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Cómo ayudar a alguien que está pasando por un mal momento


Deja que cada quien pase por sus experiencias. Algunos están cansados de luchar, cansados de fingir y de mentir, de tener que sostener, mantener y pretender, y grandes olas de energía están siendo liberadas a través de su cuerpo.

Mantente presente con ellos. Si comienzas a sentirte incómodo, o como si quisieras apresurarte para “sanarlos”, o “salvarlos”, o evitar que se sigan sintiendo como se sienten, o hacer que todo les parezca “bien”, acéptalo – es tu necesidad, tu incomodidad, tu temor, y no el de ellos. No los trates como víctimas o como inválidos. No los confundas con aquello que tú crees que son. Honra el poder que se mueve dentro de ellos; valida su experiencia, absolutamente. Confía en la impredecible inteligencia del sanar, y reconoce que sus “síntomas” podrían acentuarse justo antes de empezar a mejorar; que la energía podría intensificarse antes de apagarse. Lo que ahora aparece como caos y desintegración podría, de hecho, ser una liberación necesaria y reorganización inteligente de un sistema bloqueado.

A veces, nuestros corazones se rompen. Permite que tu cálida presencia le recuerde al ser que tienes enfrente su propia cálida presencia, tan estable, tan apacible, tan libre, tan profundamente arraigada en este mismo suelo, aquí. Recuerda que lo que realmente es cada quien, jamás podrá ser descompuesto, es perfecto tal y como es, aquí y ahora.

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