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Tu actitud es el mejor accesorio que llevas puesto


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El modo en que veamos las cosas, las valoremos y permitamos que impacten en nosotros puede cambiar nuestra forma de percibir el mundo. Podríamos decir entonces, que somos nosotros con nuestras actitudes, quienes damos forma a todo lo que acontece a nuestro alrededor.

Seguro que en alguna ocasión te has encontrado con ese tipo de personas que van siempre a la defensiva, que buscan siempre los dobles sentidos y la cara más negativa de toda moneda. Son actitudes cerradas, poco receptivas e incluso inmaduras. Su mundo, es poco más que un túnel sin salida.
La realidad adquiere sentido a través de nuestros pensamientos, nuestros afectos y atribuciones. Lo que piensas lo creas, de ahí que sea esencial tu actitud hacia la propia vida y el modo en que permites que las cosas lleguen a ti.
Actitud y personalidad están siempre relacionadas.

No obstante, mientras la primera puede cambiarse y reestructurarse hacia un enfoque más abierto y positivo, nuestra personalidad tiene unas raíces muy largas y nadie puede ni va a cambiar de la noche a la mañana.

Todos vivimos momentos oscuros, y el día a día trae siempre esas nubes grises que no se escampan solo con soplar, solo depende de la actitud con la que tomemos las cosas que vienen, sabiendo que todo en la vida tiene una razón de ser y un para qué.

“La vida siempre tiene días grises y días negros. Por ello, basta con abrir el paraguas y esperar a que escampe. No hay prisas, cuando menos lo esperes la tormenta se habrá callado y el día será aún más luminoso”.
Tu actitud y el modo en que asumes las cosas que te suceden

Y tú… ¿De qué manera afrontas las cosas que gusta traerte la vida de vez en cuando? En primer lugar cabe señalar que las actitudes se edifican a través de nuestras creencias, pero también por nuestras emociones, de ahí, que en ocasiones, y dependiendo de nuestro estado de ánimo reaccionemos de un modo u otro.

Recuerda siempre que puedes controlar tu actitud hacia las cosas. La diferencia entre un buen día y un mal día dependerá no de la ropa que lleves puesta, o de cómo te traten los demás. Está en tu actitud y en esa fuerza implícita que es capaz de afrontarlo todo.

Cómo mantener siempre una actitud positiva ante la vida

No es fácil ni siquiera “esperable” que podamos mantener una actitud positiva cada día de nuestras vidas. Todos tenemos momentos bajos, y no por ello somos más o menos fuertes. Somos seres humanos y por tanto vulnerables, no obstante no lo dudes nunca: en tu vulnerabilidad también está tu fuerza.

La actitud positiva debe trabajarse cada día. Es como una cuerda que hay que tensar para que el viento nos lleve ahí donde deseamos, y por ello debemos mantener el control de las tres dimensiones antes señaladas: los pensamientos, las emociones y nuestro comportamiento. Ten en cuenta estas sencillas dimensiones.

Aumenta tu amor propio: cree en ti mismo, valórate y asume que tienes derecho a equivocarte. Eres el dueño de tu destino, y tu actitud es la brújula que irá permitiéndote subir montañas, siempre y cuando tú mismo te lo permitas, y por su puesto, creas en ello.

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