Personalidades resistentes, personalidades fuertes


“Un campesino tenía una pequeña hacienda donde realizaba tareas agrícolas y cuidaba de algunos caballos. Un día, vino el capataz a informarle que su mejor caballo había caído dentro de un pozo. El hombre se dirigió hacia este lugar y trató, de diferentes maneras, sacarlo de ese lugar. Como no pudo lograr su cometido, no tuvo más opción que echar tierra en el pozo para enterrar al caballo. Cuando estaba haciendo este trabajo, el caballo (demostrando su voluntad de seguir viviendo), no se dejó enterrar. En lugar de ello, aprovechó cada palada de tierra para que el pozo se hiciera menos profundo y así poder salir. Hasta que lo logró”.

   ¿Cuál es la actitud que sueles tomar en la vida?

¿Eres como el caballo que usa la tierra para escalar y salir del pozo o por el contrario, te dejas engullir por las circunstancias? Si tu respuesta inicial fue un “sí”, entonces es porque tienes una personalidad fuerte o resistente.

Aquellos individuos que a pesar de verse en contratiempos y sufrir problemas, tienen la capacidad para mantener la fuerza, salir a flote (o del pozo) y resistir, se caracterizan por tener una personalidad resistente.

La diferencia entre una personalidad fuerte es que puede aceptar de una manera distinta lo que ocurre. Toma fuerzas donde otros ven debilidades y sigue adelante.

Las personas “fuertes” mentalmente tienen varias características en común: son comprometidas, y orientadas hacia lo que desean. De esta manera, pueden no sólo disfrutar de la vida, sino también salir airosas de lo que el destino tiene preparado para ellas.

Y hay más, ya que las personas de personalidad fuerte, pueden sobreponerse más rápido a las adversidades diarias, como el fallecimiento de un ser querido, un divorcio, el desempleo o la falta de dinero.

Si tienes una personalidad fuerte o resistente, como el caballo de la historia, es porque tu poder de compromiso es muy grande. Crees rotundamente en que puedes salir adelante, que cada inconveniente es una lección a tener en cuenta.

Este compromiso, se puede poner en práctica en muchos aspectos y se ve reflejado no sólo en los momentos de dificultades, sino en todos los ámbitos de la vida. Será más fácil ayudar a otros a afrontar lo que les ocurre.

En segundo lugar, una persona “resistente” se siente motivada por lo que puede hacer y dar, de sí mismo.

Y como tercera característica, las personas fuertes asumen retos, no tienen miedo a desencajar o a apostar por algo incierto.

Los cambios son bien vistos, las inversiones (no sólo de dinero) son una buena manera de modificar una realidad que no les gusta y comprenden que los fracasos son, en definitiva, una enseñanza.

¿Crees que tienes una personalidad fuerte y resistente? ¿En qué situaciones cotidianas puedes afirmar esto? Si aún no has cosechado este tipo de personalidad, sólo tienes que cultivar algo diferente. ¡Recuerda que todos podemos mejorar! ¡Sólo hay que proponérselo!

    “La fortaleza no viene de la capacidad física,

    sino de una voluntad indomable”

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