¿Guardas Rencor? Yo si.


Por: Patricia Martinez Castillo

 

El perdón radical.

 

¿Guardas rencor? Yo sí. Y ya sé que eso no es bueno, que la religión, la psicología, la energía, la moral dicen que no es bueno. Ya sé que es malísimo para la salud, para el crecimiento espiritual, para la vida. Es más, algunos comentan que el cáncer y otras enfermedades están relacionadas con el rencor.

¿Por qué no perdonamos? Para que no nos vuelva a pasar, porque nos duele, y también debido al planteamiento del perdón tradicional que a muchos no nos satisface. Resulta que alguien me hace daño, y yo debo perdonarlo, es mi obligación. Como buena persona, debo perdonarlo. Tengo la obligación de entender que ese pobre “extraviado” de Dios me hizo daño porque ha tenido una vida difícil, experiencias terribles, porque es así, porque…, porque…, lo que tú gustes y mandes, y acaba resultando que el agresor es la víctima y si yo no lo perdono, la maldad está en mí. ¿Te suena?

Ese planteamiento ni me gusta, ni me satisface. Me aguanto y permito que siga sucediendo ¿verdad? ¡Pues no!

Y entonces ¿cómo le hacemos? Ese rencor daña, enferma, se agranda, no deja vivir. Ese tipo de perdón perpetúa el arquetipo de víctima, ¡yo soy la víctima! ¿Y si cambiamos de planteamiento?

Colin Tipping lo logra con El Perdón Radical propone el desafío de transformar por completo nuestra percepción del mundo y nuestra interpretación de los acontecimientos con el fin de dejar de ser víctimas. Cuando descubrí esta poderosa y milagrosa herramienta me sentí bendecida, y, desde entonces lo recomiendo ampliamente.

En el perdón radical llenas un plantilla, una hojita quete va guiando, y al terminar el proceso te regresa la paz y la libertad. En el primer paso reconoces que algo sucedió, sí sucedió y no estuvo bien, sin juzgarte te desahogas escribiendo lo que te molesta, después, como si tuvieras al que te ofendió enfrente, le escribes diciendo lo que te molesta.

En el segundo paso reconoces que debido a lo que te hizo tú estás sintiendo…y haces una lista de lo que sientes.

El estrés regularmente viene de la descalificación que nos hacemos a nosotros mismos por sentir lo que estamos sintiendo, nos han enseñado que no es bueno sentir lo que sentimos y que si lo hacemos somos malas personas. En el perdón radical honramos nuestros sentimientos, tenemos derecho a sentir lo que estamos sintiendo y reconocemos que nadie puede hacernos sentir nada. Somos los dueños de nuestros sentimientos. Las personas que tienden a negar lo que sienten quisieran que este paso desapareciera, sin embargo, es muy efectivo para traspasar el dolor y es sólo el principio.

En el tercer paso colapsamos la historia, ¿qué diferencia hay entre lo que realmente sucedió y lo que interpretamos? ¿cuándo en nuestra vida sentimos lo que estamos sintiendo ahora?¿están estos sentimientos relacionados con nuestras heridas de la infancia?

En el cuarto paso reencuadramos la historia. ¿Qué pasaría si la experiencias de vida que tenemos fueran lecciones de aprendizaje previamente acordadas? ¿qué pasa si esto no me sucede “a mi”, sino que sucede “para mi”?

En el quinto paso integramos el nuevo planteamiento, nos damos cuenta que todo es perfecto tal y como es.

Es una bendición. Inténtalo, tal vez te ayude a sanar física, mental, emocional y espiritualmente. www.radicalforgiveness.com.

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