Leer por leer


Ayer, uno de mis alumnos me expresaba su angustia por no conseguir “leer” las dos mil palabras por minuto que le exigen en su curso de “lectura rápida”, cuando le pregunté ¿para qué quieres leer 2000 palabras por minuto? se mostró confundido, no supo qué contestarme.

En realidad, a menos que quieras establecer un record Guiness, nunca nos ha interesado leer más rápido, esa nunca ha sido la meta. Queremos tener más tiempo para hacer algo diferente a leer, queremos hacer un libro, terminar un grado, hacer un trabajo, o una tesis, acabar nuestro trabajo; es decir, leer nunca es un fin en sí mismo, es el medio para lograrlo, y entre más eficiente sea, más pronto lograremos nuestro verdadero propósito.

Leer por leer es absurdo e incomprensible, esperar “a ver qué me da el libro” sin establecer específicamente qué quiero y en cuánto tiempo es arriesgarnos a lo de siempre: lecturas interminables, llenas de sueño, aburrimiento, incomprensibles.

En la medida en la que nos preparemos adecuadamente y establezcamos nuestros propósitos claramente, tanto en la lectura, como en la vida, será más fácil lograr los resultados esperados.

 

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