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Tus amigos son esos hilitos invisibles que te levantan sin tú mismo darte cuenta


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Los amigos! Qué falta hacen en nuestras vidas! Muy bien dicen que los amigos son la familia que uno escoge, que no llevan nuestra sangre, pero su participación en nuestras vidas se hace tan reconfortante que muchas veces preferimos dedicar nuestros afectos, nuestro tiempo y nuestro interés a esos hermanos de alma que han logrado calarse en nuestros corazones y forman parte de nosotros.

Por esos amigos que a pesar de la distancia están de alguna forma presente:

Cuando la amistad es sincera, no existe tiempo ni distancia, se puede durar tiempo sin hablar, años sin verse y la conexión y el cariño permanece invariable, en los reencuentros se manifiesta que nada cambia, que se sigue adivinando la respuesta del ot ro, que una mirada logra enviar un mensaje que a alguien más le tomaría media hora entender con palabras. Esos amigos los llevamos en nuestro corazón a donde vayamos, sabiendo que nosotros también ocupamos un espacio importante en el de ellos.

Por esos amigos que casi casi son tus hijos:

Hay amigos que prácticamente nos adoptan como padres, que les cuesta tomar decisiones, si no tienen una opinión nuestra aprobatoria, que los llamamos para ver si comieron o si les dio chance de llevar el carro al autoservicio para el cambio de aceite. Estos amigos nos inspiran protección, nos sentimos de cierta forma responsables por ellos y pueden darnos casi los mismos buenos y malos ratos que dan los hijos.

Por esos amigos que no salen de tu casa:

Por esos amigos, que quieren estar todo el tiempo contigo, aquellos que presentan un examen para estudiar algo que no les agrada tanto sólo para no separarse de ti. Esos amigos que si no llaman en dos días, comienzas a buscarlos con la policía porque seguramente algo les ha ocurrido.

Por esos amigos que son como tus padres:

Así como podemos tener ese amigo que sentimos como hijo, muchas veces tenemos amigos que los sentimos como padres, esos que nos aconsejan mil veces, que nos regañan, que nos prestan dinero en un aprieto, que nos obligan a tomar una buena oportunidad… Esos amigos que nos cuidan y nos quieren como hermanos mayores o como padres y nos nutren de una forma especial.

Por todos los amigos, por aquellos a los que tenemos cerca, a los que nos escuchan, a los que nos acompañan en los peores momentos, a aquellos que nos levantan, a aquellos que nos friegan la vida, por aquellos que están lejos, por todas esas personas especiales, con cualidades únicas, con virtudes y defectos, que hacen de un ser humano una versión mucho mejor de sí mismo… Solo queda dar gracias a la vida y a ellos porque forman parte de nuestras vidas, por lo general para hacerla más bonita.

Como diría Aristóteles:

La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.

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