Cómo las personas felices contagian su felicidad

Hay investigaciones que han demostrado que el escuchar a personas quejumbrosas daña el cerebro, y que sin duda con el tiempo uno “se contagia de sus lamentos” y se convierte también en un quejumbroso. No es de sorprender que se haya descubierto que lo contrario también es cierto.

Un estudio de la revista British Medical Journal, en conjunto con científicos de la Universidad de Harvardy de la Universidad de California en San Diego, muestra que la felicidad se esparce con rapidez a través de canales sociales formados por familiares, amigos y vecinos.

concluye que conocer a alguien que es feliz hace que uno tenga 15.3 por ciento más probabilidades de ser también feliz. El amigo feliz de un amigo incrementa tus posibilidades de sentir felicidad en un 9.8 por ciento, ¡y ni siquiera tienes que conocer a ese amigo de tu amigo! De ahí se extiende en espiral: el amigo de un amigo de un amigo que es feliz va a rociar mágicamente un poco más de felicidad en tu vida, y así va a alcanzar círculos cada vez más amplios.

No se trata sólo de una experiencia psicológica o emocional. Esa felicidad realmente circula por tus venas, fluye por tus órganos e incluso se abre camino hacia tus huesos. La fallecida Dra. Candace Pert fue pionera en este descubrimiento. Como experta en neurociencias y farmacología, identificó lo que llamó las “moléculas de la emoción”, y documentó la forma como nuestros pensamientos derivan en una química interna que o bien nos agita y desequilibra, o bien nos ayuda a sanar y a acceder a estados de paz interior, calma y felicidad.

Cuatro Consejos para Impulsar Nuestra Felicidad

Practica estos consejos a diario para mantener una química interna sanadora y poner una sonrisa en los corazones de toda la humanidad:

Practica la gratitud. Es fácil quedar atrapado e incluso volverse adicto a los fracasos, dramas y preocupaciones personales. En lugar de eso, enfócateen todas las bendiciones que tienes al ser tú. La mitad del mundo vive con menos de 2 dólares al día. La mayoría de nosotros tiene camas cómodas donde dormir, baño y ducha, comida en el refrigerador, autos que manejar y muchas más cosas de las que necesitamos. Vivimos en un maravilloso estado de libertad y tenemos innumerables oportunidades de elección. Hay gente que te quiere y te necesita. Qué bendición. Acuérdate todos los días de que el vaso de tu vida no está sólo medio lleno, sino que fluye hacia afuera.

Apaga el ruido negativo. Aun cuando no puedas evitar a todas las personas o situaciones difíciles en tu vida, ciertamente puedes hacerte a un lado de muchas de ellas. Apaga la televisión, evita como si fuera la peste la radio que fomenta el odio, aléjate poco a poco de los amigos y conocidos que son constantemente negativos y busca ambientes más tranquilos durante tu tiempo libre.

Busca milagros. Encontrarás milagros en todos los aspectos cotidianos y a veces mundanos de tu día a día: el silbido del viento al pasar través de los árboles, el canto de un pájaro, una planta en flor, la sonrisa de un niño. Presta atención, habita por completo el momento presente, y los milagros te encontrarán a ti.

Formula un mantra. Piensa en una frase simple que afirme tu camino hacia una mayor felicidad, como “la vida es una bendición”, “Veo lo mejor de cada persona” o “Estoy lleno de alegría”. Encuentra aquello que haga eco en ti y repítelo en silencio para ti mismo todo el tiempo. Recuerda que cuanto más feliz seas, más ayudarás a subir la vibración de aquellos a tu alrededor y de todos a su alrededor.

En conclusión, eres lo que comes a nivel físico y eres lo que piensas, lo que permites que entre a tu conciencia y las personas con quienes te relacionas, a nivel emocional. Y lo que es más importante: cuando estamos sumidos en nuestra propia infelicidad, dañamos a los demás, incluso a personas que ni siquiera conocemos. Cuando somos más optimistas, compasivos y alegres, cuando perdonamos más, no sólo nos ayudamos a nosotros mismos, sino que hacemos del mundo un mejor lugar.

Eres un alma vieja?

Son solo algunas personas las que se sienten diferentes, que se sienten solos o aislados en este mundo, o que sienten que no pertenecen al entorno que las rodea. Su existencia solitaria no tiene necesariamente una preferencia antisocial. Estas personas muchas veces dicen sentirse simplemente viejos. Esto no es malo, muy por el contrario son personas que pueden ser más inteligentes o que muestran una sensibilidad especial, son más intuitivas y que parecen no calzar en su época. Estas personas dicen sentirse viejos de corazón, viejos de mente y viejos de alma. Son viejos de alma porque tienen una visión sobre la vida muy diferente y más madura que quienes le rodean.

Como resultado, un alma vieja vive su vida interna, recorre su propio camino en solitario, mientras que el resto a su alrededor se reúnen a seguir a otros caminos. Quizás tu has experimentado esto en tu propia vida, o has sido testigo de otra persona que lo ha vivido. Si es así, este artículo está dedicado a ti, con la esperanza de que puedas encontrarte a ti mismo, o entender mejor otros.

1, Tiendes a pensar mucho acerca de todo. Siempre estás encontrando un significado más profundo en tus relaciones, interacciones simples con los extraños, y en el mundo que te rodea.

2. Disfrutas de la soledad y lo utilizas como un tiempo para reflexionar sobre tu vida y todo lo que sucede en ella. Continuamente buscas una comprensión más elevada y eres increíblemente introspectivo acerca de la vida.

3. Siempre has tenido una madurez mucho más elevada para tu edad. Cuando eras un niño la gente comentaba sobre lo maduro que eras y probablemente disfrutabas sentándote en la mesa de los adultos, en vez de en la mesa de los niños. No es que no te divirtieras siendo un niño, es sólo que a veces pensabas que las conversaciones de los adultos eran mucho más interesantes.

4. Disfrutas de las cosas sencillas, como tomar café y leer las noticias, desayunar con los amigos, cocinar una buena comida, o leer un buen libro.

5. Tienes una perspectiva filosófica sobre la vida y ves el mundo en una escala más grande que la mayoría de la gente. Cuando te enfrentas a problemas intentas verlo como una experiencia de aprendizaje y consideras tus luchas tan sólo como una parte de tu camino

6. No le das mucho valor a la posesión de elementos materiales caros. Encuentras que consigues mucho más de tus relaciones personales y experiencias, que de cualquier cosa que puedas tener.

7. Te centras en la auto­realización y gozas con la libre expresión a través de la escritura, el arte, la música, u otras corrientes de expresión.

8. Eres sensible y espiritual en la naturaleza.Tiendes a confiar en tu instinto sobre las cosas porque rara vez te equivocas. Simplemente tienes “una sensación” sobre las cosas y puedes leer bien a la gente.

9. Te sientes conectado con ciertos períodos de tiempo y te encuentras más interesado en el arte, la historia o la cultura de esa década.

10. Incluso si tienes un gran círculo social lleno de amigos y conocidos, siempre te has sentido un poco diferente a los demás. Es posible que no pienses necesariamente que eres un solitario pero sin duda estás cómodo estando sólo y entiendes la diferencia entre estar sólo y ser solitario.

11. Independientemente de donde vayas, pareces ser el tipo de persona con la que los extraños se sienten inclinados a hablar. Hay algo en ti que hace que otros quieran explicarte su vida a tan sólo minutos de conocerte.

12. A veces sientes un sentido de separación entre ti mismo y el “mundo real”. Reconoces que tienes una manera de pensar acerca de la vida en términos de dinero, posesiones, relaciones, etc, y luego está el enfoque convencional de la vida que la mayoría de la gente tiene. No crees que una sea mejor que la otra, sólo son diferentes.

13. Tienes un alto nivel de empatía y aceptación hacia los demás y comprendes la importancia del perdón. Debido a esto tus amigos siempre quieren que les des consejos o te cuentan un secreto que no le dirían a nadie más. Ellos saben que los escucharás sin juzgar.

14. Saboreas los momentos de tranquilidad en la vida que pueden parecer anticuados a los demás.Tal vez esto significa ir a dar un paseo un domingo por el campo o escribir una carta (una carta real, no un correo electrónico) a un amigo que vive al otro lado del país.

Así como algunas personas mayores se describen a sí mismos como “jóvenes de corazón”, también pueden los jóvenes ser “viejos de corazón”. Y tú… ¿Eres un alma vieja?.

No hables con tu hija sobre su cuerpo

En épocas donde en las familias existen muchos problemas respecto a la imagen, la figura y los cánones de belleza, la alimentación y la salud sobre todo en las mujeres, este texto de la pedagoga María Montessori nos deja un mensaje muy claro de como debemos hablar con las hijas acerca de su cuerpo.

No hables con tu hija sobre su cuerpo

No hables con tu hija sobre su cuerpo, salvo para enseñarle cómo funciona. No hables con tu hija sobre su cuerpo. No le digas nada si ha perdido peso. No le digas nada si ha subido de peso. Si crees que el cuerpo de tu hija se ve genial, no lo digas. He aquí algunas cosas que puedes decirle en su lugar:

“¡Te ves muy saludable!”, es una muy buena opción.

¿O qué tal: te ves muy fuerte”? O: “Se nota que eres feliz : brillas”. Mejor aún: halaga algo en ella que no tenga nada que ver con su cuerpo.

Tampoco hagas comentarios sobre el cuerpo de otras mujeres. No. Ni uno solo; ni positivo ni negativo. Enséñale a ser amable con los otros, pero también a ser amable consigo misma.

No te atrevas a hablar sobre cuánto odias tu cuerpo frente a tu hija, o a hablar sobre tu nueva dieta. Mejor aún, no hagas dieta frente a tu hija. Compra comida saludable. Prepara comidas saludables. Pero, no digas “por ahora no estoy comiendo carbohidratos”. Tu hija no debe de pensar que los carbohidratos son malos, porque sentir vergüenza por lo que comes solo se traduce en sentir vergüenza de ti misma.

Anima a tu hija a correr porque eso la hace sentirse menos estresada. Anímala a subir montañas porque no hay ningún lugar mejor para explorar su espiritualidad que la cima del universo. Anímala a surfear, a escalar paredes o a andar en bicicleta de montaña porque la atemoriza, y eso a veces es algo bueno.

Ayuda a tu hija a amar el fútbol, a remar o el hockey, porque los deportes hacen de ella una mejor líder y una mujer más segura de sí misma. Explícale que no importa qué edad tenga, nunca dejará de necesitar saber jugar bien en equipo. Nunca le hagas jugar o practicar un deporte que no adore por completo.

Enséñale a cocinar. Herédale la receta de tu mamá de ese pastel de café de Navidad. Herédale tu amor por pasar tiempo al aire libre.

Quizá tú y tu hija tengan muslos gruesos o una caja torácica ancha. Es fácil odiar estas partes del cuerpo tan lejos de la talla cero. No lo hagas. Dile a tu hija que, si quiere, con sus piernas puede correr un maratón, y que su tórax no es otra cosa que un buen estuche para cargar unos pulmones fuertes. Puede gritar, puede cantar y puede levantar el mundo, si quiere.

Recuérdale a tu hija que lo mejor que puede hacer con su cuerpo es usarlo para mover su hermosa alma.

Qué me impide amarme?

Cuando aprendas a amarte a ti mismo desaparecerán los falsos ídolos, los políticos se quedarán sin seguidores; todos los intereses creados de la sociedad irán a la bancarrota. Se aprovechan de ti de una forma psicológica muy sutil y por eso prosperan. Pero aprender a amarse no es difícil, es natural. Si has conseguido hacer algo antinatural, como aprender a querer a los demás sin quererte a ti mismo, entonces lo otro es sencillo. Has hecho casi lo imposible. Sólo se trata de una cuestión de comprensión, una comprensión muy simple, que es:

«Debo amarme a mí mismo; de lo contrario, me perderé el sentido de la vida. No creceré, sino que envejeceré. No tendré individualidad. No seré auténticamente humano, digno, íntegro.»

El amor de un niño hacia sí mismo ha de ser desviado. Hay que condicionarle de manera que su amor se dirija siempre hacia un objeto externo. Esto hace al hombre muy pobre, porque cuando quieres a alguien externo a ti te vuelve dependiente. A tus propios ojos te conviertes en algo secundario, te conviertes en un mendigo.

Al nacer eras un emperador totalmente satisfecho contigo mismo. Pero tu padre quiere que le quieras, tu madre quiere que la quieras. Todos a tu alrededor se quieren convertir en objeto de tu amor. A nadie le preocupa que si un hombre no puede amarse a sí mismo tampoco será capaz de amar a nadie. De modo que se crea una sociedad enloquecida, donde todo el mundo intenta querer a alguien, sin tener nada que dar. Y la otra persona tampoco tiene nada que dar.
A un niño debidamente educado se le debe permitir crecer en amor hacia sí mismo, de forma que esté tan lleno de amor que compartirlo se convierta en una necesidad.

Está tan repleto de amor que quiere compartirlo con alguien. Entonces, el amor nunca te hará depender de nadie. Tú eres el que da, y el que da nunca es un mendigo. Y el otro también da. Y cuando se encuentran dos emperadores, dueños de sus propios corazones, se produce una inmensa alegría.

Nadie depende de nadie; todo el mundo es independiente e individual, centrado en sí mismo, arraigado en sí mismo. Sus raíces van hasta el fondo de su propio ser, de donde brota el néctar llamado amor hacia la superficie y florece con miles de rosas.

Por otra parte, si no te amas a ti mismo no puedes amar a nadie más en el mundo. Muchos de los problemas psicológicos aparecen porque has sido alejado de ti mismo. Eres «indigno», no eres lo que deberías ser; debes rectificar tus actos. Te tienes que amoldar a una personalidad determinada.

El amor hacia ti mismo es una necesidad básica para tu crecimiento.

Todo el mundo está lleno de odio hacia sí mismo. Y si te odias, ¿cómo crees que vas a encontrar a alguien que te quiera? Ni si quiera estás listo para quererte a ti mismo; es imposible que te quiera nadie. Has aceptado la idea de que no vales nada a menos que observes ciertas reglas, dogmas religiosos o ideas políticas.

Quiero que te ames completamente. Quiérete, sé tú mismo. No dejes que te distraiga ninguna persona, ya sea religiosa, política, social o educativa. Tu responsabilidad primera no es hacia la religión, ni hacia la nación, es hacia ti mismo. Si todo el mundo se ama y se cuida, su inteligencia llegará a la cima, su amor le desbordará. Para mí, la filosofía del amor propio le hará realmente altruista porque tendrá tanto para compartir y para dar que dar será para él una alegría, compartir será una celebración.

El altruismo sólo puede ser un derivado del amor hacia ti mismo. Como no te quieres, te sientes débil, porque el amor es tu alimento, es tu fuerza. Naturalmente, ¿cómo puedes sentirte responsable? Sigues cargándole a otro con tu responsabilidad. Dios, el destino, o Adán y Eva son los responsables. La responsable es la serpiente, porque sedujo a Eva para que desobedeciera a Dios. ¿Te das cuenta de la idiotez de cargarle toda la responsabilidad a alguien? De esta forma, podemos seguir delegando nuestra responsabilidad sin comprender que no llegaremos a ser verdaderos individuos hasta que no nos hagamos responsables de nosotros mismos. Eludir la responsabilidad es destructivo para tu individualidad. Pero sólo puedes aceptarla si tienes un tremendo amor hacia ti mismo.

Acepto mi responsabilidad y me alegro de hacerlo. Nunca le he cargado mi responsabilidad a nadie porque eso es perder la libertad, es esclavizarse, es estar a merced de los demás.Sea yo quien sea, soy única y absolutamente responsable. Eso me confiere mucha fuerza. Me da raíces, me centra. Pero el origen de mi responsabilidad es que me amo completa y profundamente.

Osho.

stillo@gmail.com> Subject: Blog- El linaje masculino, también se honra

Para sanar a los ancestros es importante honrar el linaje masculino, es decir sanar la relación con el padre, ya que al ir creciendo podemos ir almacenando dolor, miedo, resentimiento, ira; ante la figura masculina. Este sentimiento crece desde la infancia hasta adulto y se perpetua a través del tiempo.

Trabajar la sanación ancestral paterna, permite aceptar, reconocer y regresar a los antepasados aquellos que hemos heredado “quizá sin mucha conciencia”. Repetimos modelos, hacemos alianzas de menosprecio, menos valor a lo masculino en la familia y mantenemos enojos, de los cuales vemos las consecuencias y actuamos en función de un prográmate que hemos sentido o escuchado. A continuación Carta para sanar a los ancestros.

Carta a mi padre

Honro mi linaje masculino y te honro a ti papá, por ser el paciente agricultor de mi alma pues, tras haber sembrado tu semilla, cultivaste con amor y entrega aún sin poderme sentir dentro de ti. Recibiste tu cosecha con la más delicada ternura y construiste un cordón de corazón a corazón, para unirte conmigo en amor.

Te bendigo porque de ti he aprendido cómo protegerme, proveerme, cuidarme, guiarme. Y, si hubieron algunas carencias, sé que fui yo quien te eligió así para, precisamente, aprender de esa experiencia.

Me responsabilizo de todo aquello que yo acepté e integré en mí como verdadero. Reconozco que tú cumpliste tu labor de la mejor manera posible de acuerdo a tus propios recursos y dando cumplimiento al contrato de alma que ambos acordamos. Nos perdono por cualquier sufrimiento que hayamos cocreado y nos agradezco las lecciones que de éste obtuvimos. Nos libero de toda historia de dolor, de miedo, de enojo, de tristeza y su consecuente karma en nuestras vidas.

Sé que me he convertido en quien hoy soy gracias a tu aportación a mi vida. Todo lo que necesite corregir y mejorar es ya labor mía y me sé acompañada por ti en cada paso, pues el cordón que entreteje tu corazón al mío es inquebrantable y siempre palpitante.

Es tu mirada la que me ha enseñado a ser mirada y reconocida por los hombres. Es tu amor el que me ha mostrado cómo merezco ser amada. Es tu misericordia la que me ha dado confianza para mostrar mi fuerza. Son tus caricias las que han dejado memoria en mi piel para sólo permitirse ser tocada por el otro en total amor y entrega. Asumo mi proceso y la responsabilidad de sanar con los otros hombres de mi camino todo lo que haya quedado pendiente contigo.

El cuerpo grita, lo que la boca calla

Para vivir plenamente, debemos aprender a escuchar lo que dice nuestro cuerpo. La primera vez que me percaté de ello fue al leer el libro de Louise L. Hay “Tú puedes Sanar tu vida”, luego, fui descubriendo que en diferentes filosofías y tendencias sobre el pensamiento y crecimiento personal y espiritual -como la metafísica, la programación neurolingüística, terapia gestalt, theta healing, ressonance patter, reiki , bioenergía y hasta en el yoga- se explica que, aún cuando en algunos casos las enfermedades se deben a un gen, la mayoría de las personas sufren y padecen males porque, acumulan resentimientos, viven aferrados al pasado, cargan cólera, odio, tristeza, viven para complacer a los demás o según los patrones establecidos como correctos, no se aceptan a sí mismos y carecen de amor propio de manera incondicional, cargan sentimientos de culpa, frustraciones, resentimientos y demás emociones que surgen a través de los pensamientos que no controlan y que llega un momento en el que el cuerpo dice, pues esto tiene que salir por algún lado y es a través de cantidad de síntomas o enfermedades, que no es más que el cuerpo hablando, porque aunque un médico nos revise y nos medique hay padecimientos que se prolongan y en buena parte puede deberse a que hay que ir a la raíz de lo que está provocando el mal para poder erradicarlo.

Todos creamos nuestras experiencias a través de los pensamientos que decidimos hacer nuestros y a través de estos surgen los sentimientos que nos llevan a las acciones y de ahí a los resultados. Solo que muchas veces, al negarnos a que esto es así de simple como te lo digo, negamos nuestro poder culpando a otros de nuestras frustraciones. De hecho nuestra vida no es más que un reflejo de nuestro estado mental; si en nuestra mente hay paz, armonía y equilibrio, entonces nuestras vidas pueden solamente ser armoniosas, pacíficas y equilibradas. Y si tenemos pensamientos negativos ya sabemos qué es lo que pasa

De acuerdo a la parte del cuerpo donde se presenta el signo, habrá una explicación emocional para el mismo. Quienes han estudiado el tema por años, afirman, ya que estoy convencido de que te vas a identificar con alguna de las causas:

Por ejemplo muchas veces una gripa representa lágrimas no lloradas o reprimidas y éstas buscan salir por donde sea; mientras que si te duele la garganta, es porque tienes cosas pendientes de decir, no eres capaz de comunicar tus aflicciones. El cuellorepresenta tu flexibilidad como persona; el dolor en los tobillos, el avance o la resistencia que tienes ante la vida. Quienes usan lentes o tienen problemas para escuchar es porque cosas que ven o escuchan que no les son agradables. Los problemas estomacaleshablan de la convivencia y además la habilidad para digerir las situaciones. Otra parte del cuerpo que recibe muchas de nuestras emociones es la espalda. Según los expertos, las molestias en la espalda baja usualmente reflejan preocupaciones económicas o sensación de falta de apoyo, la espalda alta cuando presenta molestias nos dice que estamos cargando cosas que no nos corresponden.

Más ejemplos: se dice que si tienes problemas con tus muslos es relacionado con lo que los demás esperan de ti o lo que crees que esperan los otros de ti; si la situación es con las pantorrillas, está vinculado a lo que yo espero de mí mismo. En el caso de las rodillas, tiene que ver con cómo articulo las expectativas externas y las internas, se dice también que es cuando tu orgullo no se doblega. Si se trata de los tobillos, la situación es cómo vinculo mis expectativas con la realidad; mientras que más abajo, relacionado con los pies, habla del apoyo, soporte y equilibrio. Si te duele la frente, es relacionado con la manera en la que enfrentas el mundo. Los problemas del corazónson relacionados con problemas emocionales básicos, de afectos primarios. Y, depende de la manera en la que asimiles el mundo, sufrirás de problemas con los dientes y encías. El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan, las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas, la presión arterial, sube cuando el miedo aprisiona.

Entre otros, se dice también que si acumulas un volumen excesivo en las caderas, quizá estés cargando con sentimientos de culpa o deseos de vergüenza o con un miedo residual a agresiones sexuales que convertiste en peso para protegerte.

Ahora bien, también influye el lado del que sientes los padecimientos:

El lado izquierdo es el lado receptivo, maternal y femenino del ser. El derecho es el lado masculino, con empuje, orientado hacia el exterior, hacia el mundo. La tendencia podría indicar un rechazo dentro de ti de los aspectos masculinos o femeninos, y una necesidad de auto-perdonar, sanar, conciliar o de identificar la persona que activa esto en ti.

De acuerdo al abordaje en Bioenergética, también se explican los síntomas que se manifiestan en los seres humanos de acuerdo al Primer principio es el de la lateralidad. En el lado izquierdo del cuerpo se reflejan las relaciones familiares significativas: padre, madre, hermanos, hijos. En el caso del lado derecho, se muestran las sociales: vecinos, pareja, amigos, trabajo. Esto quiere decir, que dependiendo del lado donde se presenta el síntoma, hay que revisar una vinculación familiar o una social.

Existe un modelo de relación entre las emociones y los síntomas físicos desarrollado por el hipnoterapeuta John Kappas que nos puede dar también de lo que puede estar sucediendo en el plano emocional cuando desarrollamos ciertos síntomas en áreas específicas del cuerpo.

Por ejemplo, el especialista menciona el síndrome del llanto, que involucra el plexo solar hacia arriba, el pecho, la cabeza y la nuca y está relacionado con la incapacidad de tomar una decisión con respecto al acto de otra persona o por un condicionamiento anterior que dificulta la toma de decisiones. Su característica más común es el dolor de cabeza. A causa de la frustración generada por la indecisión, el cerebro ordena al cuero cabelludo tensarse lo que produce dolor. A veces la tensión es tan severa que comprime las venas y produce migraña. Otro de los síntomas muy reconocibles de este síndrome son: la cristalización de los ojos, la relajación de los conductos lacrimales que gotean continuamente en los ojos, la congestión de los senos nasales, la contracción de los músculos de la garganta, la presión gástrica sobre el pecho, la tensión de los músculos de las mandíbulas o apretar los dientes.

Cada una de estas reacciones físicas puede estar asociada con una causa emocional o mental. Así, según esta teoría, la presión en la cabeza representa la incapacidad de tomar decisiones; los ojos lacrimosos y la congestión de los senos nasalessimbolizan negarse a ver la situación que causa la indecisión; la contracción de la garganta, la tensión de los músculos de las mandíbulas o apretar los dientes es un resultado de negarse a hablar del tema de indecisión.

La indecisión puede convertirse en frustración y ésta en melancolía, depresión y finalmente inercia. La indecisión crónica se puede clasificar como problema mayor en nuestra sociedad actual de movimientos rápidos, en particular en personas de edad comprendida entre los quince y los treinta y cinco años.

Cuando las áreas afectadas son los hombros, la parte superior de la espalda y de la columna, se ubican dentro del síndrome de la responsabilidad. Esto ocurre cuando los motivos psicológicos son excesiva responsabilidad, temor al peso de la responsabilidad o negligencia, no aceptación o no asunción de responsabilidad.

Cuando las áreas afectadas son las ingles, el estómago y la parte baja de la espalda, esto es debido al síndrome de culpa y frustración sexual, que se presenta por la culpabilidad sexual relacionada con la religión, sentimientos de culpas por infidelidad y promiscuidad, sentimientos de incapacidad sexual, temor a agresión sexual y demás. Los síntomas pueden ser calambres gástricos, estreñimiento, acidez, dolores menstruales excesivos, menstruación demasiado abundante o ausente, infecciones vaginales o cistitis, presión o dolor en la próstata o los testículos y problemas de riñón.

Y por último, el especialista señala el síndrome de lucha o alcance, en el cual, las áreas afectadas son los brazos, las manos y los dedos. Las causas psicológicas son la necesidad de expresar, con la correspondiente negación o supresión de esa necesidad, la incapacidad de alcanzar lo que uno desea por falta de autoestima y un importante sentimiento de profundo rechazo por querer alcanzar metas inalcanzables. Los síntomas son verrugas o pequeñas ampollas.

El segundo principio es el de verticalidad, según el cual en cada zona del cuerpo se reflejan diferentes aspectos. En la cabeza, se mira lo abstracto, las ideas, lo fantástico. En esta parte del cuerpo tengo mi identidad, mi ego, mi imagen. Los síntomas entre cuello y cintura, pueden estar vinculados a la vitalidad y a los afectos. “Allí tengo los órganos que necesito para estar vivo, como el corazón y los pulmones”. Entre la cintura al vientre (parte baja del tracto digestivo), se manifiestan los temas que tienen que ver con los desechos, eso que no sirve o no es nutritivo, eso que debe permanecer poco tiempo en el cuerpo.

Los temas de identidad sexual, pasión, capacidad de trascender, miedos y profundos sentimientos se manifiestan en la zona de los genitales. Las piernas hablan del soporte, el contacto con la realidad y con lo concreto. Mientras que los brazos son los que le permiten a las personas proyectarse al futuro, sin perturbar si equilibrio. Con ellos, se puede colocar distancia o acortarla.

De acuerdo al especialista consultado, para realizar el trabajo desde el abordaje de la Bioenergética, es necesario construir la historia de vida con el paciente y revisar desde allí y desde la observación, cuáles son los bloqueos energéticos que tiene la persona, para poder trabajarlos y desbloquearlos con ejercicios terapéuticos.

Muchas veces el cuerpo grita lo que la boca calla, y entonces… Tus dolores callados, ¿cómo hablan en tu cuerpo?

El legado de mi abuela materna

¿Que tan importante puede ser nuestra abuela materna?. Pues ella es clave a la hora del traspaso de información genética y de programas. Resulta que cuando ella estaba embarazada de tu mamá, el feto ya tiene los ovocitos formados.

Y de estos ovocitos, van a salir los dos millones de óvulos que tendrá tu mama durante su vida. Uno de estos óvulos, lleva tu nombre. Así que este óvulo lleva la información de la abuela.

¿A qué información nos referimos?
A todo lo que la abuela vivió, sintió y cómo lo vivió. Si era el momento adecuado para tener hijos, si era deseado el embarazo, si se sentía protegida por su marido. Saber qué necesidades biológicas no tenía cubiertas la abuela. Todo esto y mucho más es información que se queda grabada en cada célula del feto. Por lo tanto llevas información de la abuela cuando estaba embarazada de tu mamá.
¿Porqué de la abuela y no del abuelo?
Porque la abuela pone el óvulo y el abuelo el espermatozoide. Y el óvulo a parte de la información genética, lleva la información mitocondrial, que está en la membrana celular.
Mientras que en el abuelo, la información está en la cola del espermatozoide, y como sabes en el momento de la fecundación, la cola se queda fuera. En la mitocondria es donde está guardada la información a niveles de programas que se heredan.

Y tú, ¿qué sabes de tu abuela materna?

-Alejandro Jodorowsky-