Todas las entradas de Mely

El miedo al abandono, nos lleva a relaciones destructivas

En ciertos individuos la búsqueda está asociada a un profundo temor al abandono y a una hipersensibilidad al rechazo afectivo. La confiabilidad se convierte para ellos en una necesidad compulsiva para aliviar el miedo anticipatorio a la carencia.

No importa que la esposa sea mala amante, pésima ama de casa, regular mamá o poco tierna: “pero es confiable, sé que jamás me abandonará”. El marido puede ser frío, mujeriego agresivo y mal padre, pero si es un hombre “estable”, constante y predecible y perseverante en la relación queda eximido de toda culpa: “no importa lo que haga, me da la garantía de que siempre estará conmigo”.

La historia afectiva de estas personas está marcada por despechos infidelidades, rechazos, perdidas o renuncias amorosas que no han podido ser procesadas adecuadamente. Más allá de cualquier argumento lo primordial para el apego a la estabilidad, confiabilidad es impedir otra deserción afectiva: “prefiero un mal matrimonio a una buena separación”.

El objetivo es mantener la unión afectiva a cualquier costo y que la historia no vuelva a repetirse. Ante el abandono sea del tipo que sea, es mejor tomar distancia y repensar nuestra relación en pareja. Por más doloroso que parezca cuando la pareja ha decidió no estar más afectivamente con nosotros requerimos estar atentos a nuestras vidas.

Al ser abandonados nos deja una sensación de vacío en el alma. Pero perder la dignidad, rogar y estar empecinados en que nuestra relación de pareja se quede con nosotros, entonces, es mejor aceptar y buscar Recuperar la Confianza en el Amor y en nosotros mismos.

En relaciones muy deterioradas ante la amenaza del abandono podemos caer en chantajes de muerte, de agresión y de indignación. Nadie puede forzar el amor del otro, tampoco podemos esperar años y años a que nuestra pareja vuelva. Aceptar y transitar un proceso de duelo es lo deseable.

Pese a todos nuestros temores y miedos, aún con mayor razón, necesitamos recuperarnos y estar atentos a nuestra sanación. Dejar de poner el foco de atención en nuestra pareja y su abandono y empezar a atendernos a nosotros mismos, porque el primer abandono es el que nosotros hemos hecho con nosotros mismos.

Dejar de vivir como víctimas y hacernos responsables del cuidado de nuestra persona porque nos hemos olvidado tanto de nuestro propio SER, por tanto, iniciemos de nuevo la atención hacia nosotros mismos. Se puede perder el amor, se puede perder a la pareja, se puede perder la relación, pero lo que no se puede perder, es la dignidad personal.

¿Me conviene abandonar la relación?. ¿Será lo más conveniente la separación?. ¿Hasta dónde amarte aunque nuestra relación sea destructiva?. Los miedos y los cuestionamientos no se dejan esperar. Pero una cosa es amar a la pareja, y otra muy distinta, la manera en que mi pareja y yo nos relacionamos.

Aunque te amo, te abandono: es un acto valiente que permite cobrar conciencia sobre la estima propia y el amor personal.
Aunque te amo, te abandono: es el coraje que te lleva a actuar y a realizar un acto de supervivencia personal.
Aunque te amo, te abandono: es el reconocimiento del gran dolor y sufrimiento en la relación de pareja y el límite de una autoestima personal.
Aunque te amo, te abandono: se refiere al rompimiento de la vida en pareja, a pesar de mi amor por ti. Te abandono en contra de mi voluntad, pues aunque tu amor es el motor de mi vida también se ha convertido en el de mi propia destrucción.
Abandonar amando a la pareja, es una decisión difícil de afrontar. En realidad, no se renuncia al amor sino a la relación. Pero aunque parezca que son vivencias juntas, no son del todo iguales. El dolor de cualquier manera estará presente con él o sin ella. Pero la ausencia del otro en situaciones destructivas, permite tomar distancia del asunto y repensar la relación y la condición de la misma.

Sólo aquellas personas que se aman lo suficiente a sí mismas y saben que no merecen una vida de pareja destructiva son capaces de dar el paso. No significa que no les duela, solo que su amor propio es mayor aunque les cueste trabajo recuperarse, aceptan el reto llenas de dolor y sufrimiento.

Evidentemente se requiere, en primer lugar honestidad; reconocer que debemos abandonar por amor. En segundo término, decisión; tomar la determinación de abandonar, a pesar del dolor y la amargura. Y en tercer punto sostenerse y aprender de la experiencia.

Aunque te amo, te abandono: y te dejo, no porque no te quiera, sino porque no me conviene tu amor destructivo, tóxico, controlador, limitante o asfixiante.
Aunque te amo, te abandono: ya que en esta relación he llegado a sentir sentimientos que me denigran, además de que lejos de crecer me estanco a tu lado. No logro desarrollar todo mi potencial sin sentir tu envidia, tus celos, tu desconfianza.
Aunque te amo, te abandono: porque sí no me voy, entonces me estaría abandonando y traicionando a mí como persona. Por eso y otras cosas más, aunque te amo, te abandono.
El amor no es todo en las relaciones de pareja, también se requiere comprensión, empatía, interés, sentido de realización, afinidad, compartir, respeto, comunión y una sensación de confirmación de ser importante para el otro. Necesitamos sentir que nuestro crecimiento al lado de esa pareja sustancial a nuestro proyecto de vida.

De lo contrario, cuando solo el dolor, el sufrimiento, la amargura, angustia y la aflicción interna son las constantes de mi sentimientos en esa relación, tal vez, sea mejor decir: Aunque te amo, te abandono.

Por qué cuando estamos sanando tenemos una recaída?

Cuando entras en el proceso de sanación, sea cual sea la fase que estás procesando, en algunos casos se produce una “recaída”. Contrariamente a lo que se esperaría, una mejoría, se produce un empeoramiento de los síntomas, o aparecen síntomas nuevos que antes no había, acompañados de un estado anímico hacia abajo.

¿Por qué sucede esto? cuando decides entrar en el proceso de sanación, lo que tiene lugar es la Liberación de aquello que has decidido soltar. Aquello que ya no necesitas sostener más, te deja, te vas vaciando de todo residuo en tu interior. Para que lo nuevo pueda instalarse lo viejo ha de dejar su espacio, y a veces ese espacio que se queda libre necesita de una limpieza profunda y de una puesta a punto. Esto básicamente es lo que sucede cada vez que sanamos algo.

Así que si te encuentras en este momento trabajando de forma consciente alguna parte del alma y tu cuerpo se siente cansado, descansa, si el cuerpo te pide lágrimas, dale llanto, si te pide odio, odia, si te pide rechazo, rechaza…No te reprimas, no reprimas nada…pues la única forma de ser libre es atravesando aquello que te oprime.

Muchas veces creemos que para estar en paz hay que perdonar, pero no se puede fingir ni forzar el perdón. Si estás enfadado, si sientes rechazo o dolor por alguien, no puedes pasar de ese sentimiento y pretender que lo sueltas, y para conseguirlo sólo hay una forma y es viviendo tus emociones, sin rechazarlas ni juzgarlas. Cuando les das voz, éstas te cuentan cosas sobre ti mismo que no conocerías de otro modo.

No le tengas miedo al diálogo interno, es clave para la liberación.

La dieta emocional para el sobrepeso

Si ninguna dieta te funciona, o te cuesta mucho bajar de peso o al bajar subes rápidamente, entonces parece que lo que ahora necesitas es llegar al fondo del asunto. Cuando parece que no hay remedio allá afuera que nos ayude ya sea a sanar o a bajar de peso, es que necesitamos considerar la raíz más profunda que esta originando el problema: las emociones.

Tu mundo emocional, aunque no lo creas, influye poderosamente en tu cuerpo, el cual es como una esponja que absorbe y transforma la energía que emiten tus emociones en estados de salud y rasgos corporales. Aunque no te des cuenta, todo el tiempo cada una de tus células esta absorbiendo energía de tu mundo emocional. Según sea la energía de tus emociones, es que tu cuerpo se sentirá y se verá.

Tu puedes saber como es tu mundo emocional si observas tu cuerpo y ves como se siente y luce. Si tu cuerpo se siente adolorido, cansado, decaído, o lo ves poco energético, jovial o esbelto, o muy delgado, es que sin duda hay una emoción ahí mezclada de la cual se está alimentando dicha condición.

El sobrepeso es una consecuencia de muchas cosas, pero su causa más honda es el mensaje emocional que le envías a tu cuerpo para que este de alguna manera se comporte así. Ese mensaje emocional por lo general tiene que ver con la forma en la que se reacciona a las distintas experiencias que nos acontecen. Cada persona, según su criterio y forma de ver la vida, responde de una forma distinta a la realidad.

¿Qué mensaje emocional provoca el sobrepeso?

Cuando una persona se siente insegura o amenazada por algo, entonces empieza a generar una necesidad de protección, la persona siente que debe de estar a la defensiva, que tiene que esconderse o protegerse. Es muy interesante observar como el cuerpo entiende este mensaje, y se empieza a adaptar ante dichos mensajes, en este caso, haciendo capas de grasa alrededor del cuerpo. En algunas personas, estas resistencias o inseguridades pueden derivar en un cuerpo muy rígido y no precisamente con sobrepeso, sin embargo, la diferencia entre aquellas de cuerpo rígido y aquellas con sobrepeso podría ser la hipersensibilidad, en el sobrepeso o la gordura, la persona tiende a sobre reaccionar ante las cosas que le acontecen.

La ira y el sobrepeso

La ira acumulada es otra emoción que pudiese generar sobrepeso. La ira acumulada es el resultado de la inseguridad, no se expresa porque hay miedo a alguna reacción que no se desea, o simplemente se expresa pero se siente que no es comprendida, lo cual ocasiona resentimiento o resistencia a perdonar. Cuando el enojo no es expresado o comprendido, la persona esta en una constante defensiva, se quiere proteger, y el cuerpo convierte esta sensación de defensa en una armadura de grasa.

¿Cómo crear un mundo emocional favorable para recuperar el peso?

Para llegar a comprender el mundo emocional, es necesario que primero tomemos en cuenta que lo que sentimos no esta mal ni bien, que todo lo que sentimos es una forma de adaptarnos a los que nos sucede bajo nuestros mejores recursos y conocimientos. Si consideramos que lo que sentimos esta mal, entonces será difícil que podamos hacer algo, pues estaremos rechazando una parte importante de nosotros, que son nuestras emociones.

Una de las causas principales de la ira es estar esperando que algo o alguien se comporte a como nosotros queremos o esperamos. En el fondo, la ira no es sino una especie de egoísmo, por creer que el otro debe de hacer, decir o pensar determinadas cosas. Si constantemente estamos esperando que el otro sea como queremos, entonces nos sentiremos muy inseguros.

Dieta emocional

Cómo las dietas de alimentos, la dieta emocional consiste en desechar primero aquello que no sirve, en este caso, se necesita una depuración emocional. Así pues, lo primero que hay que hacer es liberarse de todos esos pensamientos “tóxicos” que provocan que uno se mantenga en una postura de víctima o de inseguridad. La fórmula a tomar es que cada vez que te sientas agredido por algo o alguien, o que recuerdes algo del pasado que te hizo sentir muy enfadado, es necesario que empieces a dejar pasar las agresiones y a no tomarlas como personal, empezar a reconocer que ninguna persona tiene que hacer o decirte lo que tu esperas o quieres, que nadie es responsable de tu felicidad, eso te corresponde a ti. Dejar pasar significa que le empiezas a quitar el poder de tu realización a los demás, y lo empiezas a retomar tú. Así que si te sientes muy enfadado por algo y no lo puedes expresar o te sientes incomprendido, dite a ti mismo:

“Estoy dispuesto a madurar y a construir con responsabilidad la vida que yo quiero”

Los pensamientos que debes de empezar a “tomar” cada día y cada vez que te acuerdes, son aquellos que te inspiren a darte seguridad y confianza a ti mismo. Por lo tanto, tendrás que evitar “pensamientos chatarra”, como la crítica a ti mismo o la auto exigencia severa, los cuales sólo te hacen sentir inseguro. Rodéate por pensamientos que te den seguridad y nutran tu corazón con fuerza y seguridad, esto hará que poco a poco empieces a ahondar más en aquellas cosas que te hacen sentir muy vulnerable e inseguro, y poco a poco empieces a sacarlas de tu vida con una nueva comprensión.Si empiezas a trabajar en la seguridad de tu persona, y te empiezas a hacer responsable por lo que sientes, el sobrepeso no podrá abordarte más.

Si combinas una buena dieta alimenticia con ejercicio y esta dieta emocional, verás que poco a poco la grasa extra empieza a desaparecer y, sobre todo, ya no vuelves a recuperarlas, pues si logras erradicar la causa energética, el peso extra no puede tener lugar. ¿Has visto personas que comen de todo y nunca engordan? Es porque no tienen una causa energética que les haga estar propensas a la gordura.

Lo que no decimos, enferma

La enfermedad es un mensaje del alma, un bloqueo emocional para avisarnos de algún aspecto de nuestra vida que nos conviene mejorar o cambiar, nos advierte que no vamos en la dirección correcta, y se manifiesta en el cuerpo a través de los síntomas para que sanemos. La mayoría de enfermedades tienen un origen emocional (conflictos emocionales), y según sea la emoción, afectará a un órgano u otro del cuerpo, ya que se verán afectados por esas emociones y pensamientos negativos.

Si prestamos atención a nuestro cuerpo, aprenderemos a interpretar esos mensajes. Nuestro cuerpo, al igual que todo, está conectado con el Universo, somos canales de energía. Los órganos sexuales representan la tierra (la semilla), el vientre representa el agua (cordón umbilical/emociones), el estómago representa el fuego (ardor), el pecho representa el aire (la respiración), la garganta representa el espíritu (la voz, la expresión/comunicación mente-corazón), el entrecejo y la cabeza representan el cielo (la conexión con el Universo).

Necesitamos energía para vivir, por eso tenemos temperatura en nuestro cuerpo, necesitamos comer, beber, dormir. Todo en el Universo es energía.

Las emociones no expresadas y vividas en soledad afectan nuestra salud y se expresan en el cuerpo a través del dolor o enfermedad. Nuestro cuerpo nos envía señales (dolor) para llamar nuestra atención sobre “algo” que nos conviene modificar, ya sean pensamientos dominantes negativos o creencias arraigadas que limitan nuestra vida, solo tenemos que aprender a escucharnos y a escuchar a nuestro cuerpo.

Pulmones y vías respiratorias.

Tomamos vida al inspirar y la entregamos al exhalar, es dar y recibir rítmicamente en un orden perfecto, manteniendo los dos polos de la dualidad equilibradamente.

La respiración está relacionada con nuestra libertad, cuando no podemos respirar, es porque en verdad nos cuesta dar el paso hacia nuestra libertad, por el contrario cuando salimos de una situación de agobio hacemos una inspiración profunda porque hemos exhalado esta situación de nosotros y obtenemos nuestra libertad pudiendo inspirar plenamente. En la respiración distinguimos este proceso.

El corazón.

Está ligado directamente al Amor, al igual que los pulmones trabaja rítmicamente, en un latir bitonal, es dar y recibir, un intercambio que mantiene el equilibrio perfecto. Toda afección o problema nos habla directamente de nuestros sentimientos y de la capacidad para expresarlos, a veces nos forzamos más allá de los límites emocionales, nos olvidamos de nuestras propias necesidades, en satisfacción de los demás, para sentirnos amados.

Estómago

Es la capacidad de aceptar o digerir a una persona o situación. Al padecer una afección estomacal debemos revisar nuestra intolerancia y temor a lo que no es de agrado, la resistencia a las ideas nuevas, dificultad para adaptarnos a algo a alguien que va contra nuestras creencias en sus hábitos y manera de vivir. El estómago nos arde. La crítica interior interrumpe la comunicación con su corazón, no dando paso a su verdadero sentir.

Hígado

Este órgano nos indica nuestra capacidad para rehacernos a nosotros mismos, reconstruir y regenerarnos, este proceso de reciclaje o transformación necesita de toda la flexibilidad, aceptación a cada circunstancia de la vida, recordemos que nada es estático que todo está en constante movimiento y en ese ir y venir nos vamos regenerando a cada instante. También está relacionado con las necesidades básicas (almacenamiento: alimentos), cuando tenemos carencias económicas y estamos sobrecargados por las circunstancias de la vida también puede verse afectado.

Riñones

Es aquí donde se almacenan los temores resultantes de traumas, dañando la vitalidad de la persona, bloquea su motivación y su entusiasmo. El miedo se almacena en los riñones, el individuo se hallará incapacitado de manejar situaciones emocionales futuras. Estas afecciones se manifiestan en personas con falta de discernimiento o incapacidad para la toma de decisiones.

Piernas

Son las encargadas de trasladarnos de llevarnos hacia donde deseamos. Están ligadas a nuestra capacidad de impulsarnos, avanzar en la vida y en la forma de hacer frente al futuro. La pierna derecha está relacionada con el presente-futuro y la izquierda con el pasado. Cuando tenemos dolores en ellas revisemos bien cuáles son las causas que no nos permiten avanzar, sea por miedo al futuro incierto o por algo del pasado que debemos dejar ir.

Rodillas

Están relacionadas con nuestro orgullo, con “doblegarnos” a los demás, “hincar la rodilla”. En diestros, la rodilla derecha representa la figura masculina (esposo, padre, hijo, hermano, abuelo, jefe, compañero de trabajo), la rodilla izquierda representa la figura femenina (esposa, madre, hija, hermana, abuela, jefa, compañera de trabajo). Las dolencias en las rodillas también indican que nos doblegamos a nuestro ego, en diestros, hombre-rodilla derecha, mujer-rodilla izquierda, en zurdos al contrario.

Pies

Son el sostén en nuestra vida y los encargados al igual que las piernas de ayudar a trasladarnos. Ellos están en contacto con la tierra y ésta representa simbólicamente a nuestra madre. Los problemas surgidos en ellos, nos marcan que debemos mantenernos arraigados en el “Aquí y ahora”, en el presente, teniendo confianza en nuestra intuición y la conexión con el Universo.

Si tenemos dolencias, el pie derecho (dar el primer paso), el pie izquierdo (seguir avanzando) o necesitamos apoyo.

Manos

Están íntimamente ligadas al dar y el recibir, cuando existe un problema en ellas, es que algo debemos parar, ya que son encargadas de múltiples labores y es ahí donde identificar la situación entre el Dar y el Recibir. En diestros, mano derecha= dar; mano izquierda= recibir. También la mano izquierda representa el pasado y la mano derecha el presente/futuro. En zurdos es al contrario.

El responsable de tu vida eres tu, no importa lo que tus padre hicieron o no hicieron

No importa lo que tus padres hicieron o dejaron de hacer en su momento. En el presente el responsable de tu vida eres tú. Eres responsable de lo que creas para ti, de la familia que construyes, del auto-amor que practicas, de los abrazos que te das, del calor del afecto que generas para ti y para los que te rodean.

Sí, es cierto, lo que nos sucede en la infancia, en la adolescencia e incluso en la adultez con nuestros progenitores nos marca para toda la vida. Sin embargo, eso no nos exime de la responsabilidad que tenemos sobre nuestra vida y nuestras emociones. El presente es el momento ideal para depurar nuestro pasado y desintoxicar nuestra vida sentimental.

Sanar heridas de un legado disfuncional de la infancia.

En mayor o menor medida todos tenemos tintes de toxicidad en nuestra infancia. Ocurre que en algún caso lo negativo pesa más que lo positivo y, por ende, la familia se convierte en una red compleja de relaciones, vínculos y sentimientos torcidos o ambivalentes.

Hay figuras paternas que no son sinónimo de alegría, identidad, unión, lealtad, respeto, amor y fidelidad. La elaboración de los vínculos con nuestros padres lejos de ese ideal nos convierte en calderos en ebullición, los cuales son génesis de dinámicas complejas y dañinas.

Puede que a simple vista se nos vea en calma, pero en realidad en lo profundo escondemos verdaderas fuerzas antagónicas que luchan por engrasar nuestras creencias, nuestros valores y nuestros sentimientos hacia el mundo y hacia nosotros mismos.

En la infancia, la familia es lo que representa nuestra realidad y nuestra referencia, por lo que no es extraño que tendamos a repetir ciertos patrones, aunque estos sean disfuncionales.

Rescatar la idea de que somos merecedores de amor y de que podemos brindarnos seguridad y afecto incondicional en primera persona es esencial para sanar las heridas que las figuras paternas, una o ambas, crearon en nuestro niño interior.

Infancia es destino, diría Freud; pero lo cierto es que no podemos vivir indefensos toda nuestra vida bajo la excusa de que tuvimos una infancia complicada y para nada ideal. Debemos interiorizar el mensaje de que da igual lo destructivas que hayan sido nuestras relaciones paterno-filiales, las perspectivas sobre nuestro futuro nos corresponden a nosotros.

Si el frío del afecto paterno es todavía constante, es hora de echarte encima prendas de abrigo y de encender la estufa. Las excusas y los rencores no nos permiten vivir y, mucho menos, construir un hogar en nuestro interior.

Las adicciones representan a Mamá

Una adicción marca una falta de algo anclada en el inconsciente, que el organismo compensa reclamando ya sea tabaco, alcohol o cualquier elemento adictivo, de forma que compense esa falta. Es adictivo porque cuando se termina, el organismo vuelve a tener la sensación de que le falta algo, y por lo tanto, vuelve a tener esa necesidad de volver a llenarse con un cigarrillo más.

Si yo presento algún tipo de adicción ya sean drogas, alcohol, tabaco o tranquilizantes, hay una necesidad consciente o inconsciente de que mi madre esté a mi lado para afrontar un reto. Es mi manera de solicitar ayuda de mamá, quiero que ella me vea “víctima”, porque sólo así me ayudará.

Hay muchos tipos de adicciones, por ejemplo un niño que no se siente querido en su familia, pide amor, una y otra vez, pero no lo obtiene. Entonces, cuando el cerebro es incapaz de gestionar esa frustración, envía la información al cuerpo, en este caso al sistema digestivo, que espera amor, el azúcar es el símbolo de la dulzura, del amor, el alimento para el cerebro, y el niño trata de endulzar la vida, compensar esa sensación de falta de amor con chocolate.

Un ejemplo sería el de un niño que se muerde las uñas, siente cólera hacia sus padres, sin embargo, no puede agredirles. El niño trata de impedirse una y otra vez ese sentimiento de agresión, y por ello se come las uñas, en un sentido de “yo me impido ser agresivo”, y el cuerpo lo compensa con el acto de morderse las uñas.

La adicción al Sexo nos habla de conflictos de placer: No soy producto del amor, sino del placer. Buscaremos en su concepción y en su árbol genealógico historias de “pecado sexual”.
La adicción al Trabajo: Demasiado estrés afectivo que me lleva a hacer “horas extras” para no sufrir esa carencia. Debo demostrar que mi vida es productiva, no fui deseado y ahora debo hacer mucho para que vean que mi vida valió la pena. Creencias limitantes como “el dinero se gana con el sudor de tu frente”, “a quien madruga Dios le ayuda”, “el dinero no crece en los árboles”.

La adicción al cigarro: El tabaquismo, está relacionado con conflictos de madre y territorio. Marco mi territorio con el humo y el gesto que realiza el fumador de aspirar con fuerza, es la necesidad inconsciente biológica de “Necesito aire, libertad”, “me ahogo, necesito libertad, este ambiente tóxico en mi casa me mata”.

Alcoholismo: El vino es aquello que honra a la tierra, permite una comunión con el otro, una intimidad, fuerza para sostener emociones, permite dejarte caer en el aquí y el ahora. En muchas ocasiones, las personas alcohólicas, fueron hijos no deseados, queda una emoción guardada en el inconsciente que le dice a la persona: tu padre, tu madre no te ama, todo el amor que te demuestra es falso. Por lo tanto, la persona busca hacerse daño y ser víctima para retar al padre o la madre a “que lo amen”.“¿De qué me sirve ser o hacer tal cosa, qué caso tiene?”, Rechazo de uno mismo. Sensación de inutilidad, culpa e incapacidad.

Las drogas

Relacionadas con el sentimiento de sentirse alejado, separado o ignorado por mamá o papá, cada droga tiene también su significado sistémico. Es una manera de evadir la emoción de sentirse poco amado o poco importante para los padres. Es muy común que niños con madre o padre ausente caigan en drogas o tranquilizantes, porque esas sustancias los hacen evadir su “abandono”, que en muchas ocasiones no es físico. Pueden ser hijos de padres ricos o pobres, eso no importa, pero es un hecho que nunca están los padres en casa o bien, aunque están, ignoran a la persona. No hay una convivencia familiar fortalecida y entonces la persona, encuentra en las drogas, la manera de evadir ese dolor. Encontraremos situaciones tanto en la vida de la persona como en su árbol genealógico, de padres o madres “ausentes” real o simbólicamente.

Cocaína: Ayuda a manejar el odio para con el padre, a expresar lo que no me atrevo a expresar, puesto que la cocaína me deshinibe. Ilusión de un gran despertar que facilita la relación con los demás. Quiero recobrar mi pureza o aquello que ya no puedo generar más, como la admiración de los otros.
Marihuana: Ayuda a manejar una separación de pareja, y mi identidad o posición frente a esa separación. Droga del adolescente que se busca a sí mismo, que no sabe que vino a hacer sobre el planeta. Conflicto de identidad ¿Quién soy? ¿Quién es mi padre?
Haschish: Buscar Transgeneracionales ligados a asesinatos, guerras.
Heroína: Impresión de energía y gran optimismo ¿De quién no he sido el héroe? ¿A quién defraudé? Tengo toda la intención de ser un héroe, de defender aquello en lo que creo, de ser el mejor, pero no lo logro. Anula el instinto de agresión/violencia, por no matar a los demás, me mato yo. Buscar en el árbol historias de violencia.
Morfina: No soporto el sufrimiento, el dolor emocional en el que vivo.
Speed: Movimiento. Te permite actuar sin conciencia. Huída hacia delante.las adicciones

No corras tras lo que es tuyo, si es tuyo vendrá a ti en el momento adecuado

La paciencia es una virtud de pocos, saber esperar sin desesperar, sin caer en estados de ansiedad y sin torturarnos con pensamientos innecesario es una cualidad, rara vez encontramos personas que esperen de manera conforme y decidida a que la vida haga lo suyo y les otorgue lo que les pertenece.

No podemos pretender que todo llegue de inmediato, en realidad hay tiempo para todo, cada cosa lleva su proceso y su dedicación, de alguna manera nos vamos preparando para recibir.

La espera recompensa

Aprender a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas, es un aprendizaje importante para todo aquel que lucha, no siempre solemos estar conformes con nuestras vivencias y en lugar de sacar bien del mal, tomamos el camino de sufrir por largos períodos para en algún momento dejar de compadecernos y pasar a otra cosa, cuando en realidad todo ocurre en consonancia con los tiempos de la perfección, donde todo está dado más allá de nuestra premura.

Esperar con paciencia a que maduren los frutos, sin acelerar las cosas, nos permitirá disfrutar y apreciar debidamente su dulzura. Cuando nadamos contra la corriente quizás conseguimos lo esperado, pero no en todos los casos resulta grato, cada cosa tiene su lugar y su tiempo, correr tras lo que pensamos nos pertenece, sólo empeora las cosas, pues además damos cabida al recelo y a la impaciencia, no dejamos que las cosas fluyan naturalmente y que cada cosa esté en su lugar correspondiente para que los actos sucedan.

Todo tiene su momento perfecto.

Ocurre como el proceso del embarazo, cada ser sabe exactamente en qué momento debe nacer, más allá de las programaciones y de las citas médicas y de tratar de organizar todo, finalmente solo queda esperar, el tiempo es el mejor espacio de espera, el mejor maestro y compañero para aprender a valorar lo que nos toca y a recibir lo que nos llega, cuando algo que pensamos nuestro simplemente se va, no es menester correr tras el, simplemente si ha de ser, encontrará el camino de vuelta y el momento más oportuno.

Abre tus manos, no intentes retener, obligar, mantener forzada situación alguna, no podemos decidir sobre las acciones de los demás, no podemos obligar a nadie a sentir ni a desear estar a nuestro lado, en tanto más presión hacemos más agobiamos y en tanto más corremos tras lo que deseamos más largas se hacen las distancias y los caminos, ocurre como salir al jardín y pretender agarrar con las manos alguna mariposa que veamos volar, podemos hacer múltiples intentos sin obtener resultados deseados, pero en el momento en que agotados decidimos reposar, la mariposa sutilmente se posa sobre nosotros.

Fuente: Mujer Gurú

Depuración emocional, para bajar de peso

Si ninguna dieta te funciona, o te cuesta mucho bajar de peso o al bajar subes rápidamente, entonces parece que lo que ahora necesitas es llegar al fondo del asunto. Cuando parece que no hay remedio allá afuera que nos ayude ya sea a sanar o a bajar de peso, es que necesitamos considerar la raíz más profunda que esta originando el problema: las emociones.

Tu mundo emocional, aunque no lo creas, influye poderosamente en tu cuerpo, el cual es como una esponja que absorbe y transforma la energía que emiten tus emociones en estados de salud y rasgos corporales. Aunque no te des cuenta, todo el tiempo cada una de tus células esta absorbiendo energía de tu mundo emocional. Según sea la energía de tus emociones, es que tu cuerpo se sentirá y se verá.

Tu puedes saber como es tu mundo emocional si observas tu cuerpo y ves como se siente y luce. Si tu cuerpo se siente adolorido, cansado, decaído, o lo ves poco energético, jovial o esbelto, o muy delgado, es que sin duda hay una emoción ahí mezclada de la cual se está alimentando dicha condición.

El sobrepeso es una consecuencia de muchas cosas, pero su causa más honda es el mensaje emocional que le envías a tu cuerpo para que este de alguna manera se comporte así. Ese mensaje emocional por lo general tiene que ver con la forma en la que se reacciona a las distintas experiencias que nos acontecen. Cada persona, según su criterio y forma de ver la vida, responde de una forma distinta a la realidad. Esta reacción depende de cómo fuimos educados y de nuestra particular forma de ser e interpretar las cosas. Así pues, si dos personas viven en una misma casa con las mismas circunstancias, no siempre las dos tendrán que reaccionar igual. Una puede reaccionar con llanto mientras la otra podría ver algo más en una situación que le haga considerar nuevas alternativas. Cada una puede interpretar de una forma única lo que acontece. Esta forma de reaccionar única en cada persona es lo que envía mensajes emocionales a nuestro cuerpo, los cuales empiezan a circular por el, a absorberlos, y más tarde reflejarlo.

¿Qué mensaje emocional provoca el sobrepeso?

Cuando una persona se siente insegura o amenazada por algo, entonces empieza a generar una necesidad de protección, la persona siente que debe de estar a la defensiva, que tiene que esconderse o protegerse. Es muy interesante observar como el cuerpo entiende este mensaje, y se empieza a adaptar ante dichos mensajes, en este caso, haciendo capas de grasa alrededor del cuerpo. En algunas personas, estas resistencias o inseguridades pueden derivar en un cuerpo muy rígido y no precisamente con sobrepeso, sin embargo, la diferencia entre aquellas de cuerpo rígido y aquellas con sobrepeso podría ser la hipersensibilidad, en el sobrepeso o la gordura, la persona tiende a sobre reaccionar ante las cosas que le acontecen.

La ira y el sobrepeso

La ira acumulada es otra emoción que pudiese generar sobrepeso. La ira acumulada es el resultado de la inseguridad, no se expresa porque hay miedo a alguna reacción que no se desea, o simplemente se expresa pero se siente que no es comprendida, lo cual ocasiona resentimiento o resistencia a perdonar. Cuando el enojo no es expresado o comprendido, la persona esta en una constante defensiva, se quiere proteger, y el cuerpo convierte esta sensación de defensa en una armadura de grasa.

¿Cómo crear un mundo emocional favorable para recuperar el peso?

Para llegar a comprender el mundo emocional, es necesario que primero tomemos en cuenta que lo que sentimos no esta mal ni bien, que todo lo que sentimos es una forma de adaptarnos a los que nos sucede bajo nuestros mejores recursos y conocimientos. Si consideramos que lo que sentimos esta mal, entonces será difícil que podamos hacer algo, pues estaremos rechazando una parte importante de nosotros, que son nuestras emociones.

Una de las causas principales de la ira es estar esperando que algo o alguien se comporte a como nosotros queremos o esperamos. En el fondo, la ira no es sino una especie de egoísmo, por creer que el otro debe de hacer, decir o pensar determinadas cosas. Si constantemente estamos esperando que el otro sea como queremos, entonces nos sentiremos muy inseguros.

Dieta emocional

Cómo las dietas de alimentos, la dieta emocional consiste en desechar primero aquello que no sirve, en este caso, se necesita una depuración emocional. Así que lo primero que hay que hacer es liberarse de todos esos pensamientos “tóxicos” que provocan que uno se mantenga en una postura de víctima o de inseguridad. La fórmula a tomar es que cada vez que te sientas agredido por algo o alguien, o que recuerdes algo del pasado que te hizo sentir muy enfadado, es necesario que empieces a dejar pasar las agresiones y a no tomarlas como personal, empezar a reconocer que ninguna persona tiene que hacer o decirte lo que tu esperas o quieres, que nadie es responsable de tu felicidad, eso te corresponde a ti. Dejar pasar significa que le empiezas a quitar el poder de tu realización a los demás, y lo empiezas a retomar tú. Así que si te sientes muy enfadado por algo y no lo puedes expresar o te sientes incomprendido, dite a ti mismo:

“Estoy dispuesto a madurar y a construir con responsabilidad la vida que yo quiero”

Los pensamientos que debes de empezar a “tomar” cada día y cada vez que te acuerdes, son aquellos que te inspiren a darte seguridad y confianza a ti mismo. Por lo tanto, tendrás que evitar “pensamientos tóxicos”, como la crítica a ti mismo o la auto exigencia severa, los cuales sólo te hacen sentir inseguro. Rodéate por pensamientos que te den seguridad y nutran tu corazón con fuerza y seguridad, esto hará que poco a poco empieces a ahondar más en aquellas cosas que te hacen sentir muy vulnerable e inseguro, y poco a poco empieces a sacarlas de tu vida con una nueva comprensión.Si empiezas a trabajar en la seguridad de tu persona, y te empiezas a hacer responsable por lo que sientes, el sobrepeso no podrá abordarte más.

Aunque te parezca muy poco razonable, todo esto tiene que ver con el sobrepeso. Y si combinas una buena dieta alimenticia con ejercicio y esta dieta emocional, verás que poco a poco el la grasa extra empieza a desaparecer y, sobre todo, ya no vuelves a recuperarlas, pues si logras erradicar la causa energética, el peso extra no puede tener lugar. ¿Has visto personas que comen de todo y nunca engordan? Es porque no tienen una causa energética que les haga estar propensas a la gordura.

la piel, reflejo de tus emociones

La piel recubre todo mi cuerpo y delimita lo que está “en el interior” y lo que está “en el exterior”, es decir mi individualidad. Por su superficie, mi piel es el órgano más importante de mi cuerpo. Es una capa protectora que delimita con precisión mi espacio vital y que deja translucir fielmente mi estado interior. Si soy una persona dulce, también lo será mi piel. Si es muy grande mi sensibilidad, también mi piel será muy sensible. Al contrario, si soy más bien duro conmigo mismo o con los demás, mi piel será también muy dura y espesa. Si está irritada mi piel, hay algo o alguien en mi vida que me irrita. Una gran inseguridad hace que mi piel sea húmeda mientras que una piel que transpira mucho evacua las emociones que retengo y que necesito evacuar. La calidad de mis relaciones con el mundo exterior estará pues representada por el estado de mi piel.

Mi piel puede cambiar de color cuando estoy molesto o cuando puedo sentir vergüenza. Es la línea de demarcación física, mi máscara entre mi interior y mi exterior. Si mi piel es seca, es que carece de agua. Mis relaciones con la vida son secas, áridas. Me bloqueo interiormente en mis relaciones con el entorno.

La piel muerta que hace copos indica que me abandono a viejos esquemas mentales. Si tengo granos en la superficie de la piel, es que expreso exteriormente problemas de relaciones, comunicación con mi entorno, referente a puntos concretos. Si mi piel muestra signos de inflamación, entonces no debo estar menos irritado frente a ciertas situaciones de conflicto interior o exterior. Si mi piel es grasa, es que retengo, conservo demasiadas emociones para mí.

Mi Rostro.

Mi rostro es la primera parte de mi ser que aborda o acoge el universo. Normalmente, un golpe de vista me da sensaciones sobre alguien según que su rostro es radiante, luminoso, sonriente o, al contrario, sombrío, irritado, triste.

El rostro se relaciona pues con mi imagen, mi identidad, mi ego. Si quiero esconder un aspecto de mi personalidad o si me escondo algo a mí mismo, mi rostro lleva esta máscara también al volverse tenso y con muecas. Del mismo modo, si me desvalorizo, si critico, si me siento incompetente, si tengo la sensación que nadie me ama, mi malestar interior se expresa por el aspecto de la piel de mi rostro que se vuelve llena de granos o que se seca. Una irritación mental hace la piel imperfecta.

Para que se aclaren, se suavicen y se limpien por sí mismos los rasgos y la piel de mi rostro, es importante que limpie primero mi interior y que me quite sentimientos y pensamientos negativos que mantengo y que deje sitio a más amor, a más comprensión, más aceptación y más apertura. Mi rostro se iluminará más y ya no tendré necesidad de llevar máscara.

Acné.

En el rostro, el acné se relaciona con la individualidad (cabeza = individualidad) y tiene relación con la armonía que vivo interiormente y a lo que sucede exteriormente. El rostro es esta parte mía que da la cara a los demás en primer lugar, la que me permite ser aceptado o rechazado. El acné puede producirse cuando estoy emocionalmente y mentalmente en conflicto con mi propia realidad. Este conflicto está vinculado con la expresión de sí y mi propia naturaleza interior. Así, el acné es una expresión visible de irritación, resentimiento, rechazo, miedo, vergüenza o inseguridad frente a mí o a los demás y demuestra una no aceptación de mí mismo.

Me encuentro feo y a veces incluso asqueroso! Estas expresiones todas están unidas a la afirmación de mi identidad, al amor y a mi aceptación incondicional de mí mismo. El acné se manifiesta físicamente por lesiones cutáneas (de la piel) situadas en la epidermis.
Como adolescente, el acné frecuentemente está relacionado con cambios interiores que vivo, en el momento en que debo elegir entre el miedo de abrirme a mí mismo y a los demás (resistencias, elecciones, decisiones) y así romper (de un modo frecuentemente inconsciente) todo contacto con los demás, o bien, encararme con cambios en mi vida, con los ajustes relacionados con mi mundo interior y mi visión del mundo exterior. Al ya no ser un niño y aún no adulto del todo, puedo sentirme en una posición incómoda con relación a mi propia imagen.

Dermatitis.

La dermatitis es la inflamación de mi piel. Es la parte de mi ser que toma contacto en primero con el universo y por consiguiente, refleja varios de mis miedos y de mis inseguridades interiores. Una inflamación es una irritación reprimida que intenta expresarse. Este enfado puede ser hacía mí mismo como hacía los demás. La dermatitis es un modo de reaccionar si alguien “se resbala” debajo de mi piel, me trastorna, me molesta o si una situación me causa frustración.

Pone en evidencia una necesidad de contacto físico (habitualmente por el tacto) que pide estar colmada o la necesidad de evitar un contacto que me está impuesto y que rechazo. Teniendo la dificultad o no atreviéndome a decir a la otra persona que pare, mi piel “hierve” de ira, o al contrario, puedo tener dificultad en manifestar mi necesidad de contacto humano, caricias, etc. Lo importante es respetar mis necesidades, participarlas a las personas interesadas y la dermatitis podrá desaparecer naturalmente.

Manchas en la Piel.

Estas manchas en la piel también llamadas “antojos” son malformaciones muy frecuentes de los pequeños vasos sanguíneos, también llamados capilares, localizadas en la parte superficial de la piel. Si, al nacer, tenía una mancha en la piel, puedo empezar a examinar en cuál parte de mi cuerpo está la mancha. Esto corresponde normalmente a una emoción fuerte, generalmente ira o pena, vivida por mi madre cuando me llevaba y que me afectó también. Ya que la cirugía o el tratamiento láser permite hacer desaparecer todo o parte de estas manchas, voy a tomar consciencia de la relación que esto tiene conmigo para integrarlo y llevarme a ser más yo mismo.

Urticaria.

La urticaria se caracteriza por la aparición de placas rojas en diferentes partes del cuerpo. Éstas, ligeramente bombeadas, provocan comezones vivos. La urticaria procede, según el caso, de una intoxicación alimentaria, vinculada con la toma de ciertos medicamentos u otras sustancias, pero este estado puede agravarse con el estrés y las tensiones. Si padezco urticaria, muy probablemente soy una persona que vivo mucho rechazo. No me gusta el ser que soy y mi temor de estar herido es tan fuerte que, para ser amado, hago las cosas en función de lo que la gente espera de mí.

Mi miedo de estar rechazado se concretiza ya que me rechazo a mí mismo. Mi piel estropeada por estas placas rojas me hace sentir feo e indeseable. Soy como una bestia marcada con hierro incandescente; soy dependiente de mi propietario. Ya que vivo en función de los demás, me impido hacer cosas para mí; no me atrevo a realizar nuevos proyectos, lo cual aumenta mi sentimiento de impotencia. Elijo ser el dueño de mi vida, me vuelvo la persona más importante para mí. Adelanto y me hago confianza.
Diccionario de las Dolencias y Enfermedades – Jacques Martel.

Los niños expresan los conflictos de los padres

Una de las primeras preguntas que uno se hace cuando empieza a descubrir la biodescodificación es ¿Qué pasa con las enfermedades o síntomas que padecen los niños?, ¿también ellos tienen conflictos inconscientes?, y la respuesta nunca es fácil, claro que tienen conflictos inconscientes, pero no de la misma forma que nosotros, son conflictos que nacen de sus necesidades no satisfechas que cuando son muy pequeños son necesidades tan básicas como comer, dormir y el afecto en forma de contacto físico y a medida que vamos creciendo las necesidades se van volviendo más complejas.

Cada vez tenemos más información respecto a lo que sienten y lo que viven los niños en cada edad, y hay muchos autores que están de acuerdo en el hecho de que a nivel emocional, la madre y el niño están totalmente conectados desde la concepción hasta que el niño tiene 7 años, incluso hay autores como Laura Gutman que sostienen que los niños hasta los 3 años experimentan una fusión emocional con la madre, comparten con ella todo su campo emocional, así el niño vive como suyas las emociones de la madre porque en este momento, todavía no puede distinguir entre unas y otras.

En biodescodificación sabemos que existe un periodo al que llamamos proyecto sentido, que va desde la concepción hasta los 3 años, donde se graban multitud de programas que vamos a desarrollar a lo largo de nuestra vida, se graban programas como; si somos deseados o no deseados, se graba toda la información de la situación de la pareja o de la familia en ese momento, todas las emociones de la madre, sus conflictos, sus dudas, se graban las situaciones sociales o históricas del lugar donde estamos, toda la información del embarazo, también información sobre como hemos llegado al mundo, como se ha recibido al bebé y todas y cada una de las experiencias propias del niño y de la madre durante este tiempo.

Hasta los siete años, los niños son una auténtica esponja emocional, porque como todavía no tienen el neocórtex totalmente desarrollado, son especialmente sensibles a las emociones, que son el lenguaje que les es propio y además las perciben de forma limpia, sin contaminación racional alguna.

Y así es como los niños, a través de las enfermedades y síntomas que padecen, nos están reflejando nuestros propios conflictos inconscientes, como el más amoroso de nuestros espejos: un niño que tiene a menudo dolor de barriga puede estar expresando una dificultad de la madre para digerir algo que le está ocurriendo, o un niño que se enferma de bronquitis o que tiene asma habitualmente está denunciando un ambiente tóxico en casa y dificultades de relación en su entorno más cercano o un niño con otitis frecuentes está expresando una irritación de la madre por escuchar algo que no quiere oír.

Dejando atrás la culpa, si queremos ayudar a nuestros hijos pequeños a que estén más sanos, si queremos evitarles sufrimiento, ocupémonos de nosotros mismos, tomemos conciencia de nuestras emociones, expresemos como nos sentimos, hablemos, busquemos ayuda, pero sobretodo no hagamos como que no pasa nada, porque ellos, los niños, perciben desde su inocencia muchísimo más de lo que nos parece y están dispuestos a mostrárnoslo incansablemente, así que acojamos la oportunidad que nos da la vida para crecer y hacernos cargo de nosotros mismos. Y sería fantástico aprovechar para expresarles como nos sentimos, para que ellos puedan distinguir lo que no es suyo y empezar a poner palabras a las emociones que están sintiendo.

A veces ocurre que trabajando con la mamá no encontramos nada relacionado con este malestar del niño, entonces es muy habitual que los niños estén expresando un conflicto del clan, de hecho siempre que un niño nace con una enfermedad congénita es algo que obviamente no es suyo, y va a ser muy útil hacer el estudio del árbol genealógico, para tratar de entender que está reparando este niño con esta enfermedad y así poder liberar al niño y al clan.

Todo lo que le ocurre al padre también va a influir al niño, pero de otra forma, de hecho el niño lo va a sentir pero a través de la madre y con las emociones de la madre, por lo que hemos dicho de la conexión. Es decir que si por ejemplo el papá se queda sin empleo y la mamá no se siente preocupada porque confía en que va a encontrar algo pronto, no le da importancia porque son cosas que pasan y piensa que de alguna forma van a salir de esta, aunque el padre se sienta muy frustrado o tenga miedo a la escasez o se sienta deprimido, el niño no va a sentir estas emociones como si fueran suyas, y en cambio si la mamá lo vive con angustia y sufrimiento, el niño va a vivir esa angustia como propia y puede que la exprese a través del cuerpo, que es la vía más directa para que los niños expresen las emociones que no pueden comprender.

Así como la mamá va a ser el punto de referencia desde la concepción hasta los 7 años, el papá va a ser clave desde los 7 a los 14, época importante para incorporar aprendizajes que tienen que ver con los límites, las consecuencias de nuestras acciones en los demás, las normas, la autoridad, la sociabilidad, pero esto ya es otro tema porque a partir de los 7 años, el niño ya empieza a expresar sus propios conflictos y justamente la figura del padre a partir de esta edad ayuda a diluir esta fusión con la madre, permite que el niño sea más autónomo y que se empiece a regular por el mismo.