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La meditación y los niños


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Muchas de las personas que conocemos los beneficios de la meditación, bien sea porque la practicamos o porque hemos leído o escuchado hablar de ella, alguna vez nos hemos preguntado si los pequeños de la casa pueden verse beneficiados por la práctica.
La respuesta es intuitiva, SÍ, cualquier persona que practique la meditación va a verse tocada por sus beneficios, independientemente de la edad.
Los beneficios de la meditación son muchos, podemos mencionar algunos:

Paz mental
Conexión con nuestro Yo Superior
Mejora en el rendimiento intelectual
Disminución del estréimages
Organización mental
Aumento en la creatividad
Autoregulación
Estabilidad emocional
Autoreconocimiento espiritual

Ahora la siguiente pregunta podría ser a partir de qué edad los niños pueden comenzar practicar la meditación?
Se puede introducir a los niños en la meditación a partir de los 3 años, algunos expertos sugieren que los pequeños podrían meditar un minuto por año de edad.
Se recomienda que en un principio las prácticas se realicen en lugares tranquilos, alejados de bullicios, ordenados y que le hagan sentir al niño los beneficios de la meditación, comenzando por la tranquilidad.

Cómo podemos lograr que los niños adopten esta práctica desde tempranas edades?
Una de las mejores técnicas de enseñanza será el ejemplo, los niños actúan y se forman siguiendo los pasos de las personas influenciadoras cercanas a él, por eso si queremos que el niño inicie de forma natural a practicar la meditación, el primer paso será practicar la meditación mientras ellos estén presentes. Así se familiarizarán con las rutinas y respetarán los espacios y silencios.
Podemos poner en práctica varios tipos de meditación y procurar las que puedan conectar más con ellos, como los bailes, caminatas y ejercicios de respiración, tratando de enmarcarlos en lo que para ellos es natural: el juego.
A medida que van creciendo podemos ir introduciendo conceptos, teoría, técnicas que el niño podrá asimilar y poco a poco él mismo definirá sus métodos de meditación.

Para los niños es más sencillo mantener una actitud meditativa, ya que ellos no han olvidado lo que es vivir el presente, para ellos es normal concentrarse justo en lo que están haciendo, sin pensar en lo que hicieron el día antes o lo que tendrán que hacer mañana.
Gran parte de nuestros problemas tienen origen emocional, por tener nuestra mente fuera de equilibrio, si podemos colaborar con los niños para darles la herramienta de la meditación a temprana edad, podríamos decir que estaríamos colocándole la vacuna ante la mayoría de los problemas e inclusive ante las enfermedades.

 

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