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Sanar desde la aceptación


Cuando decides entrar en el proceso de sanación y liberación, lo que tiene lugar precisamente es soltar. Aquello que ya no necesitas sostener más, te deja, y te deja atravesándote… te vas vaciando de todo residuo en tu interior. Para que lo nuevo pueda instalarse, lo viejo ha de dejar su espacio, y a veces ese espacio que se queda libre necesita de una limpieza profunda.

Así que si te encuentras en este momento trabajando de forma consciente alguna parte del alma y tu cuerpo se siente cansado, descansa, si el cuerpo te pide lágrimas, dale espacio para llorar, si te pide odio, odia, si te pide rechazo, rechaza…No te reprimas, no reprimas nada…pues la única forma de ser libre es atravesando aquello que te oprime. Aceptarlo y dejarlo ir.

Aveces creemos que para estar en paz hay que perdonar, pero no se puede fingir ni forzar el perdón. Si estás enfadado, si sientes rechazo o dolor por alguien, no puedes pasar de ese sentimiento y pretender que ya no existe, lo sientes y lo sueltas, pero has de soltarlo realmente para poder perdonar , y para conseguirlo hay que vivir tus emociones, sin rechazarlas ni juzgarlas. Cuando les das voz, éstas te cuentan cosas sobre ti mismo que no conocerías de otro modo.

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