Aprender a soltar


“Soltar” es algo desconcertante para la mente, e inaceptable para el ego, por eso muchas personas que sienten hoy la necesidad de soltar…lo experimentan como algo casi imposible, pero no es así lo cierto es que soltar…es lo natural y lo que emana expontáneamente del interior, en un determinado momento de la evolución espiritual y nuestro verdadero Ser; Nuestro verdadero Ser Divino exige con claridad cuando se llega a ese estadio del devenir conciencial.  Por eso para soltar… Basta con fluir, basta con dejarse llevar, por lo que brota de nuestro interior más hondo y sagrado; se comprende entonces desde el corazón que ya no queda otra alternativa, ya no hay otra opción que desapegarse… desapegarse y vaciarse de todo… incluso de uno mismo… y del enorme peso que nos mantiene atado a una realidad que no es más que un sueño aplastante; una colosal matríz que nos vuelve cadáveres vivientes, muertos que entierran a sus muertos.  Que se sueñan viviendo dentro de una dinámica, de un stress de: tener que… deber de… y yo quiero.

Una de las razones de por qué es complicado es porque no existen recetas ni fórmulas mágicas para aprender a dejar ir, se trata de un proceso personal donde los tiempos son plazos administrados por nosotros mismos. Nadie puede decirnos cuando hacerlo y afirmarnos si estamos preparados, es uno el que debe llegar a ese momento transitando todo el camino de lo que significa poder soltar.

¿Y a qué nos referimos? ¿Cuáles son esas cosas que nos cuestan dejar ir? Estas preguntas no tienen una única respuesta, porque las personas vivimos permanentemente aferrándonos a situaciones distintas, creando relaciones que nos atan desde el presente con el pasado, pero que sin embargo eso no representa el punto cuestión, sino cuando esas ataduras se vuelven lo suficientemente rígidas como para no permitirnos avanzar.

Lo más fundamental es siemprecomprender lo importante y saludableque tiene que ser para nosotros aprender a #cerrar. Cuando nos empecinamos en que algo que ya termino, siga vigente, revitalizamos la situación, dándole la suficiente consistencia para evitar realizar su cierre. No hay que instalarse nunca en los finales, sino elaborarlos, para lograr a partir de ahí construir lo nuevo. Mientras más demoremos ese proceso, más lejos vamos a estar de poder soltar.

Tener presente las razones que hacen esencial el concepto de “aprender a dejar ir” constituye una muy buena herramienta para poder empezar a transitar todo el camino que implica. No viene mal, un repaso de las mismas:

.Sin soltar, siempre estaremos en el mismo lugar. Todo crecimiento lleva implícito el dejar atrás etapas, forma parte de nuestra evolución, no podemos construir sobre lo que ya vivimos, sino que podemos crear y decidir sobre lo que aún nos falta vivir.

.Aceptar lo finales, es permitirse ver los comienzos. Solo cuando podamos comprender que algo terminó, vamos a poder percibir lo nuevo y desde esa base empezar a construir proyectos. Aferrarnos a algo que ya pasó no nos deja proyectar, nos quita las posibilidades de poder llevar adelante nuestras metas.

.No podemos oponernos al tiempo. Por mas que, muchas veces, uno desea detener el tiempo, es imposible impedir su ritmo, y es trabajo nuestro ver como abordamos su paso, intentando siempre buscar recursos para enfrentar el presente, en lugar de invertir nuestra energía intentando retener el pasado.

.Dejar ir no significa olvidar. Nunca nos vamos a despertar y olvidar automáticamente todas cosas que nos marcaron, se trata de poder seguir adelante resolviendo lo que nos frena y evitando que se vuelva un obstáculo para el desarrollo de nuestra vida. Se trata de poder estimular una actitud resiliente.

Bueno, pues una sugerencia que nos ha funcionado a algunos es aceptar lo que sentimos en lugar de huir, juzgar o tratar de frenar y controlar el sentimiento. Date cuenta qué estás sintiendo en este momento, ¿dónde lo sientes en tu cuerpo? ¿cómo se siente?¿cómo se ve?¿tiene color?¿suena de alguna manera? ¿tiene voz?¿es alguna palabra? Abraza esa emoción, sensación o sentimiento lo mejor que puedas, acéptala, ahora permite que pase a través de ti, date cuenta cómo va pasando, cómo se va diluyendo, como una gota en un vaso de agua, en una jarra, en una tina, en una alberca, en un océano, diluida, completamente. Aquí y ahora ¿podrías soltar esa sensación? ¿la soltarías?

La sensación es originaria, antes de mal viajarnos con tanto pensamiento sobre los pensamientos que debimos tener y no tenemos, de pensar en lo que deberíamos sentir y no sentimos, hacer y no hacemos, vivir y no vivimos, y demás juicios. Verla, sentirla, oírla, abrazarla, aceptarla y dejarla ir, aquí y ahora. Que sea para bien.

Por lo tanto, lograr soltar, es lo que nos va a permitir seguir adelante, es un proceso importante porque nos empuja, ni mas ni menos, que a avanzar, nuestra dirección es vivir hacia adelante y si nos mantenemos aferrados a situaciones del pasado no hacemos más que impedir su elaboración. Quedarnos atados a lo que ya pasó es dar vueltas en círculos, es volvernos anacrónicos mientras intentamos ir en contra del tiempo. Debemos siempre mirar hacia lo nuevo porque la vida nunca se va a detener a esperarnos, y seremos nosotros los que debemos ajustarnos a su paso, como dice un proverbio oriental: Camina.y el mundo caminara contigo, frénate y el mundo caminará sin ti.

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