero si lo coloreamos de afuera hacia adentro, estaremos motivados por la búsqueda de nuestro centro. Una vez que decidamos cómo hacerlo, lo importante es evitar cambiar la dirección.

Cada vez que realizamos esta técnica oriental, trabajamos la creatividad y nuestra parte espiritual. Al finalizar, nuestra obra de arte refleja todo lo que tenemos por dentro, ese es el trabajo terapéutico. De hecho, para los budistas, los mandalas muestran las vivencias de quien los diseña. Esto que constituye un centro energético de equilibrio, permite que trabajemos la paciencia, favorece la concentración, mejora la memoria y sirve para combatir el estrés.

Más allá de la importancia de dejarnos fluir al momento de colorear los mandalas, es importante señalar que los colores que utilizamos para llenar de vida estas figuras significan algo. Podemos elegirlos de acuerdo a lo que queremos trabajar: el rojo permite aumentar nuestra capacidad de liderazgo; el verde potencia la esperanza; y el amarillo y las tonalidades marrones nos brindan seguridad, equilibrio y calma.

Aunque comúnmente son circulares, existen muchas otras formas y, al igual que con los colores, éstas también simboliza algo. En este sentido, con el círculo trabajamos la seguridad; y con el cuadrado, la estabilidad. Y mientras el triángulo tiene que ver con la transformación, el corazón representa unión y amor.

Resulta fácil evocar nuestra infancia cada vez que pintamos mandalas. Sobre todo, recordar la felicidad que nos daba un simple pedazo de papel y algunas crayolas. Dibujar mandalas es entretenido, relajante y económico. Sólo tienes que sacar tus pinturas, y llenar de color esas formas hermosas, mágicas y enormemente sanadoras.