Se busca joven guapo para entablar una “bonita relación”… Mi semana en Tinder, la otra forma de relacionarnos.


Por Patricia Martínez Castillo

Amanecí leyendo que, en Canadá, Joe Cole de 89 años utiliza Tinder para encontrar mujeres que quieran salir con su nieto, mientras que Carmen Salinas anuncia las galletas Emperador hablando de Tinder. ¿Qué es Tinder? Me pregunté, y me di a la tarea de investigar. Resulta que es una aplicación para conocer personas, para “ligar”, jala tu perfil de Facebook, tu foto, sólo pone tu nombre sin apellidos, y busca a las personas que pueden ser tu pareja, por ubicación y rangos de edad que tú puedes escoger. Te dice si tienes intereses y amigos en común.

Cual álbum Panini del mundial, o catálogo de zapatos, se me aparecieron fotos de hombres a las que había que catalogar con un me gusta o no me gusta. Me sentí fatal, discriminadora, me cuestionaba ¿hasta cuánto estamos dispuestos a clasificarnos y “cosificarnos”? ¿Qué tan peligrosa puede ser esta situación? Y mientras me cuestionaba sobre moral y seguridad pasaba las fotos, según yo, sin clasificarlas. Después me enteré que al pasarlas ya les estás dando “like”, lo cual implicó ¡Que me gustaban todos! Lo supe cuando me contactaron personajes como “Beto el cachondo” u “Omar el swinger”, que cuando se enteraron que yo andaba sólo en plan de investigación dejaron de hablarme, con todo y eso mientras lo hicieron fueron amables. Después de eso, empecé a escoger.

¿Cómo nos aparecemos en las redes sociales? ¿cómo nos presentamos al otro? Curioso me resultó que un hombre que quiere salir con mujeres elija para presentarse la foto de su perro, su moto, su mamá o su esposa con su bebé recién nacido, la foto de Bradley Cooper o Brad Pitt, o de plano, no ponga foto. También los hay que ponen la foto abrazando a una mujer, a alguno le pregunté quién era y me dijo: “Es mi prima”. ¿Tú también te reíste?

Siendo sincera debo decir que la experiencia fue interesante, al no tener la presión de encontrar pareja o alguien con quien salir pude tener otra perspectiva. Y pude platicar con seres humanos inteligentes, interesantes, divertidos y con ganas de ayudarme. Muy lejos de la experiencia frívola o peligrosa que me imaginaba. Es más, encontré varios conocidos por ahí.

De todas las personas que contacté por la aplicación y estuvieron dispuestas a ayudarme, todos tenían menos de tres meses usándola, habían tenido una cita o ninguna y en la mayoría de los casos, no fue lo que esperaban. Sólo uno de ellos me contactó por los gustos que tenemos en común. La gran mayoría decía que estaba por cerrar la aplicación. Lo cierto es que ahí siguen.

Cuando pregunté a un grupo de 27 jóvenes menores de 25 años si tenían Tinder y qué opinaban, todos sabían a qué me refería, sólo dos confesaron tenerlo y uno me contó que “el primo de un amigo” estaba por casarse con alguien que conoció por ahí y él entro porque recientemente terminó su relación y necesitaba alguien con quien salir el fin de semana, sin embargo, no había encontrado lo que esperaba, pero ahí seguía  Algunos creían que usar una aplicación así implica que estás “urgido” y eres incapaz de conocer a alguien. Por mi parte, entendí que si esto fuera verdad tal vez no hubiera encontrado hombre guapos, inteligentes o interesantes por ahí.

¿Qué tan peligroso puede ser? Tanto en el mundo virtual como en el mundo real hay verdad y mentira, hay precauciones elementales que tomar al relacionarnos con alguien y hay cuestiones de sentido común. Se trata, como siempre, de la manera como tomamos una decisión y qué elementos consideramos al tomarla. Las fotografías dicen mucho. ¿Tú sales con alguien de quien no conoces ni su nombre completo? ¿Sales con alguien que no sabes dónde trabaja?¿Sales con alguien sólo por su foto y nombre de pila? ¿le abres la puerta de tu casa a cualquier desconocido que pasa? Así de elemental.

Más allá de la opinión y lo que puede parecer frívolo, estamos relacionándonos de manera diferente, estamos siendo catalogados constantemente por algoritmos, que si bien ahora están empezando, cada vez reúnen más información a gran velocidad con la finalidad de poder predecir la conducta humana. ¿Cuánto valdría un algoritmo así?¿Llegaremos a ser completamente predecibles? Espero que no.

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